El Secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent.
REUTERS/Evelyn Hockstein
EEUU anuncia nuevas sanciones contra Irán, centradas en activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo.
Las restricciones afectan a unas 60 entidades y buscan aislar económicamente a Teherán, aunque se presentan también como advertencia a China y otros socios.
Teherán advierte de represalias graves y amenaza con bloquear la salida de petróleo por el Golfo Pérsico si continúan las sanciones.
Pese al anuncio, los mercados reaccionan con escepticismo y las medidas no afectan directamente a los grandes bancos chinos que compran la mayoría del crudo iraní.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha presentado este lunes en rueda de prensa el paquete de sanciones que la Administración llevaba días anticipando como su “Día D económico”.
Bessent ha bautizado la nueva política como de "fugas cero" y ha resumido su objetivo con estas palabras: “Estamos lanzando una ofensiva económica contra las conexiones financieras de Irán en todo el mundo. Nuestro objetivo es cortar cada salvavidas económico que sostiene a este régimen tiránico hasta que Teherán se quede sola”.
En términos concretos, el Tesoro ha anunciado sanciones a cerca de 60 entidades, personas y buques, y se ha centrado en cinco sectores completos de la economía iraní: activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo.
Según ha detallado el propio Bessent, las empresas intermediarias señaladas operan sobre todo en Emiratos Árabes Unidos, Hong Kong, China, Singapur, Suiza y el resto de Europa. Washington estudia además revocar las licencias generales que permiten el envío de remesas a Irán.
Mientras Bessent hablaba en el Tesoro, Trump telefoneaba a distintos "líderes mundiales" para explicarles personalmente el alcance de las nuevas medidas, según ha trasladado el propio Departamento.
Bessent ha añadido una advertencia para los países que aún mantienen vínculos con Teherán: "El reloj acaba de empezar a correr", ha dicho, sin precisar un plazo concreto para que corten esos lazos ni qué gobiernos serían los primeros en sufrir las "consecuencias económicas tremendas" que Trump prometió días atrás en Truth Social.
Las represalias incluyen la expulsión de la economía señalada del patrón dólar, lo cual supondría un cataclismo en las finanzas globales.
La respuesta de Teherán ha llegado por boca de Mohsen Rezaei, del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, quien ha advertido de que su país responderá "de forma sísmica".
Si la guerra económica continúa, advierte, "no saldrá ni una sola gota de petróleo" ni por el estrecho de Ormuz ni por ningún otro punto del Golfo Pérsico. Mientras, el rial iraní se mantiene en su valor mínimo histórico frente al dólar.
En una administración instalada en la hipérbole, apelar al "Día D" no es precisamente casual. En una carta publicada ayer en el Financial Times, Bessent recurrió a la Conferencia de Teherán de 1943 -en la que Roosevelt y Churchill planificaron el desembarco de Normandía- para sostener que los países que aún comercian con Irán han superado ya "los límites de la tolerancia" de Washington.