a alarmante realidad de Venezuela tras la captura de Maduro: devaluación, inflación y un control petrolero que despierta sospechas en EE.UU.
¿Dónde están los ingresos petroleros de Venezuela? Fuera de los círculos cercanos a Donald Trump y Delcy Rodríguez, nadie parece saberlo.Archivo Expreso
Poco después de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elogió a las nuevas autoridades del país. Según afirmó, la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien asumió el poder tras la detención de Maduro, estaba “haciendo un gran trabajo”. También sostuvo que el petróleo volvía a generar riqueza y que esos recursos beneficiarían pronto a los venezolanos. Sin embargo, los indicadores económicos muestran una realidad distinta. Aunque la producción petrolera aumentó de 908.000 barriles diarios a finales de 2025 a 1,03 millones en abril, la economía no refleja un auge. Desde la salida de Maduro, el tipo de cambio oficial se ha depreciado más de 70 %, mientras que el dólar paralelo supera ampliamente la cotización oficial. En lugar de estabilidad, el país enfrenta inflación creciente, debilitamiento económico y escasez de divisas.
¿Dónde están los ingresos petroleros? Fuera de los círculos cercanos a Trump y Rodríguez, nadie parece saberlo. Los recursos provenientes del petróleo fluyen hacia cuentas administradas por el Tesoro estadounidense bajo la dirección del secretario de Estado, Marco Rubio, sin información pública suficiente sobre los montos recaudados ni sobre su destino. La única excepción ocurrió en febrero, cuando Rubio informó la transferencia de 500 millones de dólares a Venezuela, una cifra inferior a la que deberían haber generado las exportaciones. El control del sector petrolero parece concentrarse en la Casa Blanca, en especial en el Consejo Nacional de Dominación Energética. Esto sugiere que Venezuela es vista más como un activo estratégico que como un proyecto de reconstrucción democrática.
La opacidad también caracteriza las nuevas leyes de hidrocarburos y minería, que otorgan al gobierno amplia discrecionalidad para negociar contratos. La competencia abierta ha sido reemplazada por acuerdos individuales con escasa supervisión. Esta falta de transparencia favorece a actores con acceso privilegiado y dificulta verificar denuncias sobre posibles beneficios para aliados políticos.
Una dinámica similar parece impulsar la futura reestructuración de la deuda venezolana. Tradicionalmente, estos procesos incluyen un análisis de sostenibilidad del Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, los principales acreedores privados prefieren evitar esa supervisión, lo que aumentaría la influencia de actores interesados en maximizar ganancias de corto plazo.
Al mismo tiempo, la agenda democrática ha perdido protagonismo. EE.UU. ya no ejerce presión significativa para convocar elecciones, designar un organismo electoral independiente o facilitar la participación de millones de venezolanos en el exterior. En la práctica, las prioridades parecen haberse desplazado hacia el acceso a los recursos energéticos.
Mientras tanto, la represión continúa. Según Foro Penal, 473 presos políticos permanecen encarcelados y más de 80 personas han sido detenidas por motivos políticos desde enero. Casos como el de Víctor Hugo Quero Navas, fallecido bajo custodia sin explicación oficial, reflejan la persistencia de graves violaciones de derechos humanos.
Muchos venezolanos temen que la democratización quede indefinidamente postergada. Para las élites gobernantes, la opacidad garantiza supervivencia política; para ciertos actores estadounidenses, genera oportunidades económicas. El resultado es una convergencia de intereses que beneficia a grupos de poder mientras el bolívar se debilita, los precios aumentan y la población sigue soportando los costos de la crisis.
Todos los derechos reservados ©2026. queda expresamente prohibido, tanto directa como indirectamente, ceder o transmitir a terceros toda o parte de la información aquí presentada, sin la correspondiente licencia o autorización por parte de Gráficos Nacionales S.A.