El pasado lunes 6 de julio a las 8:30 a.m., al iniciar su jornada laboral en Microsoft Costa Rica, Angelo Benavides vio una invitación para una reunión en Teams, la plataforma de esa firma para videoconferencias. No incluía detalles y la agenda estaba vacía.
Angelo es de Alajuela centro. Aprendió inglés de niño, cuando vivió con sus padres en San Agustín, Florida. Al regresar a Costa Rica cinco años después, sacó la secundaria en un colegio vocacional y luego ingresó a la Universidad Latina en 2006 para estudiar informática.
Trabajó en tecnología en Supratelecom (luego Stream, un centro de llamadas que atendía a clientes de operadores telefónicos de EE. UU.), HP, Intertec (en un servicio a Intel) e IBM, donde estuvo entre octubre de 2018 y marzo de 2020.
A Microsoft ingresó en mayo de 2021 en soporte, como encargado de la gestión de un componente del software que administra los accesos y las cuentas de usuarios, así como atendiendo incidencias reportadas.
En 2022, pocos días antes de la inauguración del anterior Campeonato Mundial de Fútbol, realizado ese año, recibió el reporte de que las cámaras de grabación de los partidos en Catar no funcionaban.
Desde Costa Rica, se identificó y se resolvió el problema: un error de configuración del software. Para él, una demostración de la capacidad del talento costarricense.
Como sus compañeros y compañeras de trabajo, la confianza de trabajar en Microsoft impulsó sus proyectos personales y familiares.
Él y su esposa adquirieron una vivienda con una hipoteca a 30 años; ella renunció a su trabajo para seguir un MBA en el Incae; y sus hijos estudian en centros privados, el mayor de 19 años en una universidad y el menor de 15 años en un colegio privado. La estabilidad laboral era un hecho hasta el lunes 6 de julio pasado.
En Teams, un líder corporativo de EE. UU. habló de forma directa. A través de una comunicación interna —única información oficial de la firma— la vicepresidenta ejecutiva y directora de recursos humanos de Microsoft, Amy Coleman, anunció el despido de casi 5.000 personas a nivel global. “Habrá más cambios por venir”, advirtió Coleman. La firma no respondió cuántas plazas locales fueron afectadas.
Para él, que también estudia leyes, es preciso que el país atraiga a firmas como OpenAI, aprovechando el talento local. Además, envió al jefe de la fracción legislativa oficialista, Nogui Acosta, una propuesta para modificar la Ley de Zonas Francas (N° 7210) y que las empresas estén obligadas a un mayor periodo de preaviso y tengan iniciativas para acelerar el empleo de las personas afectadas.
“No es una crítica al gobierno ni a Microsoft”, dijo Angelo. “Comprendo que ambas partes pueden cambiar. A nivel de zonas francas tiene que haber un plan de escudo para reubicar a todas las personas”.
Angelo recordó la incertidumbre de otros cierres, como el de Intel en 2014. Pero en esta ocasión la coyuntura es distinta. En la actualidad, los movimientos en el mercado laboral global ocurren en empresas que tienen altas ganancias y no enfrentan problemas financieros o de mercado.
Aunque la Promotora de Comercio Exterior (Procomer) indica que el empleo en firmas de zona franca aumentó en los últimos años, el incremento ocurre en manufactura avanzada y firmas de la industria de la salud. En 2025 las empresas de servicios redujeron 2.000 puestos.
Los movimientos de planillas en Microsoft y otras firmas no son desconocidos para las autoridades.
“Las reestructuraciones empresariales son situaciones que requieren atención y acompañamiento, especialmente por su impacto en las personas y sus familias”, dijo Laura López, gerente general de Procomer. “Deben analizarse dentro de una transformación global más amplia, en la que la automatización, la IA y la digitalización modifican los modelos operativos y los perfiles profesionales demandados por las empresas”.