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Nevaco Global
13 de junio de 2026

Stellantis, Renault y Volkswagen se dan la mano para presionar a Bruselas con el «Made in Europe»

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Los CEOs de Renault, Volkswagen y Stellantis: François Provost, Oliver Blume y Antonio Filosa. / FdV

Stellantis, Volkswagen y Renault se han unido para presionar a la Unión Europea con la creación del Made in Europe. Los grupos entienden que la medida, enmarcada en la Ley de Aceleración Industrial y que apuesta por un alto grado de componentes europeos en los vehículos (se habla de un 70%), permitirá fortalecer la base industrial en suelo europeo, impulsar la inversión y garantizar la competitividad del sector frente a la creciente competencia internacional, principalmente de los productores chinos, que hasta la fechan han apostado principalmente por instalarse a través de plantas con producción CKD, es decir, de coches despiezados enviados desde el país asiático.

En una alianza poco habitual, como lo fue en su momento la de Stellantis y Renault, los tres grupos reclaman a los eurodiputados y a los Estados miembros a través de una carta una definición «simplificada, realista y sólida» de lo que debe ser el Made in Europe de la automoción.

Según Le Journal de L'Automobile, los productores quieren que esta medida no se convierta en «una restricción regulatoria impuesta a los fabricantes de automóviles europeos, sino en una herramienta eficaz para estimular la producción europea».

Las tres compañías plantean que los vehículos deberían incorporar al menos ese 70% de valor generado dentro de la UE y del Espacio Económico Europeo (EEE, incluyendo así Islandia, Liechtenstein y Noruega). El 30% restante seguiría abierto a la fabricación externa al Viejo Continente, algo que probablemente será cuestionada por otros fabricantes no europeos con peso en el mercado automotriz europeo, como recoge Europa Press.

Asimismo, solicitan una única definición armonizada para toda la industria y unos requisitos relacionados con la producción de baterías que sean realistas y compatibles, aplazando para 2030 las exigencias de producción de celdas locales que ahora se sitúan para 2028. «Por diversas razones ajenas al control de los fabricantes de automóviles, el establecimiento de una cadena de suministro de baterías dentro de la UE está tardando más de lo previsto», recuerdan.

Por otro lado, también sostienen que toda exigencia debe ir acompañada de incentivos económicos para compensar los costes adicionales asociados a la producción en territorio europeo.

Asimismo, proponen que los fabricantes acrediten un fuerte compromiso con la producción europea mediante una flota compuesta casi por tres cuartas partes de vehículos que cumplan los requisitos Made in Europe y que solo éstos puedan beneficiarse de los incentivos. «Actualmente, la cuota de importaciones en el mercado automovilístico de la UE ronda el 26%. Deberíamos tomar esta cifra como referencia; Europa no se está aislando», apuntan los fabricantes.

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