Volver a la edición
Nevaco Global
25 de agosto de 2026

El primer ministro de Canadá se planta y marca a Trump los límites de su chantaje: “Si te atacan, estás en guerra”

Cargando análisis estratégico...

Por favor, actualiza tus datos de pago para que podamos renovar tu suscripción y sigas siendo socia/o de elDiario.es. Tu tarjeta caduca el . Te seguimos necesitando,

.

Parece que tuviste problemas para darte de alta como socio/a en elDiario.es. Termina el proceso en solo unos minutos. Te necesitamos más que nunca.

Tus datos de pago son erróneos o incompletos. Actualiza tus datos para renovar la cuota y no causar baja como socio/a de elDiario.es

Después de Irán, Canadá podría ser el siguiente en mostrarle a Donald Trump dónde se encuentran los límites de su poder. La guerra comercial de Washington con Ottawa se ha recrudecido este fin de semana después de que el primer ministro canadiense, Mark Carney, abandonara las negociaciones ante las exigencias de última hora estadounidenses. “No estábamos dispuestos a comprometer la soberanía de Canadá”, dijo Carney en un discurso a la nación el sábado.

Carney anuncia que Canadá tomará represalias comerciales por los nuevos aranceles de EEUU a partir del 8 de septiembre

El primer ministro denunció que se había levantado de la mesa de negociación porque la parte estadounidense había introducido nuevas condiciones que eran “injustas, antieconómicas y ponían en duda la fiabilidad de cualquier acuerdo”. “Cuando te atacan, estás en guerra”, aseguró Carney en un discurso sentido en el que decidía marcar un límite muy claro al presidente estadounidense en su estrategia de convertir en vasallos a sus antiguos aliados.

“La pasada primavera señalé que Estados Unidos intenta debilitarnos para poder dominarnos. Y les prometí que eso nunca, jamás, ocurriría. Estamos cumpliendo ese compromiso. Canadá se está haciendo más fuerte y depende menos de Estados Unidos. Ya ofrecemos más de lo que ellos pueden quitarnos. Y esto es solo el principio” afirmo desafiante el canadiense. Somos nosotros quienes trazamos nuestro camino. Somos nosotros quienes forjamos nuestro propio destino. En Canadá, somos dueños de nuestra casa, de un océano a otro“, añadió en una clara alusión a la Revolución Tranquila de Quebec de la segunda mitad del siglo XX.

En su tónica habitual, la respuesta de Trump fue imponer nuevos aranceles del 50% a Canadá, que se suman al 10% que ya había aplicado el mes pasado a Ottawa bajo la reedición de los antiguos “aranceles universales”. Ante el desafío de Carney, que prometió aranceles de represalia para el 8 de septiembre, el republicano ha anunciado este lunes otra tanda de impuestos del 50% a las importaciones canadienses, la cual entrará en vigor a partir del 1 de enero del 2027 si no se llega a un acuerdo. El lejano horizonte tiene más forma de farol que de amenaza real.

Estados Unidos intenta debilitarnos para poder dominarnos. Y les prometí que eso nunca, jamás, ocurriría. Estamos cumpliendo ese compromiso. Canadá se está haciendo más fuerte y depende menos de Estados Unidos. Ya ofrecemos más de lo que ellos pueden quitarnos. Y esto es solo el principio

Los gravámenes del 50% que ya están en vigor tendrán un impacto por un valor de 20.000 millones de dólares sobre los bienes de uno de los principales socios comerciales de EEUU. La gran mayoría de bienes que exporta Ottawa van al mercado estadounidense (el 72% el año pasado), lo que significa que la vulnerabilidad es mutua: para Canadá porque se trata de su principal comprador, y para Estados Unidos porque sus ciudadanos van a ser los principales perjudicados.

Una de las principales razones por las que actualmente la popularidad de Trump está por los suelos es el encarecimiento del coste de vida. El presidente estadounidense prometió que cuando regresara al Despacho Oval los precios bajarían, pero el carro de la compra no ha hecho más que subir para las familias. Ya sea por la guerra en Irán, con el bloqueo de Ormuz disparando el precio del petróleo, o por la guerra comercial que repercute en los estantes del supermercado.

Canadá es consciente de ello y por eso ha decidido adentrarse en un pulso con Trump que no se suele ver entre otros países de Occidente. Se trata de ver quién es capaz de resistir y soportar más tiempo el daño. Carney ha decidido entrar en el juego justo en un momento en que parece que Washington ya se está topando de bruces con la realidad.

El viernes, tras insistir durante más de un año en que los aranceles no afectaban a los precios del consumidor, el mandatario estadounidense eliminó los gravámenes para las importaciones de carne de vaca. Trump anunció la medida como una acción para paliar el desangre de los bolsillos de los estadounidenses.

Una acción que se produce pocos meses después del revés del Tribunal Supremo contra uno de los pilares de la política económica del magnate, los aranceles universales. La Administración Trump tuvo que buscar otro mecanismo para restaurarlos recientemente bajo la forma de impuestos contra aquellos países que no hagan lo suficiente para combatir el trabajo forzado. Otra medida que ya ha vuelto a ser llevada ante los tribunales.

Este lunes, Carney recordaba a Washington que “existe la posibilidad de un acuerdo mutuamente beneficioso con EEUU”. Pero para que ello ocurra, la Casa Blanca debe abandonar el estilo chantajista: “Canadá volverá a la mesa de negociaciones cuando Estados Unidos vuelva a la mesa de negociación con la actitud adecuada respecto a nuestra industria”.

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte