Las acciones de robótica china caen ante la amenaza de represalias de Pekín
Las acciones de robótica china caen ante la amenaza de represalias de Pekín
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Carga de productos cerámicos en una empresa de Castellón. / GABRIEL UTIEL BLANCO
Lo que en teoría debía ser una rápida actuación militar contra los proyectos nucleares de Irán se ha acabado convirtiendo en un conflicto de cinco meses, sin perspectivas de una rápida solución y con efectos en buena parte de los países colindantes. Los ataques de Estados Unidos e Israel han removido el avispero de Oriente Medio, con efectos en los costes energéticos mundiales y en la dificultad para transportar mercancías por esta zona del planeta.
El aumento del precio de los carburantes ha incrementado la inflación y ha puesto contra las cuerdas a sectores económicos como la agricultura, que ha aumentado sus gastos en fertilizantes. Esta guerra también tiene un efecto directo en la principal industria de Castellón, la cerámica, con una caída generalizada de las exportaciones en la zona de conflicto.
Los primeros ataques llegaron a finales de febrero. Desde entonces, las ventas de las azulejeras españolas, concentradas en Castellón, a los países que están en el foco de la tensión bélica han caído casi un 40%. Si entre los meses de marzo a mayo de 2025 se facturaron 107 millones de euros en esta área del planeta, en el mismo periodo del presente año se ha vendido cerámica por valor de 64,76 millones. Un 39,48% menos.
En el conjunto de 2025, la suma de los 17 países de la zona alcanzó los 419,11 millones de euros. Una parte significativa de los 3.484 millones amasados en las exportaciones a todo el mundo. De hecho, estos destinos mejoraron sus ventas un 2,93% respecto a 2024.
Desde el sector, fuentes empresariales indican que este retroceso "es una muestra de la incertidumbre global que sufrimos". Este conflicto se suma a los cambios continuados de aranceles en Estados Unidos y a la débil recuperación que se detecta en mercados tradicionales europeos, que no compensan las caídas de los ejercicios anteriores. Unos problemas geopolíticos que se unen a las dudas sobre el mercado de emisiones de CO2 de la Unión Europea: las empresas siguen a la espera de saber cuál será la factura a partir del presente año y cómo afectará a sus cuentas de resultados.
Ventas de cerámica española en los principales países de la zona. / Alba Crespo
El país de la zona en conflicto que más consume el Tile of Spain es Israel. En el primer trimestre de guerra compró por más de 31 millones de euros, lo que supone una pérdida del 13,53%. Es uno de los descensos más suaves. Arabia Saudita pasó de 17,38 millones a 7,69 millones, con lo que se deja más de la mitad en el camino. Peor aún le ha ido a otro de los lugares más representativos, Emiratos Árabes Unidos, al variar de 13,43 millones a apenas 2,97 millones. El descalabro es del 77,89%.
Hay muy pocas excepciones, y en países con un escaso peso dentro de las cifras globales de comercio exterior. Siria mejora un 51%, pero la cifra en el trimestre del conflicto bélico apenas supera el millón de euros, mientras que Palestina, país reconocido por España, pasa apenas de 110.000 a 140.000 euros, con lo que el incremento porcentual se dispara un 27,27%. Más representativo es Egipto, uno de los lugares prioritarios para las actividades del puerto de Castellón, que crece un 13,49%, con 6,14 millones de euros.
Los últimos datos conocidos de exportaciones son los correspondientes a mayo, aunque nada hace presagiar grandes cambios de tendencia en junio y julio. A pesar de los continuos anuncios de negociaciones y acuerdos de alto el fuego, el problema internacional sigue vivo, con las consiguientes dificultades para el paso de mercancías por esta zona, lo que obliga a encarecer las transacciones con el Extremo Oriente.
Antes de comenzar esta guerra, el pulso de las exportaciones de la cerámica ya era preocupante. La asociación de fabricantes del sector, Ascer, detalló en el informe de coyuntura de la patronal autonómica, CEV, que las ventas al extranjero "retrocedieron un 6,1% en valor" durante el primer trimestre del año. Los datos hasta mayo muestran que este descenso ya es del 8,47%. Un revés que atribuyen a "políticas comerciales erráticas y conflictos bélicos", y que también tiene su efecto en las ventas nacionales: "Aunque presenta menos alteraciones, también empieza a desacelerarse por el aumento de los costes, la creciente entrada de baldosas cerámicas de terceros países en condiciones de competencia desleal y la presión de productos sustitutivos".
Además del efecto directo en las ventas, el análisis de Ascer recogía que esta guerra en Oriente Medio preocupa por los gastos energéticos. "El precio del gas se ha llegado a duplicar desde el inicio del conflicto". En los últimos días ha vuelto a subir y ha alcanzado los 60 euros por megavatio hora. Además, se ha tenido que afrontar "el aumento de los fletes marítimos, seguros y recargos aplicados por las navieras, así como retrasos, revisiones de pedidos y devoluciones de contenedores".
Estados Unidos no solo participa en una guerra que afecta a la economía mundial. También sigue con sus batallas arancelarias. Si el pasado verano se alcanzó el acuerdo con la Unión Europea para un recargo del 15%, la última decisión de la administración Trump es marcar un arancel único del 10% para productos como la cerámica de la Unión Europea. Desde Ascer detallan que esta medida proteccionista «sustituyen al arancel temporal del 10% de febrero, que expiraba en 150 días». Con esta renovación, las cosas se quedan como estaban, aunque la organización menciona «la gran incertidumbre» que rodea a EEUU.
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