La primera ministra de Islandia, Kristrun Frostadottir habla a la prensa durante la Cumbre de la OTAN en Ankara. Imagen de archivo.
Michael Kappeler/dpa.
Vía Europa Press.
Islandia celebra un referéndum para decidir si retoma las negociaciones de adhesión a la Unión Europea, con la opción europeísta ligeramente por delante en los sondeos.
El miedo al expansionismo de Donald Trump en el Ártico y las amenazas sobre Groenlandia han impulsado el debate y el sentimiento proeuropeo en la sociedad islandesa.
Los partidarios del 'Sí' destacan la protección europea y la estabilidad económica que supondría la entrada en la eurozona, mientras que los detractores temen perder soberanía y control sobre la pesca.
La población urbana se inclina hacia el 'Sí' y la rural, especialmente vinculada a la pesca, prefiere el 'No'; la división es máxima y el resultado se prevé muy ajustado.
270.000 islandeses están llamados este sábado a las urnas para decidir si su Gobierno continúa o no negociando la adhesión a la UE. Los sondeos muestran que la opción europeísta lidera con una estrechísima ventaja, espoleada por el miedo al expansionismo del presidente de EEUU, Donald Trump, en el Ártico.
Islandia ocupa una posición estratégica en el mapa: está a poco más de 300 km de la costa de Groenlandia y en pleno trazado de las rutas árticas que Trump pretende controlar. Reikiavik teme que las continuas amenazas de anexión a sus vecinos se extiendan hasta su territorio.
El error de Trump al confundir Islandia con Groenlandia en su discurso ante el Foro de Davos no ayudó a disipar los temores. Por cuatro veces, el mandatario mencionó a Islandia cuando quería referirse a Groenlandia. "Islandia ya nos ha costado mucho dinero", dijo.
La confusión era evidente, pero sembró la duda porque la exportavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, negó en las redes sociales que hubiera error alguno. La tensión subió cuando el excongresista Billy Long, designado por Trump como embajador de EEUU en Reikiavik declaró que, si Groenlandia fuera el estado 51, Islandia debería ser el 52.
El comentario sentó como una bomba en Reikiavik, aunque Long declaró que había sido una broma expresada en un ambiente distendido entre amigos. Los islandeses lanzaron una petición a su ministra de Exteriores, Katrín Gunnarsdóttir, pidiendo la recusación del futuro embajador.
"La crisis de Groenlandia tocó definitivamente la fibra sensible de los islandeses", declaró la primera ministra Kristrun Frostadottir a The New York Times en febrero. Aseguró que la política internacional está ahora muy presente en la mente de los ciudadanos.
La tendencia del inquilino de la Casa Blanca a rediseñar el orden mundial a favor de sus intereses acaba empujando a otros a mirar hacia Europa. La reciente ruptura comercial con Canadá o el alejamiento del Reino Unido por la guerra de Irán son dos ejemplos palpables.
Las alternativas no son muy atractivas: Rusia y China también pujan por los recursos del Ártico. Además, el cambio climático, la tensión en Ormuz o el incierto destino del Estrecho de Malaca favorecerán en un futuro nada lejano el desarrollo de las rutas del norte.
Comparada con otras áreas del planeta, la región ártica ha estado relativamente alejada de las tensiones geopolíticas hasta ahora. Pero la situación va a cambiar y la posición islandesa en un escenario donde el Ártico cobra relevancia es más vulnerable.
El Artika, gigantesco rompehielos ruso propulsado por energía nuclear navegando por el Ártico. Imagen de Archivo
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