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Nevaco Global
28 de octubre de 2026

Cómo ser Lamine Yamal: un equipo sólido de asesores, actitud de superestrella y unas redes sociales que dirige él mismo

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Lamine Yamal y su pareja Inés García, en la gala del Balón de Oro del lunes en Londres. / FCB / Marc Galomà

Con 'nuggets' y alitas de pollo de un McDonalds de Londres apaciguó Lamine Yamal la frustración de no ganar un Balón de Oro que creía merecer. No es la fiesta que tenía pensada. El crack azulgrana vive con prisas, convencido de la singularidad de su talento, devorando etapas sin frenos, y después de conquistar el Mundial ambicionaba ya la distinción de mejor jugador del planeta que oficializan los 100 miembros del jurado de la revista France Football.

Este martes volvió a Barcelona con sus familiares y su entorno directo en el avión privado alquilado para la ocasión. Sin la pelota dorada a bordo, las escopetas de confetis por descorchar y cierto desencanto. Es el segundo año que pasa. El tercer trofeo Kopa supo a poco. Es el precio a pagar por las expectativas elevadas. Tiene solo 19 años, pero vive como si nada pudiera dejarse para mañana.

Todo es inusual en Lamine Yamal. Hace apenas dos años que abandonó la burbuja protectora de la Masia y desde entonces no para de correr. El reconocimiento futbolístico y todos los títulos ganados han crecido en paralelo a su conversión en fenómeno social. Es en sí una empresa potente, con mucho volumen de negocio a su alrededor, que sin duda habría aumentado con el Balón de Oro.

Lamine Yamal gana el premio al Mejor Talento joven de 2026 en la gala del Balón de Oro en Londres. / TOLGA AKMEN / EFE

Su avanzada madurez y su aplastante seguridad en sí mismo no significa que no sea todavía una persona en construcción. Toma decisiones difíciles para su edad, cae en excesos que son propios de su juventud y es una megaestrella de fútbol con unos privilegios que aprovecha. Tensa la cuerda, y no es de fácil gestión ni para Hansi Flick ni para el club azulgrana, pero prima la evidencia de que es un futbolista sin parangón, un gancho comercial al estilo Leo Messi y con un hambre por ganar voraz.

Ha chirriado que viajara a Londres al margen de la expedición azulgrana. Pero su personalidad está a la altura de su talento. Suele decirse de él que es hijo de sus tiempos, con un entorno familiar muy conocido y a la vez complejo, y acostumbrado ya a imponer su voluntad en muchos frentes.

A diferencia de Messi, que contaba con su padre, Jorge, para armar un equipo de especialistas, Lamine se ha puesto en manos de Gestifute, la empresa de representación de Jorge Mendes. Lo hizo hace tres años, cuando el superagente portugués arrebató al jugador de los mimos hasta entonces de Iván de la Peña. A los futbolistas top no se los disputan solo los clubs, sino también los agentes. Y con más ferocidad, cabe añadir. Las heridas por aquella jugada aún sangran.

La marca de Lamine Yamal se moldea en una oficina en Les Corts abierta por dos abogados argentinos de máxima confianza de Mendes. Junto a ellos trabajan unas 15 personas. Gozan de sólida reputación en el entorno azulgrana. Bajo un perfil discreto, manejan la notable escudería del agente portugués en Barcelona.

Lamine Yamal, con su madre Sheila Ebana, la pareja de esta, y su hermano Keyne. / FRANCK FIFE / AFP

Figuran futbolistas de la órbita barcelonista como Alejandro Balde, Karim Adeyemi, Joao Cancelo, Marc Casadó o Ansu Fati. También realizan gestiones para otros jugadores. No obstante, Lamine es Lamine, y las atenciones que requiere resultan incomparables a cualquier otro cliente de su extensa cartera.

En esas oficinas no paran de llegar propuestas de alianzas comerciales. El delantero del Barça ha firmado acuerdos plurianuales con ocho multinacionales (Adidas, McDonald’s, Powerade, Visa, Beats, American Eagle, Konami y Oppo), pero podrían ser muchísimos más. Su equipo de trabajo rechaza ofertas constantemente. La imagen del jugador tiene tirón planetario y no hace falta ser un fino analista de Wall Street para saber que con el Balón de Oro las propuestas se habrían multiplicado y, en consecuencia, su cotización publicitaria.

La estructura se basa en proporcionar a los futbolistas y a Lamine en particular un servicio que denominan de 360 grados. Bajo ese concepto se incluye revisión de contratos profesionales y de publicidad, asesoría patrimonial, de inversiones, redes sociales, seguridad y todo tipo de logística del día a día. También se preocupa de asuntos vinculados a la imagen. El delantero cuenta con una estilista, que en estos momentos es Pilar Vila, la hermana de Rosalía, y una fotógrafa propia.

Lamine Yamal en una jugada durante el Clásico. / Jordi Cotrina

La complicidad personal con el jugador y con el entorno familiar resulta imprescindible. Más que representantes, funcionan como consejeros generales, un rol que supera las cuestiones jurídicas y económicas propias de un agente. Son los encargados de analizar las cuestiones que necesitan ser estudiadas y recomendar. Pero las decisiones las toma el jugador.

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