Acerinox encara 2026 como un año de recuperación gradual, aunque todavía marcado por la cautela del mercado y la incertidumbre geopolítica. Miguel Ferrandis Torres, CCO de la compañía, defiende que el grupo ha dado un salto estratégico gracias a su diversificación, su fortaleza en Estados Unidos, la integración de VDM y Haynes y un plan inversor que podría aportar 500 millones de euros adicionales de EBITDA.

Han cerrado el primer trimestre de 2026 con un beneficio neto de 5 millones de euros, frente a las pérdidas del cuarto trimestre del año pasado, aunque todavía un 50% por debajo del mismo periodo de 2025. ¿Qué lectura hacen de este arranque de ejercicio: recuperación operativa, estabilización del ciclo o todavía un trimestre de transición?
Es, sin duda, un trimestre de transición tras un ejercicio de transición, dentro de un ciclo que lleva unos tres años plano. En Acerinox hemos logrado una inflexión positiva, pero la recuperación esperada se está retrasando debido a una persistente incertidumbre por la situación geopolítica internacional.
El mercado está operando bajo la filosofía del wait and see (esperar y ver), lo que provoca que los clientes compren estrictamente lo indispensable. El arranque de año demuestra nuestra fortaleza, pero el entorno global sigue siendo muy cauteloso. Con todo, somos optimistas, no ya a largo plazo sino también en el corto.
Han señalado que esperan un EBITDA del segundo trimestre superior al del primero gracias a la mejora de carteras de pedidos en Europa y Estados Unidos y al descenso de las importaciones. ¿Qué visibilidad tienen hoy sobre demanda, precios y utilización de capacidad para el resto de 2026?
La caída de las importaciones se ha producido fundamentalmente en Europa. Nuestro principal mercado, EEUU, tiene un mejor comportamiento relativo y en ascenso.
En Europa, a raíz de la aplicación del CBAM (el ajuste de carbono en frontera que empezó el 1 de enero de este año), las importaciones han bajado fuertemente en lo que llevamos de año, hasta un 42%, lo que beneficia claramente a los productores europeos de acero.
Además, esperamos para el 1 de julio la aplicación de las nuevas medidas comerciales acordadas por la UE. Estas medidas reducirán las cuotas por países al 50% de las actuales (dejando la cuota total en un 14% frente al 24% previo) y penalizarán los excedentes con un 50% de arancel.
Con VDM Metals y Haynes, Acerinox aumenta su exposición a aleaciones especiales para aeroespacial, energía, defensa y aplicaciones críticas. ¿Debe el mercado valorar a Acerinox cada vez menos como una compañía puramente siderúrgica tradicional?
Nuestra diversificación en aleaciones especiales nos otorga un perfil híbrido de altísimo valor. Replicamos en aleaciones de alto rendimiento la diversificación geográfica que tenemos en inoxidable. Dentro del sector de aleaciones, la debilidad del sector del petróleo, gas y químico se compensan con la bonanza del sector aeroespacial y el de turbinas de gas, en auge por la construcción de centro de datos.
La diversificación nos permite sortear los ciclos, posicionándonos como un proveedor indispensable para la transición energética, la alta tecnología y la industria pesada, lo que se traduce en un negocio más fuerte, moderno y financieramente estable.
¿Cuál es la prioridad financiera de Acerinox: desapalancamiento, inversión orgánica, dividendo o flexibilidad para futuras oportunidades corporativas?
Nuestra prioridad es la fortaleza financiera para ejecutar una estrategia de crecimiento orgánico e inorgánico muy ambiciosa. Siempre hemos creído en la conveniencia de invertir en la parte baja del ciclo para recoger los frutos en la parte alta. La última adquisición fue en 2024, con la compra de Haynes para fortalecer nuestra división de aleaciones especiales, y desde entonces nos hemos concentrado en desarrollar un ambicioso plan de inversión en nuestra fábricas.
En NAS (EEUU) ya están operativos los 249 millones de euros invertidos. Mejoramos la acería y laminación y ya está en funcionamiento el nuevo laminador en frío. En Haynes invertimos 154 millones de euros en un horno de vacío y una forja rotativa de última generación para ampliar la capacidad de acería y aumentar nuestra presencia en sector aeroespacial. En VDM, destinamos 67 millones de euros para ampliar la capacidad un 15% con nuevos hornos. En Columbus (Sudáfrica), estamos montando una línea de recubrimiento para aceros eléctricos, para convertirla en la única fábrica del continente africano que produzca acero inoxidable y eléctrico. En Campo de Gibraltar (España), estamos invirtiendo 22 millones de euros en equipos clave.