La administración de Donald Trump amplió este jueves su ofensiva de sanciones contra Cuba con medidas financieras dirigidas al Banco Exterior y a Fidel Ernesto Castro Calis, nieto del expresidente Raúl Castro, en una nueva acción de presión sobre el gobierno de La Habana.
El Departamento de Estado justificó las designaciones como parte de la política de Washington hacia la isla.
“Estas designaciones reflejan la visión inquebrantable del presidente Trump de una Cuba libre”, afirmó el secretario de Estado, Marco Rubio, en un comunicado.
Entre los sancionados figura Fidel Ernesto Castro, hijo de Alejandro Castro Espín, quien a su vez es hijo de Raúl Castro y ha ocupado cargos vinculados con los servicios de inteligencia cubanos. Washington ya había incluido a Alejandro Castro Espín en su lista de sancionados.
La medida también alcanza al Banco Exterior de Cuba, institución estatal dedicada principalmente a operaciones de comercio exterior y transacciones internacionales. A esto se suman varias compañías vinculadas con el sector energético cubano, señaladas por Estados Unidos de contribuir al aprovechamiento de los recursos del país en favor de las autoridades de la isla.
Las nuevas restricciones impiden realizar operaciones financieras y comerciales con los individuos y organismos incluidos en la lista estadounidense. Además, cualquier activo que estos mantengan bajo jurisdicción de Estados Unidos queda bloqueado.
La decisión se incorpora a una campaña de sanciones que Washington ha intensificado durante los últimos meses. La administración Trump ha dirigido medidas contra funcionarios cubanos, entre ellos el presidente Miguel Díaz-Canel, así como contra integrantes de la familia Castro.
La política estadounidense hacia La Habana se ha endurecido en paralelo a las acciones adoptadas por Trump contra el gobierno venezolano. Tras la captura en enero del entonces presidente, Nicolás Maduro, durante una operación militar estadounidense en Caracas, el mandatario estadounidense impulsó un bloqueo petrolero contra Cuba que ha profundizado las dificultades económicas de la isla.
Trump también ha advertido en distintas ocasiones sobre la posibilidad de “tomar el control” de Cuba, mientras su gobierno mantiene la presión para provocar cambios en el sistema político y económico cubano.