Volver a la edición
Nevaco Global
9 de julio de 2026

Expuestas a Trump, casi 20,000 mdd de exportaciones españolas

Cargando análisis estratégico...

El país europeo exporta a EU, sobre todo, productos de alimentación. Así, las ventas podrían resentirse especialmente para sectores como el del aceite de oliva, el vino o el jamón; el país norteamericano tiene un saldo positivo en la balanza comercial, al ser sus exportaciones de mayor valor.

Donald Trump ha expresado en repetidas ocasiones su frustración con España después de que Pedro Sánchez no permitiera utilizar su espacio aéreo para la guerra contra Irán. foto: afp

Las tensiones entre Estados Unidos y España a cuenta del gasto en Defensa que el Gobierno se niega a aumentar a 5% han desatado un nuevo marco de incertidumbre para las relaciones comerciales entre ambos países, después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, amenazase con detener "completamente" el comercio entre ambos países.

Desde el Gobierno han respondido mandando un mensaje de tranquilidad, al entender que Trump no puede "singularizar" las relaciones comerciales con un solo Estado miembro de la UE, en línea con lo que defendió la propia Comisión Europea tras las amenazas pasadas del presidente estadounidense. A pesar de ello, las ventas de las empresas españolas en Estados Unidos podrían resentirse de forma considerable en los próximos meses, a la espera de confirmar si las amenazas de Trump terminarán materializándose de alguna forma.

El año pasado, en medio de las tensiones arancelarias desatadas por Trump tras el Día de la Liberación, las empresas españolas exportaron bienes a Estados Unidos por valor de 16,716 millones de euros (7,675 millones de dólares). Una cifra más reducida que en ejercicios anteriores, aunque las ventas iniciaron el 2026 creciendo moderadamente. Por ello, todo parecía indicar que este ejercicio cerrarían por encima de los 17,000 millones de euros (19,427 millones de dólares) de nuevo.

España exporta a Estados Unidos, sobre todo, productos de alimentación. Así, las ventas podrían resentirse especialmente para sectores como el del aceite de oliva, el vino o el jamón.

También los bienes de equipo, como la maquinaria industrial y otras herramientas no destinadas al consumidor final; los componentes para la fabricación de automóviles; y las manufacturas de consumo podrían quedar especialmente afectadas por una paralización total de las relaciones comerciales con EU. Fuentes de Moncloa señalan que Estados Unidos sería el país más perjudicado si Trump decide cortar la relación comercial con España. Ello es debido a que el país norteamericano tiene un saldo positivo en la balanza comercial, al ser sus exportaciones de mayor valor.

En concreto, el año pasado las empresas estadounidenses vendieron en España mercancías por valor de 30,174 millones de euros (US34,482 millones), lo que arrojó un saldo en favor del país liderado por Donald Trump de 13,458 millones de euros (US3,951 millones) en la balanza comercial.

Este superávit, además, ha ido ampliándose en los últimos años, pasando de sólo 386 millones (US441 millones) en 2018 a los 13,458 millones (US3,951 millones) de 2025, lo que pone en evidencia que EE.UU. se vería especialmente afectado por la anulación de las relaciones comerciales entre ambos países.

Es la segunda vez que Trump ordena al secretario del Tesoro, Scott Bessent, que suspende el comercio con España por su negativa a comprometerse con el nuevo objetivo de gasto en defensa de la Otan, fijar en 5% del PIB. Sin embargo, tras su primera promesa de este tipo en marzo, el comercio entre ambos países continuó con normalidad.

"España no está de acuerdo con nada, y no se la debería tener en cuenta", le dijo Trump al secretario general de la Otan, Mark Rutte, quien más tarde intentó calmar la tensión afirmando que España "dio un paso enorme el año pasado" al aumentar su gasto a 2%, aunque añadió que "todavía hay cuestiones que debemos resolver".

"No quiero hacer ningún tipo de comercio con ellos, ¿de acuerdo?", dijo Trump, dirigiéndose a Bessent, quien respondió: "Sí, señor". Trump añadió entonces: "Hazlo inmediatamente. Ni siquiera hables con ellos. Son un caso perdido. Son mala gente (...). Ganan mucho dinero a nuestra costa, y nos aseguraremos de que ganen mucho menos". La oficina del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, dijo en un comunicado que tomaba las declaraciones de Trump "con tranquilidad y normalidad" y que no tenía intención de alterar las "magníficas" relaciones que mantenía con Washington.

Señaló que España tenía un déficit comercial con EU y que los lazos económicos los forjaban las empresas privadas y no los Gobiernos, y añadió que como parte de la unión aduanera y comercial, no se podía señalar a ningún miembro de la UE en particular. (con información de Reuters)

Copyright © 1988-2015 Periódico Especializado en Economía y Finanzas, S.A. de C.V. All Rights Reserved. Derechos Reservados. Número de reserva al Título en Derechos de Autor 04-2010-062510353600-203. Al visitar esta página, usted está de acuerdo con los términos del servicio

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte

Lo curioso es que Sánchez, en lugar de calentar más la polémica con Trump, enfrió la situación. Algo insólito en el carácter de este tipo"
cope_es

Lo curioso es que Sánchez, en lugar de calentar más la polémica con Trump, enfrió la situación. Algo insólito en el carácter de este tipo"

Señoras, señores, me alegro. Buenos días. 8 de la mañana. La ola de calor ha levantado un poco el pie del acelerador, no del todo, porque hay sitios donde sigue haciendo mucho calor, pero, hombre, se nota una leve mejoría que se acentuará durante el fin de semana. Hoy es jueves 9 de julio. Un día muy interesante, por ejemplo, para saber de qué van a hablar la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el embajador norteamericano en España, el señor León Junior, después de esta cumbre de la OTAN. Algunos la califican de trascendental; otros afirman que está llena de conclusiones intrascendentes o no demasiado trascendentes. Donde, por lo que respecta a nosotros —y eso será lo bueno que pueda pulsar Margarita Robles hoy—, es cómo ha quedado realmente la relación entre Trump y España, entre Trump y Sánchez. Porque, a ver cómo les explico, Trump ha llegado a decir que va a cortar toda relación comercial con España, que somos un aliado terrible, un caso perdido, que no quiere nada con nosotros. Pero cuando Trump se encuentra con el presidente del Gobierno de España, tiene una conversación estupenda, relajada, de fútbol y golf, y yo no sé qué más le contó. No sé qué más le contó, que en el avión de vuelta Trump ha dicho lo contrario: "No, no. España se ha redimido y es verdad que va a pagar más o está pagando más". Pues no lo sé. Es que esto es el cuento de siempre con este tipo. Algunos dirigentes políticos de nuestro tiempo son así. Son personajes que desprecian la realidad, la coherencia. Yo lo digo por las relaciones entre España y Estados Unidos y también por el resultado de la cumbre de la OTAN. Lo más destacado ha sido la andanada de críticas y amenazas del presidente americano contra España. Ahí no le tuvo que preguntar al andante. Una soflama contra nuestro país. Y lo curioso es que Sánchez, en lugar de calentar más la polémica, de hacer el cretino, como hizo en la cumbre de La Haya —quizá porque teme que Estados Unidos pueda emprender acciones en Venezuela que le perjudiquen a él, perjudiquen a Rodríguez Zapatero, al Partido Socialista o a lo que ustedes quieran—, enfrió la situación, le quitó importancia a las críticas y defendió las relaciones históricas. Bueno, algo insólito en el carácter de este tipo. Bueno, en eso Sánchez acertó, porque ha dejado solo a Trump con las bravatas y las amenazas. Y ojo, porque todo el mundo sabe que Trump hace mucha propaganda para consumo interno de los americanos. Pero ojo, porque, aunque no pueda aplicar sanciones concretas a España —porque España forma parte de un bloque europeo—, Estados Unidos puede hacernos mucho daño sin necesidad de abrir un conflicto comercial. La clave no está en el comercio de bienes. La clave está en las inversiones. Nuestra balanza comercial es bastante modesta. El peso de las exportaciones a Estados Unidos no es significativo en el conjunto de la economía española, pero las inversiones sí: las de empresas españolas en América y las de los americanos en España. Y si atendemos a estas cifras, la inversión americana en España se está desplomando. Si en 2018 la inversión neta fue de 8.000 millones, en estos primeros meses del 2026 ha descendido en 2.000 