Camiones de las empresas Gens, Kiel y Pacholo cargando mejillón en un muelle gallego. / Noé Parga
El mejillón gallego se ve sacudido de nuevo, y por partida doble. Los graves disturbios acaecidos en Francia en los últimos días y tanto las protestas como demás consecuencias derivadas de la huelga del transporte en Italia, tuvieron una repercusión inmediata y notable entre sus habitantes, con calles intransitables, carreteras cortadas, negocios cerrados, un sector hostelero prácticamente inoperativo y supermercados desabastecidos. Trastornos que afectan directamente al tejido empresarial de ambos países y que se hicieron extensivos a Galicia, donde las exportaciones de mejillón para el mercado de fresco (depuradoras de moluscos) galo y trasalpino cayeron en picado.
En esta época del año (suele ocurrir desde septiembre) se desarrolla históricamente en los puertos gallegos lo que se denomina «campaña de Italia», que constituye uno de los momentos de mayor apogeo y más ingresos para el sector miticultor, ya que se multiplican los envíos de mejillón a Francia e Italia.
Sin embargo, «estamos bajo mínimos, ya que debido a los problemas que se registran tanto en Francia como en Italia, nuestros clientes han dejado de hacer pedidos», explicaban los bateeiros a pie de puerto antes de conocer que los bloqueos en las carreteras italianas habían sido retirados en respuesta al decreto de ayudas aprobado por el Gobierno de Giorgia Meloni, dispuesta a combatir con 540 millones de euros el alza del precio de los combustibles.
Pero antes de que cesaran las protestas ya se habían causado importantes problemas a los productores y transportistas gallegos, como bien saben en firmas como la pontevedresa Logística Gens, donde dicen haber sufrido «importantes contratiempos».
Si bien sus camiones no han experimentado sabotajes que les hicieran perder la carga, a diferencia de otras ocasiones, «sí hemos tenido complicaciones para realizar las entregas, y en algunos casos hemos sufrido considerables retrasos», argumentan en la propia empresa.
«Tuvimos parados durante largo tiempo camiones con mejillón enviado a Italia desde Vilanova de Arousa, A Illa, Cambados y Meloxo (O Grove)», apostillan en Logística Gens.
Un bloqueo al que no han sido ajenos los camiones frigoríficos de Transfrío, desde cuya sede en la lonja de O Berbés, en Vigo, indican que «la semana pasada han sido muchas las dificultades con las que nos hemos encontrado en Italia» durante el envío de todo tipo de pescados y mariscos.
Al igual que sufrieron las consecuencias de la huelga del transporte en Devesa Express-Olano Galicia, con sede en Caldas de Reis, donde apreciaron «un bloqueo absoluto de los pedidos habituales de mejillón procedentes del sur de Italia, que fue donde más complicaciones se registraron».
Descargas de mejillón para Francia e Italia en el puerto de Vilanova de Arousa. / M. Méndez
Y no solo eso, sino que «algunos camiones que sí decidieron salir fueron interceptados y estuvieron parados durante horas a la espera de que los dejaran continuar con la ruta», aclaran en esta empresa caldense, que distribuye todo tipo de productos desde las provincias de Pontevedra y A Coruña, aunque mayormente transporta mejillón.
Los comercializadores consultados coinciden en lamentar estos episodios y las consecuencias que generan en el mercado del mejillón. «En el caso de Italia son nuestros clientes de allí los que asumen el coste del transporte, y como no quieren arriesgarse a que los camiones se queden bloqueados a causa de la huelga y perder el dinero, muchos han decidido dejar de pedirnos mercancía, a la espera de que la situación se calme», argumentan.
Un camión del grupo Olano con destino a Francia. / Iñaki Abella
«Lo que sucede con Francia es distinto -aclaran algunos de los distribuidores consultados-, porque somos nosotros los que, en origen, nos hacemos cargo del transporte, y también en este caso hay problemas, porque los disturbios son tan graves en Marsella y otros puntos del país que o bien no nos atrevemos a mandar mejillón a nuestros clientes o ellos mismos nos piden que no se lo mandemos, ya que el consumo ha descendido de forma brutal en la hostelería y las ventas también han bajado en los supermercados».
Resignados, los bateeiros sostienen que «la campaña de Italia empezó fuerte el mes pasado, y tras un leve bajón había empezado a repuntar de nuevo porque el mejillón está bien de carne, pero con todo lo que está pasando en las calles no dejan de producirse cancelaciones de pedidos».