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Juan del Olmo Domínguez (Valladolid, 1973) es licenciado en Derecho por la Universidad de Valladolid y tiene un máster en Relaciones Internacionales y Comercio Exterior. ... Desde 2015 trabaja como director de Operaciones en una empresa estadounidense de logística internacional en Miami. Según cuenta, su llegada a Estados Unidos «no fue una elección». «Surgió una oportunidad en una empresa americana y dije que sí. Nunca me había planteado vivir en Miami, la verdad». Y así, casi sin pensárselo demasiado, se lanzó a cruzar el Atlántico.
No era la primera vez que vivía fuera. Durante sus estudios pasó nueve meses en Italia con una beca Erasmus y, posteriormente, por motivos laborales, pasó largas temporadas en Marruecos. Por eso, cuando decidió marcharse de España no sintió vértigo. «Ya me había ido de Valladolid hacía años, era solo otro escenario», indica. Su intención era, sobre todo, «vivir la experiencia» y comprobar qué le ofrecía aquel destino. «Salté a la aventura sin un baremo de expectativas previas», confiesa.
«No cambiaría un plato de doubles por uno de lechazo, ni el Parque de la Savannah por el Campo Grande»
Ya conocía Estados Unidos y cuando llegó a Miami le chocó que no se parecía demasiado a la imagen más habitual del país. «Enseguida percibes que esto no es el típico escenario americano», dice. La mayoría de la población no es estadounidense, el español está presente por todas partes y la ciudad vive muy ligada al turismo, la playa y el buen tiempo. «No me parecía estar en Estados Unidos», subraya. Después de once años sigue pensando lo mismo y define Miami como «un crisol muy particular entre el lujo, el turismo, la playa y la inmigración», y también como una ciudad que «carece de una identidad propia».
La adaptación fue bastante sencilla, principalmente porque Miami cuenta con una gran presencia de inmigrantes, muchos de ellos españoles. Su círculo actual es, de hecho, multinacional, con amigos de Brasil, Perú, Chile, Puerto Rico o Italia. A sus rutinas ha incorporado alguna tradición estadounidense, como el Día de Acción de Gracias, aunque en su caso se ha convertido en un día de amigos, de «familia escogida», como él mismo dice. De España mantiene una costumbre por encima de otras, «la tortilla de patatas los domingos. Con cebolla, eso sí», bromea.
Profesionalmente, el cambio tampoco fue difícil para él. Del Olmo ya trabajaba en logística internacional en España y actualmente se ocupa de importaciones, exportaciones, aduanas y de la supervisión del equipo de operaciones. «No hubo un cambio brusco, solo aprender los detalles locales, pero las bases de los procesos eran básicamente iguales», comenta este vallisoletano que aprecia muchas diferencias en el mercado laboral estadounidense respecto del español. Destaca, sobre todo, la baja tasa de desempleo, los mejores salarios y una mayor movilidad. En su opinión, «en todos los sectores en general, la situación laboral es mejor, con mejores sueldos y más oportunidades».
Sin embargo, vivir en Estados Unidos también le ha hecho valorar más algunas cosas de España. «Valoro más la forma de vida y la manera de trabajar allí», asegura. Incluso considera que los españoles deberían tener más confianza en sus propios profesionales. «Cuando experimentas lo mal que se trabaja fuera, respetas mucho más el trabajo que se realiza en España. El nivel de formación y los profesionales que tenemos y que deberíamos valorar más», opina. «Siendo Estados Unidos un país tan rico, uno pensaría que aquí se trabaja mucho mejor que en Europa, pero es bastante sorprendente lo mal que se trabaja aquí», afirma aludiendo a la falta de formación, los procesos ineficientes y el exceso de intermediarios.
Miami le ha permitido, sobre todo, viajar y conocer un país que considera casi inabarcable. «Cada estado es como un país», explica, y los viajes por Estados Unidos son, para él, «la experiencia más enriquecedora de estos años». Para quienes visiten su ciudad recomienda los Everglades, Downtown, South Beach y, especialmente, una excursión a los Cayos de Florida. También destaca la semana de Art Basel, «cuando Miami se llena de exposiciones, galerías y visitantes de todo el mundo. Es altamente recomendable».
Estudió:
Licenciatura en Derecho por la Facultad de Valladolid y Master en Relaciones Internacionales y Comercio exterior Madrid/Berkeley CA
Profesión:
Director de Operaciones en una transitaria americana (Logística Internacional)
Pero la distancia tiene un precio. «No poder estar en los momentos que mi familia me necesitaba en España... Esa es la parte dura de estar tan lejos», afirma. Vuelve al menos dos veces al año, aunque siempre intenta que sean tres. Reconoce que echa de menos, sobre todo, a su familia y amigos y «la forma de vida más basada en el disfrute». También le cuesta aceptar la falta de servicios públicos y no se imagina jubilándose en Estados Unidos. «Preferiría volver. No me veo retirado aquí. No es factible sin una sanidad pública», continúa.
Después de todos estos años, sigue sintiéndose, ante todo, español y, por supuesto, vallisoletano. «No quiero perder mis raíces ni mi identidad. Me gusta y me encanta mi acento muy de Valladolid», apunta. Y cuando necesita sentirse un poco más cerca de los suyos estando a miles de kilómetros, echa mano de «una botella de Ribera o de Verdejo», un pequeño lujo que le hace acortar distancias con su ciudad natal.
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