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Las estaciones de servicio del país se han convertido en un problema para los transportistas de carga pesada, quienes denunciaron que el cobrando del combustible a precios superiores al oficial, reteniendo el despacho para favorecer a quienes pagan en divisas o a sobreprecio.
La consecuencia se mide en las largas colas de espera, de hasta cinco días, que hacen los conductores en las autopistas y carreteras.
Así lo denunció Jonathan Durvelle, presidente de la Cámara Regional de Carga, quien advirtió que esta práctica especulativa no solo paraliza al sector transporte, sino que frena la cadena productiva completa del país, porque cada gandola que no se mueve es un cargamento que no llega a su destino.
El precio oficial del combustible está fijado en 0,50 dólares por litro al cambio del Banco Central de Venezuela (BCV). Sin embargo, Durvelle señaló que en la mayoría de las estaciones se está cobrando entre 0,60 y 0,80 dólares por litro, o directamente en moneda extranjera, a quien quiera surtir sin esperar.
«Con toda responsabilidad puedo decir que no existe ningún problema con el suministro de gasoil ni con la gasolina más allá de lo que puedan generar los dueños de estaciones de servicio para que se convierta todo esto en colas y el transportista termine desesperado pagando el precio que no es el adecuado», afirmó el dirigente, dejando claro que Pdvsa está surtiendo con normalidad a las estaciones.
El mecanismo que describió Durvelle es calculado: las estaciones ralentizan el despacho a quienes pagan al precio oficial para generar colas artificiales y, en paralelo, ofrecen atención prioritaria y combustible sin restricción de litros a quienes pagan en divisas o al sobreprecio. «Para poder hacer ese negocio oscuro, retrasan el despacho, despachan nada más a los llamados VIP que te pagan en moneda extranjera, y dejas a todos esos conductores en la cola por más de tres días», explicó.
Las consecuencias prácticas para el sector de carga pesada son directas y cuantificables. Una gandola consume aproximadamente un litro de combustible cada dos kilómetros. Con el racionamiento de 200 litros que imponen muchas estaciones al precio oficial, un transportista puede recorrer unos 400 kilómetros, insuficiente para completar trayectos como Puerto Cabello-Acarigua de ida y vuelta.
El tiempo perdido en las colas se convierte en costo directo. «La gandola está ahí estacionada, tienes un conductor, el conductor tiene que comer, tiene que tener su servicio. Tienes un costo adicional al tiempo que dures en la cola», explicó el presidente de la Cámara. Si el transportista se niega a pagar el sobreprecio, espera días. Si acepta pagarlo, su estructura de costos se deteriora aún más en un sector que ya carga con problemas de fletes, repuestos y vialidad.
La situación se agrava para quienes hacen rutas largas hacia el oriente o el sur del país. Hay transportistas afiliados que viajan a Maturín, Puerto Ordaz o Barcelona y deben pasar dos o tres días adicionales después de completar el viaje buscando combustible para regresar a Puerto Cabello. «No sabemos si en el transcurso del viaje podemos encontrar combustible», advirtió Durvelle, describiendo una incertidumbre operativa que hace imposible planificar con precisión cualquier ruta de carga.
La Cámara Regional de Carga lleva más de dos o tres años denunciando estas prácticas ante el órgano superior de transporte, el Ministerio del Poder Popular para el Transporte y en reuniones con Pdvsa. Los resultados hasta ahora han sido insuficientes.
Hace apenas unos días, las diferentes cámaras y asociaciones de transporte entregaron un documento formal ante el Ministerio con una lista de estaciones que aplican sobreprecio, solicitando que se convoque a los concesionarios y se intensifiquen las supervisiones.
Tras años de mesas de trabajo sin resultados definitivos, Durvelle advierte que el siguiente paso será la denuncia formal ante la Fiscalía. «Nosotros tenemos más de dos o tres años denunciando este tipo de acciones por parte de los propietarios de las estaciones de servicio. Hemos ido a mesas de trabajo y vamos a continuar yendo, pero ya tiene que venir un proceso de algún tipo de denuncia ante alguna fiscalía para que estas estaciones de servicio presten el servicio que tienen que prestar», señaló.
El dirigente fue cuidadoso en aclarar que no se trata de abandonar el diálogo, sino de acompañarlo con acciones legales formales: «Si nosotros mañana como transportistas especulamos con el precio, vamos a ser denunciados. Bueno, muchas estaciones de servicio están especulando con los precios y eso está afectando de forma directa al transporte de carga.»
La respuesta pública de la asociación de estaciones de servicio al debate generado fue, según Durvelle, desconcertante: alegaron estar en quiebra. «No entendemos cómo las estaciones de servicio van a estar en quiebra si reciben prácticamente solo moneda extranjera, y nosotros los transportistas recibimos dólares BCV y duramos tres años bajo esa modalidad», respondió el dirigente, recordando que fue gracias a la gestión de la Cámara que se logró que el sector transporte pudiera pagar en bolívares y no solo en divisas, un avance que las estaciones están revirtiendo de facto con el sistema de colas diferenciadas.