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Nevaco Global
22 de septiembre de 2026

El transporte pide prorrogar ayudas y repercutir sobrecostes para frenar la «ruina» por el combustible

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El litro de diésel y gasolina ya supera el umbral de los dos euros en cerca de la mitad de las estaciones de servicio que ... se reparten por la provincia de Segovia. Los precios de los combustibles permanecen descontrolados desde que en los primeros días de septiembre comenzase una subida que, a día de hoy, continúa imparable, lo que afecta directamente al bolsillo de los ciudadanos y despierta la incertidumbre en multitud de sectores afectados, principalmente el transporte, la agricultura y los propios gasolineros. «Es algo que no nos esperábamos», coinciden sus representantes. Es por ello que exigen al Gobierno extender las bonificaciones durante los próximos meses.

El precio de los carburantes avanza desbocado y no hay visos de que, por el momento, vaya a tocar techo. Esto ha tenido un impacto directo en las economías familiares, justo en plena vuelta a la rutina después del periodo vacacional, pues deben afrontar un sobrecoste «muy importante» para llenar el depósito de sus coches. El temor también mira al futuro, pues multitud de propietarios tendrán que poner a punto los depósitos de gasóleo para calefacción en sus viviendas en apenas unas semanas, cuando se produzca el descenso de las temperaturas por la llegada del otoño. «Menos mal que aún no ha llegado el frío, pues se da la circunstancia de que este producto no tiene rebaja fiscal ahora mismo», advierte el presidente de la Asociación de Distribuidores de Gasóleo y de la Asociación de Estaciones de Servicio de Segovia, Pablo Sousa.

El incremento de los costes ha sido repentino e inesperado. «Prácticamente en quince días se ha comido la bonificación de 20 céntimos que ahora se aplica al litro de gasóleo», asegura el portavoz. «Estamos viviendo todo con mucha incertidumbre», pues los hábitos de consumo de los segovianos no se han normalizado una vez concluido el verano. «Han cambiado porque el producto es mucho más caro y la gente tiene más cuidado a la hora de repostar», considera. La demanda no se ha desplomado, pues los trabajadores necesitan desplazarse cada día a sus centros laborales, pero sí hay una mayor vigilancia del gasto.

Ya es una tarea compleja encontrar el litro de carburante por debajo de los dos euros en los monolitos de las gasolineras. Es una barrera que ya ha sido superada en el 45% de las 76 estaciones de servicio que operan en Segovia, sin importar su ubicación ni el tipo de combustible, pues justo este lunes se igualó el precio de la gasolina y el diésel después de varias semanas en las que este último producto recuperó su posición en la zona más baja de la curva estadística. Ahora ni siquiera se aprecia una diferencia, ya que ambos se sitúan en una media de 1,965 euros el litro, según el último informe del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Hay puntos del mapa donde los precios se elevan muy por encima de este umbral, como ocurre con la gasolinera Moeve que se encuentra junto a la rotonda del Pastor, en la ciudad de Segovia, donde el litro de diésel ya rebasa los 2,104 euros. Está seguida muy de cerca por las estaciones de servicio de Repsol repartidas por la Autovía de Pinares, en Valseca y Cuéllar; en la A-1, a su paso por Boceguillas; o en la CL-603, en Turégano, donde el gasóleo ronda los 2,075 euros. La brecha es amplia si estas cifras se comparan con las que muestra Ballenoil, en La Lastrilla, donde el mismo producto queda al límite de los 1,8 euros.

Está previsto que la cuantía promedio por litro de combustible rebase los dos euros de forma general en la provincia tan solo en unos días, siempre que el Gobierno no ponga en marcha nuevas medidas para afrontar la crisis provocada por una nueva escalada de tensión en Oriente Próximo y el recorte de las exportaciones que ha efectuado Rusia. «Con la guerra de Ucrania también se produjeron fluctuaciones, pero no recuerdo una tan prolongada en el tiempo como la de ahora», advierte Sousa. «Es complicado lidiar con esta situación a la hora de hacer pedidos o poner precios, sobre todo cuando ha habido ocasiones en las que de un día para otro el combustible ha subido más de nueve céntimos, y tú no puedes repercutir eso en el surtidor».

El portavoz de las estaciones de servicio segovianas defiende la necesidad de extender las bonificaciones de los carburantes más allá del 30 de septiembre, cuando el decreto que contempla los paquetes de ayuda llega a su fin, para beneficiar tanto a los consumidores como a las pymes, transportistas y agricultores. De lo contrario, el diésel subirá 26 céntimos de golpe y la gasolina, «seis y pico», detalla.

El diésel marca en Segovia su nivel de precios más alto desde finales de 2023

«Queremos pensar que las van a prorrogar», confía el gerente de la Agrupación Segoviana de Empresarios de Transportes (Asetra), Fernando García. Sin embargo, reconoce que «tampoco podemos estar constantemente viviendo de ayudas, lo que esperamos es que la guerra se acabe cuanto antes». Hay empresas y autónomos pertenecientes a este gremio que viven «muy apurados», que aún cargan con las consecuencias de épocas anteriores en las que se han producido altibajos «puntuales».

No obstante, según indica, el contexto actual nada tiene que ver con estos periodos. «Estamos lidiando con una subida próxima al 40%, es una ruina», afirma. Y en muchos casos no hay alternativa posible que permita hacer frente a estos sobrecostes. «En el transporte de mercancías existe una herramienta legal para repercutir el precio por las subidas de los combustibles, pero no siempre se aplica el aumento que se debería hacer porque el cargador también tiene sus limitaciones presupuestarias», relata García. «En el caso de las empresas de autobuses que tienen contrato con la administración, no existe la posibilidad de indexar los precios, por lo que pierden mucho margen de rentabilidad», concreta.

El campo no respira con mayor alivio. Las organizaciones agrarias con representación en la provincia han advertido del riesgo al que se exponen las explotaciones por los precios disparados del gasóleo B. «Es un alza que está comprometiendo de forma muy seria la rentabilidad, por lo que es necesario articular medidas muy concretas para paliar la situación», remarca Asaja. Según adelantan, uno de los colectivos más afectados es el de los agricultores de cereal, pues al sobrecoste por el carburante se unen los altos precios del fertilizante, que marca máximos históricos, y el desplome del valor del producto, lo que está haciendo replantearse a muchos profesionales iniciar la sementera. «Llenar el depósito del tractor cuesta hoy 421 euros frente a los 289 de febrero, lo que significa un encarecimiento del 45% en apenas unos meses», lamenta Coag.

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