millones. O sea, las empresas americanas están desinvirtiendo en España. Pero es que las españolas que invierten allí —grandes empresas, bancos, energéticas, infraestructuras, etcétera, etcétera—, a esas empresas se les puede hacer la vida imposible y afectar seriamente a su cuenta de resultados. Así que tranquilitos y buena letra. Y mejor que atendamos a las segundas palabras de Trump en el avión: "No, no. España es verdad. El Gobierno español ha aumentado la inversión en defensa". Eso es cierto. No llega al 5% ni de coña, ni de broma, ni siquiera al 2%, pero sí la ha aumentado. Y a lo mejor le ha prometido... yo no sé de qué sirve que le prometa Sánchez a Trump: "Vamos a invertir más en defensa", con los socios que tiene y sin tener presupuestos. Pero bueno, esa ya es otra. En cuanto a los casos de corrupción, oiga, nuevas declaraciones que incriminan a Leire Díez por su actividad de cloaca; trifulcas entre Peinado y la Fiscalía, que ejerce de defensora de Begoña Gómez, como saben ustedes. Pero la declaración de Víctor de Aldama ante el juez Ismael Moreno es lo más destacado del día de ayer. Él no ha querido decir nada al término de esa declaración, pero se relaciona con el famoso sobre que entregó a la Justicia y que contiene las pruebas de la financiación irregular del PSOE y de la Internacional Socialista a través del petróleo venezolano y tal y cual y tal y tal. Bueno, y hay un asunto que ha entrado en el debate público estos días. Entró ayer de forma especialmente sonora: el asunto del absentismo laboral, que es una lacra en España, un cáncer en España. Bueno, siempre utilizas una palabra que puede ser utilizada por los demás: "una lacra", "un pobre enfermo que está de baja". No, no, no. Si no estamos hablando del pobre enfermo que está de baja. Estamos hablando del ejército de sinvergüenzas y caraduras —y todos conocemos en nuestra empresa alguno— que se da de baja psicológica durante siete meses hasta que llegan las vacaciones y luego las empalma. Y como algún día piensa: "Hoy me voy a dar de baja psicológica". Claro, hay un médico que se la da. Ayer Alberto Núñez Feijóo abrió este debate en un coloquio. Dijo que el absentismo laboral es un cáncer de la economía, que supone un coste enorme para el Estado y para las empresas. Hay campeones del escaqueo que no deberían cobrar lo mismo que los trabajadores cumplidores. Claro que hay trabajadores que se dan de baja porque se han partido una pierna, porque tienen una enfermedad o porque se han de operar o yo qué sé. Pero hoy, fíjense la que se ha organizado. Toda la izquierda, todos los ministros del "loro parque", el club de los sincronizados, algunos despistados más, unos cuantos golfos más han salido a la palestra, igual que cuando se habló de la ley de nietos. Pero es que 24 horas después los medios empiezan a ofrecer datos que vienen a confirmar lo que dijo Feijóo: la queja constante de economistas y empresarios por el absentismo disparado. De esto han hablado Pilar García de la Granja, Marc Vidal... En muchas ocasiones hay todo tipo de informes al respecto. José señala el problema y España entera se pone a pedir las sales. Queremos políticos que arreglen los problemas del país, pero no les dejamos siquiera señalar los problemas del país. Dicen: "No, bueno, pero es que hay que distinguir entre bajas médicas y el escaqueo creciente y tal". Bueno, sí, este es un debate para técnicos. Pero dijo lo que todo el mundo entiende por absentismo: el de los jetas que no van a trabajar. Andando este año por el Camino de Santiago, llegando a un pueblo gallego cuyo alcalde, exalcalde, es amigo, me decía: "En mi ayuntamiento hay 35 trabajadores; 17 están de baja psicológica". Diecisiete, y llevan ya seis meses. Oiga, ¿de repente una epidemia de alteración psicológica en el ayuntamiento de esa población donde acaba la tierra? Hombre, mejor lo explicó bien el alcalde de Madrid: el absentismo no es una baja laboral; absentismo es el caso de David Sánchez, el de Jessica Rodríguez, que tampoco apareció por los puestos de trabajo. Y bueno, así podríamos seguir horas y horas.

9 jul 2026