Entrevista | Luis Planas Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación
«La pesca del siglo XXI no puede hacerse con barcos del siglo XX», recuerda siempre que puede Luis Planas (Valencia, 1952). El relevo de la flota es una prioridad para el ministro de Pesca, que aspira a dirigir la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) «para afrontar los grandes retos del sector agroalimentario a nivel mundial».
Bruselas parece decidida por fin a hacer una «revisión quirúrgica» de la Política Pesquera Común (PPC). ¿Le ha trasladado ya el comisario de Pesca y Océanos, Costas Kadis, cuál es su intención?
En estos momentos tenemos dos grandes debates en Europa en relación con el sector pesquero: la futura financiación de la PPC y la revisión de la propia política. Uno y otro se entrelazan. La propuesta inicial de la Comisión Europea para el próximo Fempa [Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura] era de 2.000 millones de euros y ya se ha elevado a 4.000. El Gobierno, las comunidades y las organizaciones pesqueras defendemos que se mantenga en 6.200 millones. El segundo punto es qué hacemos con la flota y si permitimos su renovación. En la mayoría de los stocks hemos alcanzado el rendimiento máximo sostenible. Si la prioridad de los últimos diez años ha sido la sostenibilidad ambiental, ahora debemos conservarla y garantizar también la sostenibilidad económica y social. Eso pasa por nuevos buques. La pesca del siglo XXI no puede hacerse con barcos del siglo XX.
El Gobierno ha criticado el tope del Fempa. Cada Estado miembro solo puede dedicar un máximo de seis millones de euros o el 15% del importe total que se le asigna a la renovación de barcos, a su modernización y a las paradas definitivas y temporales de la actividad: una «doble traba» que obliga a elegir entre apostar por el futuro o ayudar a los pescadores que peor lo pasan. ¿Cuánto presupuesto dedicarían a mejorar la flota si esta barrera desapareciese?
Bueno, no tengo una bola de cristal para dar esa cifra. Pero lo que está claro es que si tenemos un Fempa con los mismos fondos podremos hacer más cosas y si tenemos un Fempa con menos fondos tendremos que concentrarnos en algunas de las tareas, pero no en todas. Todo lo referente a las paradas me parece absolutamente innegociable. Tenemos un instrumento y hay que hacerlo valer. Pero quiero ser claro: el problema no es de desguaces. Es de renovación. Ese es el auténtico reto. Con ello no excluyo que desde un punto de vista preciso y quirúrgico se pueda plantear algún desguace, acordado con el sector, para segmentos sin futuro estructural. Pero para mí la prioridad es la renovación de la flota.
Luis Planas, durante su visita esta semana al buque «Intermares». / Alba Villar
¿Explora España la posibilidad de impulsar algún nuevo instrumento financiero que apoye la construcción de buques si la Comisión sigue sin dejar usar la partida comunitaria para este fin?
Primero necesitamos una base jurídica que nos autorice a ello, ya sea haciendo uso del presupuesto comunitario o de otros instrumentos, como los créditos del Banco Europeo de Inversiones, al cual ya nos hemos dirigido para que explore esa posibilidad. Ello sin perjuicio de que el Gobierno y las comunidades puedan, en el futuro, poner fondos a disposición de esta tarea.
La rentabilidad de la flota comunitaria pasó del 8% al 1% en una década, según la evaluación de la PPC. ¿Qué segmentos son los que más preocupan al Ministerio en estos momentos?
Creo que tenemos una flota con segmentos de muy alta rentabilidad. Esto se ve claramente en la apuesta que hace el sector financiero en forma de apoyos. El volumen de capturas depende de cada caso, de las especies y de los caladeros, pero está manteniéndose en las mismas cifras o es ligeramente inferior, mientras está aumentando mucho el valor de la transformación de estos productos y de la venta al público. Ahí es donde está el tema. Es verdad que algunos segmentos se han visto afectados por determinadas decisiones, como las zonas marinas vulnerables. El arrastre, y particularmente el palangre, afrontan mayores dificultades tanto en el Atlántico como en el Mediterráneo. Y por lo tanto son motivos de mi preocupación.
España lleva años pidiendo que se revise la actual limitación de la capacidad pesquera, que solo permite mejorar la habitabilidad de los barcos si se renuncia a espacio destinado a almacenar pescado, al meter en un mismo saco las zonas destinadas a la vida a bordo y las bodegas. ¿Hay avances?
La revisión de los límites de arqueo y potencia es algo que hemos pedido incluir en el futuro paquete de simplificación pesquera. No tiene sentido que, existiendo TAC y cuotas, stocks en rendimiento máximo sostenible, límites de esfuerzo, vedas y otros instrumentos de gestión, continuemos hablando del tonelaje de los buques o bien de la potencia de los motores. Eso está absolutamente desfasado.
Los operadores pesqueros de Vigo denuncian «retrasos masivos» con el nuevo sistema europeo de certificados electrónicos de captura (Catch). ¿Hay un colapso generalizado en España?
Comprendo perfectamente las preocupaciones de muchos de los importadores: pensemos que España extrae unas 800.000 toneladas de productos del mar al año e importa aproximadamente el doble, porque transforma y exporta. Estamos trabajando con otros Estados miembros y la Comisión para, manteniendo el esfuerzo de control, poder simplificar el sistema. Porque, si no, estamos creando un problema donde no lo había.