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Nevaco Global
29 de agosto de 2026

Rabat contrató en Washington en plena invasión un grupo de presión para influir sobre Ceuta, Melilla y las aguas del Sáhara

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El encuentro entre el secretario de Estado Marco Rubio y el ministro de Exteriores Nasser Bourita.

Embajada marroquí en Estados Unidos.

Marruecos ha contratado a varias agencias de cabildeo en Washington para influir sobre Ceuta, Melilla y las aguas del Sáhara Occidental.

Solo los contratos con Brownstein, Qorvis y Scribe alcanzan casi dos millones de dólares anuales para defender los intereses marroquíes en EE.UU.

El cabildeo está dirigido a fortalecer la posición de Marruecos sobre su soberanía en el Sáhara Occidental y mejorar su imagen ante el gobierno estadounidense.

Estas iniciativas se coordinan desde la embajada marroquí y abarcan desde comunicación hasta estrategias económicas y promoción turística.

Marruecos continúa ejerciendo su diplomacia internacional no solo a través de las embajadas y consulados sino también de grupos de presión para influir en las decisiones de los gobiernos y las administraciones públicas en favor de su unidad territorial.

El país vecino mantiene simultáneamente en Washington diferentes estructuras de representación cuyas funciones son complementarias. Solo los tres contratos recientes con empresas de cabildeo en Estados Unidos (Brownstein, Qorvis y Scribe) rozan los dos millones de dólares anuales.

En esa estrategia, el 6 de agosto entró en vigor un contrato de la agencia de comunicación estadounidense Qorvis para operar en favor de Marruecos durante los próximos seis meses ampliable a un año. Se trata de una firma especializada en comunicación estratégica, relaciones públicas, asuntos gubernamentales y gestión de reputación con sede en Washington.

Entre sus servicios están el cabildeo y las relaciones con gobiernos, incluyendo tácticas para identificar interlocutores, acceder a responsables políticos, elaborar mensajes y gestionar cuestiones sensibles.

La maquinaria se puso en marcha antes de que comenzara formalmente el contrato porque Qorvis distribuyó el 1 de agosto un comunicado sobre la conversación entre el presidente Donald Trump y el rey Mohamed VI con motivo de la Fiesta del Trono.

Y en esa primera acción ya aparece el Sáhara Occidental. El documento destacaba la reafirmación estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara y el apoyo de Washington al plan de autonomía marroquí.

Precisamente, esta agencia entra en escena en un momento en que Rabat está intentando capitalizar al máximo su relación con Trump y consolidar el respaldo estadounidense a su unidad territorial, sobre todo en lo referente al Sáhara Occidental.

No obstante, esta estructura de grupos de presión afecta también a las ciudades de Ceuta y Melilla y a las aguas jurisdiccionales de las Islas Canarias. Precisamente, tras la entrada masiva de marroquíes a Ceuta, hay que plantearse qué narrativa sobre Marruecos se estaba construyendo en Washington y qué actores estaban encargados de crearla.

El equipo que asesora a Marruecos está formado por cinco personas, entre ellos Samantha Sault, presidenta y directora editorial de Qorvis, y Rich Masters, socio de la firma. Durante varios años consecutivos, la revista Washington Life reconoció a Sault como una de las personas menores de 40 años más influyentes de Washington.

Samantha Sault

Hachette

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