La participación de EEUU en las exportaciones brasileñas cayó a su nivel más bajo desde 1997, mientras China sigue consolidándose como el principal socio comercial de la mayor economía de Latinoamérica.
Transcurrido un año desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, eligiera a Brasil como uno de los países a cargar con un significativo aumento de aranceles, se instaló una nueva tendencia. Existe un marcado retroceso en la relación comercial de Washington con la principal economía de América Latina, mientras que China, en contraste, fortalece el vínculo y consolida su influencia.
El 9 de julio de 2025, Trump impuso aranceles del 50% a las importaciones brasileñas. Alegó una “caza de brujas” contra el expresidente Jair Bolsonaro, su aliado, entonces en pleno juicio por el supuesto intento de desconocer la derrota electoral de 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva. Bolsonaro fue hallado culpable, pero la turbulencia comercial dejó huella aun cuando parte de los aranceles fueron revocados.
Los datos de la Cámara Estadounidense de Comercio indican que en el primer semestre de este año las exportaciones de Brasil a EEUU sumaron 17.400 millones de dólares, una caída de 13% respecto al mismo lapso de 2025. Tras este descenso, la participación estadounidense en las exportaciones brasileñas se redujo a 9,4%, el nivel más bajo desde 1997.
En paralelo, Brasil también redujo sus compras a Estados Unidos. Las importaciones cayeron un 12,5% en el primer semestre y se ubicaron en 19.000 millones de dólares, el menor registro de los últimos cinco años.
En medio de la guerra comercial decretada por Trump, Brasil fortaleció sus ventas a otros mercados como la Unión Europea, pero sobre todo a China, la potencia que Estados Unidos busca debilitar en la región como parte de su estrategia de predominio en el hemisferio occidental.
De acuerdo con el Consejo Empresarial Brasil-China, en el primer semestre de este año el intercambio comercial “alcanzó máximos históricos” gracias a un crecimiento de 22% en las exportaciones brasileñas, que llegaron al récord de 58.300 millones de dólares, impulsadas principalmente por las ventas de petróleo, soja y hierro.
Tras este incremento, China se consolidó como el principal socio comercial de Brasil, al recibir 31,6% de todas las exportaciones brasileñas. En paralelo, las importaciones provenientes de China también marcaron récord y sumaron 38.500 millones de dólares, con un alza de 8% impulsada por la compra de vehículos eléctricos, chips de memoria y paneles solares.
“Brasil se está diversificando hacia otros destinos, está negociando con Canadá a través del Mercosur. También saldrán otros acuerdos a medida que el mercado estadounidense se cierre”, señaló Welber Barral, abogado comercial y exsecretario de Comercio Exterior de Brasil, a la agencia AP.
El cortocircuito comercial con Washington tiende a profundizarse. La semana pasada, Estados Unidos anunció nuevos aranceles de 25% sobre productos brasileños tras concluir una investigación por "prácticas desleales", y esta semana aplicó un gravamen extra de 12,5% bajo el argumento de que Brasil no ha tomado suficientes medidas para controlar las importaciones de bienes producidos mediante trabajo forzoso. Otros 59 países también fueron afectados por esta nueva barrera de la administración Trump.
Diversos sectores y productos de Brasil pasan a contar con un arancel que suma las dos tasas, es decir, 37,5%. El ministro de Industria y Comercio, Márcio Elías Rosa, explicó al diario Folha de Sao Paulo que "este es el caso, por ejemplo, del calzado, la maquinaria, los equipos, las piezas, los componentes, la ropa y los productos químicos, siempre que no sean farmacéuticos".
Cálculos de la Cámara Estadounidense de Comercio señalan que la tasa de 37,5% se aplicará a productos que representan exportaciones brasileñas por un valor de 10.700 millones de dólares, lo que convierte a Brasil en uno de los países más castigados por el muro arancelario de Washington.
Productos como carne, café, aceite, naranjas, jugo de naranja y piezas para la fabricación de aviones quedaron exentos de los dos aranceles.
Al justificar el arancel de 25% el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, afirmó que "las prácticas comerciales desleales de Brasil han impedido que los trabajadores y productores estadounidenses accedan a este importante mercado".
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) señaló que, tras una investigación de un año, concluyó que Brasil sostenía prácticas desleales en ámbitos como el comercio digital, la propiedad intelectual, la deforestación ilegal y el acceso al mercado del etanol.