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Nevaco Global
10 de julio de 2026

El canadiense que alej� a Europa de EEUU

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Ante las amenazas de Trump, Mark Carney emergi� como una figura central en un proyecto para reconfigurar la alianza occidental

Mark Carney lleg� al poder impulsado por la reacci�n en contra de las declaraciones del presidente Trump sobre convertir a Canad� en el estado n�mero 51, algo que muchos estadounidenses consideraron una simple ocurrencia. Pero para el nuevo primer ministro, tras leer informes de Inteligencia que detallaban la gravedad de la crisis, aquello fue el l�mite.

En conversaciones telef�nicas privadas con el predecesor de Carney, Justin Trudeau, Trump hab�a amenazado con romper el acuerdo de 1908 que delimita su frontera compartida. "Rompo eso y todo tu pa�s se desmorona", le dijo Trump a Trudeau en una llamada, seg�n dos personas familiarizadas con el asunto.

Durante una cena en Mar-a-Lago, los enviados de Trudeau intentaron disuadir a Trump de absorber a su pa�s. Cuando un asesor de Trump se�al� que los 41 millones de habitantes de Canad� se inclinar�an hacia el Partido Dem�crata, el presidente ide� una soluci�n ingeniosa: simplemente dividir al vecino del norte en dos estados, uno republicano (rojo) y otro dem�crata (azul).

Cuando Carney asumi� el cargo a principios de 2025, encarg� un an�lisis confidencial que discutir�a cara a cara con sus colaboradores m�s cercanos, ya fuera en su despacho o a bordo del jet oficial con el indicativo de llamada CanForce 1: �cu�n dependiente era Canad� de un pa�s en particular para el almacenamiento de datos, material militar, procesamiento de pagos e incluso alimentos?

Fue el primer intento de Carney por resolver un enigma que terminar�a por obsesionar a los gobiernos de ambos lados del Atl�ntico: �qu� hacer cuando tu aliado m�s cercano se convierte en una amenaza?

Su receta radicar�a en gran parte en Europa, donde Carney, ex gobernador del Banco de Inglaterra, hab�a forjado su pasado y ahora ve�a el futuro de Canad�. El banquero canadiense que nunca antes hab�a ocupado un cargo electo emerger�a como una inesperada figura central en un proyecto de alto riesgo para reconfigurar la comunidad econ�mica y militar conocida como Occidente.

Desde la Segunda Guerra Mundial, la alianza hab�a funcionado como una rueda: EEUU como el eje indispensable y el resto como los radios. Carney argumentaba que Canad� y Europa tendr�an que construir un modelo alternativo, una "red densa de conexiones" que no dependiera excesivamente de ning�n pa�s en solitario. Su enfoque contrastaba con el de otro l�der influyente, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien instaba a Europa a redoblar su apuesta en la relaci�n con Trump, costara lo que costara, para evitar que Estados Unidos abandonara la alianza.

Ambos representaban los polos opuestos de un debate de a�os que estaba llegando a su punto de ebullici�n en Europa, donde el Reino Unido, al igual que Rutte, apostaba fuertemente por su relaci�n especial con Washington. Francia, por el contrario, estaba ansiosa por construir una base tecnol�gica y de Defensa soberana propia en Europa, desde la computaci�n cu�ntica hasta sistemas de inteligencia artificial ajenos a Estados Unidos. Carney intentar�a influir en el resultado, sin provocar a la superpotencia que importa las tres cuartas partes de los bienes canadienses.

En efecto, el intento de convertir a Canad� en el estado n�mero 51 de EEUU hab�a encendido la mecha de consecuencias imprevistas que se extender�an mucho m�s all� de Am�rica del Norte, mientras los aliados de ultramar se preguntaban si la alianza liderada por EE. UU. realmente podr�a perdurar.

The Wall Street Journal habl� con jefes de Gobierno, sus ministros y altos asesores para reconstruir las reuniones a puerta cerrada donde la alianza comenz� a fracturarse. El Journal pudo revisar notas detalladas tomadas por algunos participantes. Esta es la segunda entrega de una serie de dos partes que revela el contenido de las deliberaciones entre los aliados de Estados Unidos sobre c�mo podr�an salvar su alianza -o prepararse para su desintegraci�n-.

La portavoz de la Casa Blanca, Olivia Wales, declar�: "El presidente Trump cree que Canad� y todos los dem�s pa�ses de la OTAN deben asumir una mayor responsabilidad en su propia defensa. Deber�an haber estado ah� para Estados Unidos cuando est�bamos en medio de la exitosa Operaci�n Furia �pica" contra Ir�n. "El presidente Trump no permitir� que se aprovechen de nuestro pa�s", a�adi�.

El jueves, el presidente public� un art�culo sobre las dificultades econ�micas de Canad� en Truth Social, anotado con dos palabras: "�Estado 51!".

Carney, el primer ministro nacido en los Territorios del Noroeste de Canad�, era un radical improbable, la viva imagen de la �lite global contra la que Trump hizo campa�a. Ex alumno de Harvard, Oxford y Goldman Sachs, y el primer extranjero en dirigir el Banco de Inglaterra, conservaba dos tel�fonos m�viles, incluso como primer ministro: uno canadiense y otro con n�mero brit�nico, junto con una lista de contactos de su �poca en Londres.

Dirigir la libra esterlina tras la crisis de deuda europea le dej� una lecci�n duradera sobre c�mo una econom�a global dise�ada para la eficiencia se hab�a vuelto peligrosamente dependiente de un �nico punto fr�gil: Estados Unidos y su billete verde. Como gobernador del banco, propuso una "moneda hegem�nica sint�tica" que las econom�as medianas pudieran utilizar como alternativa al d�lar. El economista jefe del FMI en Washington calific� la idea de "intrigante" pero "improbable", afirmando que la fuerza del d�lar estadounidense emanaba de las "instituciones y el estado de derecho" de ese pa�s.

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