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Nevaco Global
2 de septiembre de 2026

“Mi apuesta principal son los bonos”: rentabilidad potencial del 30-40%

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La tensión geopolítica, la inflación y el repunte de las rentabilidades de la deuda vuelven a marcar el pulso de los mercados. José Torres, economista principal de Interactive Brokers, analiza el impacto del conflicto en Oriente Medio, anticipa nuevos movimientos de la Reserva Federal y señala dónde ve las mejores oportunidades de inversión. Su apuesta principal está clara: los bonos del Tesoro estadounidense de larga duración.

Los mercados han comenzado septiembre con cierta turbulencia. Esta semana conoceremos datos relevantes, como el empleo de agosto, los PMI manufacturero y no manufacturero y el Libro Beige de la Reserva Federal. Además, la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán ha vuelto a impulsar el precio del petróleo y los rendimientos de los bonos. ¿Cómo valora la situación actual?

Estamos ante una situación de bastante tensión. El West Texas se encuentra por encima de los 90 dólares, un nivel que genera preocupación entre los inversores. Al mismo tiempo, el mercado está asignando una probabilidad elevada a una nueva subida de tipos por parte de la Reserva Federal. También estamos viendo fuertes caídas en los bonos globales, lo que implica que las rentabilidades de la deuda a largo plazo, a 10, 20 y 30 años, están alcanzando niveles que no veíamos desde hace más de una década en algunos mercados.

Uno de los principales problemas es el elevado endeudamiento público. Los déficits fiscales siguen siendo muy importantes y muchos gobiernos gastan bastante más de lo que ingresan. En Estados Unidos, esta tendencia se mantiene desde hace años y ha llevado la deuda a niveles muy elevados. En Europa y Japón encontramos situaciones similares.

Cuando los inversores prestan dinero a los gobiernos, no solo valoran el riesgo de que tengan dificultades para afrontar el coste de esa deuda, sino también el impacto de la inflación. Si los precios continúan subiendo, los pagos que reciben por esos bonos pierden valor en términos reales.

Además, existe una competencia creciente por captar capital. Los gobiernos necesitan financiación, pero también las grandes compañías de inteligencia artificial, que requieren enormes cantidades de inversión para desarrollar infraestructuras, centros de datos y nuevas capacidades tecnológicas. Esa competencia también está ejerciendo presión sobre el mercado de bonos.

La inflación sigue siendo una de las grandes preocupaciones. El presidente de la Reserva Federal ha insistido en que el objetivo del 2% sigue siendo alcanzable. ¿Cree que se puede conseguir a corto plazo? ¿Qué espera de la Fed en septiembre?

Creo que en septiembre veremos una subida de tipos. En junio, la Reserva Federal mantuvo un tono muy restrictivo. En julio se mostró algo más cómoda, pero en agosto volvió a endurecer el mensaje. Por eso, considero probable una subida en septiembre y no descartaría otra antes de que termine el año. Mucho dependerá de lo que ocurra en Oriente Medio y, especialmente, de la evolución del precio del petróleo.

La inflación general en Estados Unidos se encuentra en torno al 3,4%, mientras que la inflación subyacente está más cerca del 2,4% o del 2,5%. Si no existiera esta presión adicional procedente del conflicto en Oriente Medio, estaríamos ya bastante cerca del objetivo del 2%.

Estados Unidos también ha alcanzado un acuerdo con Venezuela relacionado con sus reservas de petróleo. ¿Qué impacto puede tener a largo plazo?

Creo que, en términos generales, puede ser positivo, aunque todavía faltan muchos detalles y habrá que ver cómo se desarrolla a largo plazo.

Hay que tener en cuenta que el petróleo venezolano es más costoso de extraer que el de otras regiones, como Oriente Medio. Por tanto, el impacto inmediato sobre los precios probablemente no será tan significativo.

Aun así, una mayor disponibilidad de petróleo podría contribuir a mantener los precios más controlados en el largo plazo.

Otro foco de tensión es la guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá. Washington ha anunciado nuevos aranceles y Canadá ha respondido con medidas similares. ¿Quién puede salir más perjudicado?

En términos relativos, Canadá probablemente sería el país más perjudicado. Para Estados Unidos, el impacto sería menos severo a nivel agregado, aunque sí habría sectores concretos especialmente afectados, como el automóvil y determinadas industrias muy expuestas al comercio bilateral. También habría impacto en productos estadounidenses con un peso relevante en las exportaciones hacia Canadá.

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