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Nevaco Global
10 de julio de 2026

La reestructuración del Grupo Volkswagen aleja las opciones de producir nuevos modelos en Seat Martorell

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Drama, fatal, desastre. Estas tres palabras, propias de titulares de periódicos deportivos tras una derrota, son las que este jueves brotaban de la boca de la mayoría de los miembros del Consejo de Supervisión del Grupo Volkswagen, aunque ninguno de ellos pudo hablar (el código interno de filtraciones conlleva penas de prisión). Y es que, lo que viene se asemejará, sin duda, a una travesía del desierto.

No salió adelante ninguna de las doce medidas incluidas en el denominado ‘Plan de Futuro’ presentado por el consejero delegado, Oliver Blume. El desenlace queda ahora supeditado a las negociaciones entre la empresa, los sindicatos y los gobiernos implicados. Y pese al carácter drástico de las propuestas, Blume se mostraba optimista. Hoy, en un hotel de Munich, los representantes de las marcas han recibido las explicaciones del plan.

Todo parece poco para sacar a flote al mayor fabricante europeo, que zozobra en un mar plagado de transformaciones geopolíticas, retraso en la electrificación, invasión de fabricantes chinos en Europa, reducción de beneficios en el mercado asiático (especialmente China para Audi y Porsche), aranceles en Estados Unidos y Europa, y revolución tecnológica. Reducir costes en unos 90.000 millones de euros y optimizar las fábricas son las claves. Mal que nos pese, Seat y Cupra no escaparán totalmente de la tormenta.

Sobre la mesa de juego están: el recorte de cerca de 100.000 empleos (el doble de lo planificado), la reducción del 15% de las inversiones (unos 44.000 millones de euros) en desarrollo e investigación de nuevas plataformas y tecnologías asociadas a la conducción autónoma, el cierre de factorías (básicamente en Alemania, aunque no se descarta alguna sorpresa), el freno de producción (asociado a esos cierres) de tres millones de vehículos anuales (dejando en 9 millones la capacidad productiva que hoy es de 12 millones), la simplificación del 50% de una gama de vehículos en el grupo que actualmente cuenta con un porfolio de 350 modelos repartidos en sus 12 marcas, la rebaja del 75% de los equipamientos opcionales en los vehículos para lograr una mayor eficiencia en producción y en oferta al cliente.

Protestas frente a las fábricas de Volkswagen / Jens Schulter (AFP)

Adelantándose al incendio previsto, los sindicatos alemanes se movilizaron el mismo jueves por la mañana. Hubo concentraciones frente a las plantas de Wolfsburg, Hannover, Emden, Kassel, Braunschweig, Salzgitter, Zwickau, Dresde, Chemnitz, Ingolstadt, Neckarsulm, Leipzig, Múnich, Núremberg y Osnabrück, además de desfiles de vehículos organizados por los trabajadores de Porsche en Stuttgart. La 'paz social' conseguida con los acuerdos de garantía de empleo firmados en 2024 se ha roto con estas medidas, lo que aboca a los trabajadores a un escenario de protestas continuadas en los próximos meses.

El pack de recortes en inversiones, no impactará en las ya en fase de ejecución y a las relacionadas directamente en el vehículo eléctrico y producción de baterías. Eso 'blindaría' en cierta manera la planta de Seat y Cupra en Martorell, que acaba de iniciar su apuesta eléctrica con la producción del Cupra Raval y el Volkswagen ID.Polo, y a la de Landaben (de Volkswagen) donde se fabrican el Skoda Epiq y el Volkswagen ID.Cross. Queda por ver dónde se producirá la nueva versión SUV del Cupra Raval, y si Seat podrá rescatar algún modelo SUV para su gama (que ahora solo tiene tres modelos, Ibiza, León y Arona) como lo que actualmente produce la marca Jetta de Volkswagen (junto a FAW) en China.

Esta opción de rescatar modelos es una de las propuestas que se han escuchado por parte de algunos miembros del Consejo de Vigilancia, esencialmente los representantes de la Baja Sajonia (que tiene un 20% del accionariado), que verían con buenos ojos la posibilidad de traer de vuelta a las fábricas europeas los modelos del grupo que se producen en China, léase Cupra Tavascan o Volkswagen ID.5, entre otros.

El gran problema para España radica en la desinversión del 15% en el desarrollo de nuevas plataformas para vehículos eléctricos, una idea a la que se abrazaban (y batallaban) desde los sindicatos de Seat para asegurar el futuro de la fábrica de Martorell. Con la fecha de caducidad puesta a los modelos de combustión por parte de la Unión Europea la necesidad de la adjudicación de una segunda plataforma eléctrica a Martorell para modelos más grandes era crucial. A no ser que se desvíe alguno de los modelos actuales de otras plantas (como Zwickau) y con ello se adapte una de las dos líneas de montaje de coches de combustión de la planta catalana a plataformas eléctricas (la tercera línea ya es de los eléctricos pequeños), la solución se antoja complicada.

Desde Seat no apuntan a ninguna medida extra de impacto por la reestructuración del grupo, pero fuentes cercanas a la compañía muestran su preocupación: "Que nadie crea que todo esto solo va a afectar a Alemania, que no va con nosotros. Hay que estar atentos". El convenio colectivo de la planta de Martorell debe empezar a negociarse a finales de este año y todo apunta que, para curarse en salud, se podría proponer una prórroga de dos años. Esta condición deberá tratarse con Markus Haupt (CEO de Seat y Cupra), y Laura Carnicero (vicepresidenta y responsable de Recursos Humanos), además del consejo de administración. Haupt reconoció hace unos meses que para conseguir el objetivo de rentabilidad del 6% de aquí al 2030 "no vamos a hacer una reducción de plantilla". Juega a favor de Seat y Cupra el respaldo institucional, tanto del Gobierno como de la Generalitat de Catalunya, aferrados a la compra patriótica de modelos eléctricos fabricados aquí.

No obstante, el propio Markus Haupt ya explicó que Seat S.A. se encontraba "en mitad de la mayor transformación de la historia de nuestra compañía, una transformación no solo tecnológica y técnica, para integrar los vehículos eléctricos en Martorell, sino que es una transformación también de los procesos, de la organización y de la estructura de nuestra compañía. Anunciamos ya hace unos años que esa reestructuración también constaba de una reducción de 20% de personal indirecto y de 30% de estructuras de dirección. Esa reducción culminará a finales de 2026, es decir, estamos ya en la recta final. Estamos haciendo nuestros deberes a los que nos comprometimos con esa transformación de la compañía".

En los últimos años, ya han salido de Seat cerca de 1.500 personas. La compañía, pues, está siguiendo los planes pactados con los trabajadores, promoviendo y bonificando la salida de directivos con más de 61 años (una práctica bastante extendida últimamente en muchas empresas).

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