Aitor e Iñigo, de Carnicería Etxezarreta
Etxezarreta
Íñigo Etxezarreta, carnicero de San Sebastián con 40 años de experiencia, señala que la exportación de ganado español a Marruecos y otros países árabes está reduciendo la oferta e encareciendo el precio local.
El precio de comprar algunas vacas se ha duplicado en los últimos dos años y medio, lo que reduce los márgenes de beneficio de las carnicerías al no poder trasladar todo el coste al consumidor final.
Marruecos incrementó la importación de ganado bovino y ovino español favorecido por exenciones arancelarias temporales para frenar la sequía y la inflación, prefiriendo la carne fresca frente a la congelada.
La subida de precios responde también al descenso del censo bovino nacional, el aumento de costes de alimentación y la falta de relevo generacional en los caseríos y explotaciones ganaderas.
Comprar carne de vacuno cuesta hoy bastante más que hace apenas unos años. El aumento se nota en el mostrador, pero también mucho antes, cuando los carniceros tienen que adquirir los animales con los que después abastecen sus negocios.
Íñigo Etxezarreta, carnicero de tercera generación con alrededor de 40 años de experiencia, asegura que esa presión se está notando especialmente en el vacuno. “El ganado español se está llevando a países árabes y aquí está subiendo el precio”, explica.
Desde la carnicería familiar Etxezarreta, en San Sebastián, Íñigo y Aitor llevan años trabajando directamente con productores y siguiendo de cerca la evolución del mercado. Según cuentan, comprar determinadas vacas puede costar hoy casi el doble que hace dos años y medio.
Uno de los destinos que Íñigo menciona expresamente es Marruecos. Según explica desde su experiencia en el sector, la salida de animales hacia este país y otros mercados árabes reduce la cantidad disponible para el mercado nacional y ejerce presión sobre los precios.
Los datos oficiales confirman que Marruecos se convirtió en un comprador especialmente relevante de ganado español. El Ministerio de Agricultura señala que en 2024 el país norteafricano aumentó las importaciones de ganado bovino y ovino y aplicó temporalmente exenciones arancelarias debido a la sequía, la inflación y el elevado precio interno de la carne.
Carniceros de carnicería Etxezarreta.
Etxezarreta
España fue uno de los países más beneficiados por esa apertura. El propio Ministerio describe una actividad comercial “altísima” entre ambos mercados durante ese ejercicio, especialmente porque el consumidor marroquí mantiene una fuerte preferencia por la carne fresca frente a la congelada.
Eso no significa que todo el ganado español termine fuera del país. De hecho, los datos del Ministerio muestran que las exportaciones de bovino vivo a Marruecos descendieron un 18% en 2024 respecto al año anterior, aunque el país seguía figurando entre los principales destinos.
La situación, por tanto, es más compleja que una simple salida masiva de animales.
El mercado del vacuno español ha atravesado varios años de tensión. En 2024 el censo bovino se situó provisionalmente en 6,17 millones de cabezas, un 1,9% menos que el año anterior, mientras el número de vacas nodrizas cayó algo más de un 2%.