Gasoducto
Invertia
Rumanía y Polonia se posicionan como el nuevo eje energético de Europa ante el corte definitivo del gas ruso, previsto para 2027.
Polonia liderará la redistribución de gas gracias a su infraestructura marítima y la nueva planta de regasificación de Gdansk, que entrará en funcionamiento en 2028.
Rumanía se convertirá en el mayor productor de gas de la UE con el proyecto Neptun Deep, cuyo inicio está previsto para septiembre de 2027.
El suministro futuro dependerá de la demanda interna y la capacidad exportadora de Rumanía, así como de la eliminación de cuellos de botella regulatorios en la región.
Rumanía y Polonia emergen como el nuevo "eje energético" de Europa frente al apagón del gas ruso, que según ha marcado en rojo Bruselas, tiene los días contados cerrando progresivamente hasta el próximo 1 de enero de 2027, como señala el 19º paquete de sanciones por la guerra en Ucrania.
Esta medida se ha visto reforzada y complementada en paquetes posteriores (como el 20º paquete aprobado a inicios de 2026), que amplían los vetos al prohibir también a los operadores europeos la prestación de servicios portuarios o de transbordo para el GNL ruso destinado a terceros países a partir de esa misma fecha de 2027.
Pero ante el miedo de escasez de abastecimiento con el cierre a Rusia, un informe de la consultora ICIS (Independent Commodity Intelligence Services) revela que ambos países se perfilan como los anclajes de los nuevos corredores de suministro en Europa Central y Oriental tras el fin de los contratos con Moscú.
El cese definitivo de los flujos de gas por gasoducto procedentes de Rusia, prohibido por regulación para finales de octubre de 2027, marcará un punto de inflexión estructural, pero la región de Europa Central y Oriental (CEE) no se quedará a oscuras.
Según este profundo análisis estratégico, Polonia y Rumanía están listas para emerger como los dos grandes pilares y "anclajes" del suministro alternativo en la región.
El informe elaborado por los expertos Paula Di Mattia, Aura Sabadus y Florian Boehnke detalla cómo los balances de gas de la región mejorarán estructuralmente tras la salida de Rusia.
Y sería apoyados en dos rutas clave: el corredor del Norte, liderado por la capacidad de importación de gas natural licuado (GNL) de Polonia, y el corredor del Sur, impulsado por el boom de producción nacional en Rumanía.
Infraestructuras gasistas en Europa del Este
ICIS
En el caso de la ruta del Norte, Polonia jugará un papel central en la redistribución de gas hacia el sur del continente. La clave de su estrategia radica en la diversificación de sus infraestructuras marítimas.
A la actual terminal de Świnoujście se sumará en abril de 2028 la puesta en marcha de la nueva planta flotante de regasificación (FSRU) de Gdansk, que añadirá una capacidad de casi 180.000 MWh/día.