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Nevaco Global
31 de octubre de 2026

La vacunas de Moderna, una historia sobre filtraciones y apuestas en bolsa: “La ciencia no es un iPhone”

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Cuando a finales de agosto la farmacéutica Moderna anunció que su vacuna contra el melanoma había obtenido resultados positivos en un esperado ensayo clínico en fase 3, sus acciones casi se triplicaron en bolsa. Fue un ascenso sorprendente, pues no es habitual que una empresa biotecnológica tan grande suba tan rápido. La semana pasada, la filtración de los resultados un par de días antes de que se presentaran oficialmente hizo que las acciones cayeran un 18%. ¿Acaso el tratamiento no era tan revolucionario como parecía? ¿Ha cumplido las expectativas de los investigadores?

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Moderna sigue siendo la empresa que mejor rendimiento ha tenido en el índice S&P 500 este año, pese a la caída del pasado jueves, pero el Wall Street Journal advierte de que los inversores “deberían prepararse para más altibajos”. En realidad, para la prensa económica lo inusual fue la subida de agosto, debida más al potencial multimillonario que promete el campo de las vacunas de ARNm frente al cáncer que al propio ensayo clínico. Aun así, según un analista citado por el Financial Times, los resultados presentados “no bastan para generar confianza ante unas expectativas tan elevadas” como las que se habían generado.

La jefa del Grupo de Melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Marisol Soengas, estuvo presente en el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) que tuvo lugar el pasado sábado en Madrid donde se presentaron los resultados. Asegura a elDiario.es que pocas veces había visto tanto interés por parte del público. “Había muchísimas expectativas por la propia tecnología, pero la gente salió con una sensación como mixta, de cautela. No hubo ovación en pie, que era algo sobre lo que se había apostado en los días previos, aunque sí hubo quien aplaudió”.

“La comunidad científica lo percibió como un avance, pero estamos hablando de un tipo de pacientes muy particular y falta tiempo para demostrar cómo va a ir, su accesibilidad, el coste y los efectos secundarios”, explica Soengas. En ese sentido, “el interés no era solo por el ensayo de Moderna, sino por los que esperemos que vayan a venir”. Aunque sea una vacuna personalizada contra el melanoma, los investigadores esperan que la tecnología se pueda extrapolar a otros casos y tipos de tumor.

Los investigadores consultados lamentan el “espectáculo” ofrecido con la filtración. “Se ha comercializado un hecho científico y la ciencia no es un iPhone”, dice la jefa del Grupo de Investigación en Melanoma y otros tumores cutáneos del Vall d'Hebron Instituto de Oncología en Barcelona, Eva Muñoz Couselo, que también asistió al congreso. “Se ha generado una confusión en las expectativas, cuando el estudio es positivo y es un avance muy importante en oncología”.

“Generar expectativas tiene una parte positiva porque hay pacientes que encuentran un punto de esperanza, pero tiene una parte negativa porque hay que ser muy claro y no generar esperanza más allá de lo que es verdad”, comenta el jefe del Servicio de Inmunología del Hospital Clínic de Barcelona, Manel Juan. Considera que es lo que hizo Moderna en agosto “con un comunicado que era muy genérico”.

Nada de esto implica que el hallazgo no sea importante. “No cabe duda que estamos ante uno de los avances más prometedores de los últimos años en el tratamiento del melanoma, porque es la primera vez que se demuestra que una vacuna terapéutica personalizada para el tumor de cada paciente mejora de manera significativa los resultados que ofrecía la inmunoterapia sola”, asegura Muñoz Couselo.

La expectación queda clara si tenemos en cuenta que otras farmacéuticas no han tenido éxito con la misma tecnología. BioNTech detuvo en agosto su ensayo clínico con una vacuna de ARNm contra el cáncer colorrectal después de que un análisis independiente mostrara que el tratamiento no iba a tener éxito.

El estudio INTerpath-001 era un ensayo clínico en fase 3 con 1137 pacientes de 157 centros, quienes tenían un riesgo muy elevado de reincidencia y a los que se les había extirpado quirúrgicamente el melanoma. El tratamiento consistió en administrar una vacuna terapéutica personalizada elaborada a partir del tumor de cada paciente (intismeran) junto con inmunoterapia (pembrolizumab). La reducción en el riesgo de recidiva o muerte fue del 42% tras dos años de seguimiento.

Este porcentaje fue inferior al 59% de reducción en la aparición de metástasis distales que había mostrado un ensayo en fase 2 previo. Además, la reducción del 42% se produce sobre unos resultados que ya eran buenos: si el 70% de los pacientes tratados solo con la inmunoterapia estuvieron libres de recaída, el 82% de los que también recibieron la vacuna quedaron libres de reincidencia.

“Se reduce el riesgo un 42% en una situación en la que partes del 70% [de pacientes sin recaída]. Es difícil aumentar algo que ya es bueno, porque la supervivencia ya era buena”, aclara Soengas. Sin embargo, Juan recuerda que “para cada paciente que se pueda curar” el resultado “es excepcional”, por mucho que a nivel global los porcentajes sean matizables.

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