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Nevaco Global
3 de noviembre de 2026

Un a�o de 'takaichiman�a' en Jap�n: entre el mito de 'Japan is Back' y la factura de la compra

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La primera mujer al frente del Gobierno japon�s ha cumplido 12 meses en el poder. La inflaci�n, los esc�ndalos pol�ticos, el rearme y su enfrentamiento diplom�tico con China empiezan a erosionar una popularidad que sigue siendo su principal fortaleza

En una peque�a tienda de recuerdos pegada al Parlamento japon�s, Sanae Takaichi (65 a�os) se ha convertido en un souvenir. Su caricatura aparece por todas partes: en archivadores de pl�stico, abanicos, pegatinas, mecheros de colores y cajas de dulces apiladas en estanter�as estrechas, bajo la luz blanca y algo fr�a de un local que parece a medio camino entre un quiosco parlamentario y una tienda de feria.

Hay bollos rellenos con su rostro estampado sobre la masa, galletas con su figura sonriente, chocolatinas envueltas en cajas rosas donde la primera ministra aparece inclinada sobre un atril, como si siguiera pronunciando un discurso incluso dentro del envoltorio.

A un lado, los turistas curiosean; al otro, unos jubilados observan el escaparate como si miraran una colecci�n de rarezas de la pol�tica japonesa. "Es una l�der muy activa. Me gusta", destaca uno de ellos mientras se�ala unas carpetas transparentes decoradas con una gran esfera roja que recuerda al sol de la bandera nipona y una consigna escrita en letras may�sculas: "Japan is Back". Debajo, Takaichi asoma dibujada como una l�der diminuta, con una mano alzada y gesto de estar devolviendo al pa�s algo que, seg�n su relato y el de sus fieles, hab�a perdido.

El mensaje no es una simple frase publicitaria. Resume toda una promesa pol�tica: el regreso de un Jap�n orgulloso, m�s firme, menos acomplejado, decidido a sacudirse d�cadas de estancamiento, cautela diplom�tica y resignaci�n econ�mica. En esas carpetas de papeler�a parlamentaria cabe, en miniatura, el eslogan de una nueva era conservadora.

El culto a la primera mujer que ha llegado al poder en Jap�n se despliega aqu� en una versi�n dom�stica. Takaichi posa tambi�n vestida con traje regional en recuerdos de Nara, su tierra natal; aparece junto a ciervos, pagodas y paisajes locales; y comparte espacio con mecheros personalizados y abanicos donde asoma junto a otros rostros de la pol�tica nacional. Todo forma parte de la takaichiman�a, un fen�meno que, durante meses, mezcl� fervor partidista, marketing y curiosidad popular.

La pregunta, un a�o despu�s, es si ese "Japan is Back" que hoy se vende en forma de carpeta, dulce y baratija es algo m�s que un eslogan brillante en el escaparate. Porque fuera de la tienda, m�s all� de la caricatura y del envoltorio, empieza el examen de la realidad.

Takaichi lleg� al poder en octubre de 2025. Admiradora de Margaret Thatcher y antigua bater�a de un grupo de rock, hered� un Partido Liberal Democr�tico (PLD) desgastado por los esc�ndalos y prometi� un Jap�n "fuerte y pr�spero". Su mayor triunfo electoral lleg� en febrero de 2026, cuando el PLD alcanz� los 316 de los 465 diputados de la C�mara Baja.

Basta pasear por las avenidas del barrio de Nagatacho, entre ministerios, oficinas acristaladas y funcionarios de traje oscuro, para encontrar el contraste entre el entusiasmo y la factura del supermercado. Yudai, un aut�nomo de unos 40 a�os, se queja de que todo est� cada vez m�s caro. Akaho, recepcionista de hotel, critica que Takaichi, a pesar de ser la primera l�der mujer de Jap�n, es menos feminista que muchos hombres. "A m� me gusta mucho, est� trabajando muy duro. Va por el buen camino", responde por su parte Koba, un estudiante de Okinawa. "Ella es una l�der muy activa", contesta su compa�ero Masahito.

Las encuestas muestran un fervor que resiste, aunque ya no es un�nime. El Yomiuri Shimbun, el peri�dico de mayor tirada en el pa�s, cifra la aprobaci�n del Gobierno en el 57%. Entre las mujeres, seg�n la agencia Jiji, el respaldo ha ca�do del 65,9% al 42,9%. La profesora Shin Ki-young, especialista en estudios de g�nero de la Universidad de Ochanomizu, considera que el entusiasmo que despert� la llegada de la primera mujer al poder se ha transformado en desencanto.

"Muchas japonesas, especialmente las j�venes, interpretaron su nombramiento como una oportunidad para romper con d�cadas de dominio masculino en la pol�tica. Se esperaba que impulsara pol�ticas para las mujeres, pero no ha habido avances destacables", lamenta la acad�mica.

Shin critica que Takaichi siga rechazando la posibilidad de que los matrimonios conserven apellidos diferentes, una antigua reivindicaci�n feminista, y que haya apostado por ampliar el uso del apellido de soltera sin reformar el sistema matrimonial. Tambi�n recuerda que la primera ministra prometi� un Gobierno con una representaci�n femenina comparable a la de los pa�ses n�rdicos, pero �nicamente nombr� a dos ministras.

Recientemente, Takaichi explic� en el Parlamento que cocinar, fregar, ba�arse y maquillarse le ocupan "tres o cuatro horas" m�s que a sus predecesores varones. La declaraci�n desat� una controversia sobre los roles de g�nero en un pa�s donde las mujeres siguen cargando con la mayor parte de las tareas dom�sticas. Sus elogios a las jornadas interminables y a dormir apenas unas horas tampoco ayudan a romper los viejos moldes laborales.

Su diplomacia tambi�n tiene un estilo singular. En marzo, durante su visita a Washington, Takaichi asegur� a Donald Trump: "Creo firmemente que s�lo t�, Donald, puedes lograr la paz en el mundo". La adulaci�n aliment� las cr�ticas por el seguidismo de Estados Unidos. Ahora, mientras Trump estrecha su trato con el presidente chino Xi Jinping, Jap�n teme quedar relegado en los c�lculos de su principal aliado.

La herida con China sigue abierta. Al poco de arrancar su mandato, Takaichi sugiri� que una ofensiva contra Taiw�n podr�a provocar una respuesta militar japonesa. Aquella manifestaci�n provoc� que las relaciones se hundieran entre amenazas y presiones comerciales. La l�der nipona no ha logrado recomponer el di�logo con su poderoso vecino.

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