Nuevo León se ha convertido en una de las entidades que lideran la venta de cigarros ilegales en México.
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El crecimiento del mercado ilegal de cigarros en México representa un riesgo para los pequeños comerciantes, que pueden convertirse “en un eslabón más del comercio ilícito” y quedar expuestos a amenazas y extorsiones que los obliguen a comercializar cigarros de contrabando, alertó la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC).
De acuerdo con la organización, actualmente uno de cada cuatro cigarros vendidos en México es de procedencia ilícita.
A ello se suma la presión por la gran brecha de precios, ya que mientras una cajetilla de cigarros pirata puede encontrarse desde 15 pesos, una legal se vende en más de 100 pesos.
Para ANPEC, esta diferencia de precios ha creado condiciones que favorecen el crecimiento del mercado negro.
Además, el problema va más allá de la evasión de impuestos, toda vez que también afecta al comercio establecido y la seguridad de los pequeños comerciantes.
“Cuando la diferencia de precio entre lo legal y lo ilegal se vuelve tan grande, el mercado negro encuentra las condiciones ideales para crecer. Pero el problema ya no es solamente cuánto se deja de recaudar: estamos hablando de un mercado que puede terminar poniendo al pequeño comerciante frente a una disyuntiva perversa, vender mercancía ilegal o enfrentar presiones, amenazas y extorsiones”, advirtió el presidente de la ANPEC, Cuauhtémoc Rivera.
La organización expuso casos como el registrado recientemente en Uruapan, Michoacán, donde, según las denuncias de comerciantes, dos personas fueron señaladas de obligarlos a comprar y vender cigarros ilícitos.
El pasado 18 de agosto, dos personas fueron detenidas tras estas denuncias. Durante el operativo se aseguraron 14,400 cigarros y una libreta con nombres y direcciones de comerciantes víctimas de la extorsión.
Para ANPEC, este caso muestra uno de los principales riesgos para los pequeños negocios, que pueden convertirse en un eslabón más de la cadena de comercialización ilegal mediante amenazas o presiones por parte de pandillas de contrabandistas dedicadas al comercio ilícito.
“El cigarro pirata no es un negocio: es una trampa. El comerciante que acepta mercancía de procedencia dudosa puede pensar que está encontrando una oportunidad para ganar más, cuando en realidad está abriendo la puerta a un problema que puede costarle su patrimonio, su negocio e incluso su seguridad”, alertó Cuauhtémoc Rivera.
Por ello, la ANPEC hizo un llamado a los comerciantes a no aceptar mercancía de procedencia dudosa y recordó que este año se endurecieron las sanciones para quienes participan en la cadena de comercio ilícito.
De acuerdo con la organización, la comercialización de cigarros ilegales puede implicar multas muy grandes, la clausura definitiva del negocio y hasta nueve años de cárcel.
Otro caso mencionado por el organismo fue el registrado en enero pasado, cuando las autoridades federales aseguraron en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) cerca de 20 toneladas de tabaco ilegal, equivalentes a 954,380 cajetillas, con un valor comercial superior a 70.7 millones de pesos. La mercancía procedía de Narita, Japón.