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Nevaco Global
30 de junio de 2026

España y Portugal tienen las mejores condiciones para atraer inversión industrial de Europa por encima del 2% y del 4,6%

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España y Portugal destacan en Europa por sus condiciones favorables para atraer inversión industrial, superando el 2% y el 4,6% de inversión productiva neta de su PIB respectivamente.

Factores como costes energéticos competitivos, acceso al mercado europeo y una mejora sostenida en los niveles de inversión impulsan a la península ibérica frente a otras regiones europeas.

El informe de McKinsey resalta que la disponibilidad de energía renovable y precios eléctricos más bajos que en el resto de Europa favorecen el desarrollo de industrias electrointensivas en España y Portugal.

A pesar de sus ventajas, España y Portugal enfrentan retos globales de competitividad, especialmente en costes y tiempos de desarrollo frente a países líderes como China y Taiwán.

Europa afronta un importante desafío para recuperar competitividad y cerrar una brecha de inversión estimada entre 750.000 y 800.000 millones de euros al año, según el nuevo informe de McKinsey Global Institute, Catalyzing competitiveness: Where investment happens and why.

Sin embargo, dentro del análisis europeo, España presenta una combinación de factores que podrían favorecer la atracción de determinadas inversiones industriales, especialmente en actividades intensivas en energía.

Las razones habría que encontrarlas en unos costes energéticos relativamente competitivos, al acceso al mercado europeo y una mejora sostenida de sus niveles de inversión

El estudio, que analiza las tensiones geopolíticas y movimientos de capital, pone foco en la inversión productiva como una medida de la competitividad.

Analiza, con un enfoque detallado, dónde se invierte, en qué actividades y por qué.

El análisis apunta que la falta de inversión en Europa no afecta a todos por igual. Mientras la industria tradicional del centro del continente sufre una desaceleración estructural, España y Portugal presentan condiciones relativamente más favorables para determinadas inversiones industriales.

El estudio elaborado por McKinsey detalla que el motor de inversión en las principales economías occidentales ha experimentado un freno durante las últimas dos décadas, afectando la competitividad y la productividad futura de la región.

Con una brecha anual que oscila entre los 750.000 y los 800.000 millones de euros, el informe señala que Europa necesitaría incrementar la inversión privada para ampliar su capacidad productiva e innovadora.

La inversión impulsa la prosperidad, y viceversa.

McKinsey & Company

Sin embargo, el informe pone de manifiesto que esta desaceleración no afecta por igual a todos los territorios europeos.

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