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Nevaco Global
30 de septiembre de 2026

La tormenta perfecta que está disparando los precios de la energía en Europa: “Son tiempos preocupantes”

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“Son tiempos preocupantes”, ha declarado el comisario de Energía, Dan Jørgensen, al inicio de la reunión de ministros europeos de Energía que ha tenido lugar este martes en Dublín. Con la llegada del otoño los precios de la energía se han vuelto a disparar en un mercado bamboleado por el cierre del estrecho de Ormuz y el conflicto de Oriente Medio, la guerra de Rusia contra Ucrania, el anuncio del presidente Donald Trump de prohibir las exportaciones de diésel desde Estados Unidos a Europa o un almacenamiento de gas menor de lo previsto en el continente europeo. La última conclusión de esta tormenta perfecta sobre los precios es la fuerte “dependencia energética” de la Unión Europea de los combustibles fósiles.

El precio de las gasolinas dispara la inflación hasta el 4,9% en septiembre, máximos desde febrero de 2023

“Europa es una de las regiones más expuestas, si no la más expuesta, en lo que respecta al diésel. Actualmente, obtiene alrededor del 50% del diésel de Estados Unidos”, según ha explicado Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Un informe de Goldman Sachs revela que si se produjera el veto anunciado por Trump los precios del diésel se elevarían en Europa entre un 1,75%, si durase una semana, hasta un 20%, si la medida se alargase 90 días.

Aunque en los pasillos de las instituciones europeas no se cree que Trump cumpla con su amenaza, ya que perjudica a las grandes petroleras estadounidenses, el ministro irlandés de Clima, Energía y Medio Ambiente, Darragh O’Brien, advirtió que “hay que estar en guardia. No podemos confiarnos”. De hecho, las palabras de Trump bastaron para elevar aún más unos precios de los carburantes, que se dispararon en pleno verano y han continuado subiendo durante el mes de septiembre. Ya están en máximos de 2026 y acercándose a los niveles de 2023.

“Esto demuestra hasta qué punto es perjudicial depender de otros, hasta qué punto es insostenible depender de fuentes de energía de otras partes del mundo. Tenemos que acabar con esa dependencia. Tenemos que sustituir los combustibles fósiles, esas moléculas importadas, contaminantes y caras, por energía producida en casa: electrones verdes”, comentó Jørgensen.

La amenaza del veto del diésel de Trump llegaba después de su petición al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, de que dejara de atacar a las refinerías de petróleo rusas. La estrategia ucraniana de llevar la guerra al interior de Rusia con el objetivo de reducir la capacidad económica y militar rusa también tiene su impacto en la economía global. Un informe de la AIE señaló que Ucrania había realizado un ataque a una refinería de petróleo rusa cada tres días durante los ocho primeros meses de 2026, de manera que “la producción de gasolina cayó un 20% respecto a los niveles de 2025, mientras que la producción de diésel se redujo en un 30%”.

La preocupación económica de Trump no tuvo efecto sobre Zelenski, que ante las preguntas de los periodistas durante la cumbre de la ONU que tuvo lugar la semana pasada en Nueva York, respondió: “Las vidas de los ucranianos son más importantes que el precio de la energía”.

Entre otras cosas porque Trump tiene también mucho que ver con el incremento de los precios de los carburantes por la guerra que inició junto a Israel contra Irán. El presidente de Estados Unidos rechazó el pasado sábado un plan para reabrir el paso marítimo del estrecho de Ormuz, que le propuso el Gobierno de Irán. Trump aseguró que EEUU tiene el control del estrecho por el que fluyen por la vía “cantidades masivas de petróleo”. Sin embargo, con la apertura de los mercados el lunes, el barril de petróleo Brent superó los 108 dólares y este martes, al cierre de esta edición, se mantenía por encima de los 103 dólares por barril.

Jørgensen ha recordado que los países de la Unión Europea han gastado más de 100.000 millones de euros adicionales (113.500 millones de dólares) en importaciones de energía desde el estallido de la guerra con Irán.

El conflicto de Oriente Medio que inició Trump tiene también una clara repercusión en el mercado del gas para Europa. Antes de la guerra con Irán, el Gas Natural Licuado (GNL) procedente del golfo Pérsico representaba una quinta parte del suministro mundial.

El freno de las exportaciones de esa zona ha provocado que los precios se elevaran a su nivel más alto desde 2022. Según publica Bloomberg, las compras de la UE de GNL son un 4% inferiores a las de hace un año, pero han aumentado desde principios de agosto, cuando las importaciones se situaban un 30% por debajo de los niveles del año anterior.

El comisario europeo de Energía ha resaltado repetidamente que no existe riesgo inmediato de escasez de gas. Según datos del sector a fecha de 13 de septiembre, las instalaciones de almacenamiento de gas de la UE están ocupadas en un 70%, que algunos analistas apuntan que no son suficientes si el invierno es más duro de lo esperado. Ante la volatilidad del mercado, la Comisión Europea aprobó flexibilizar el objetivo hasta un 75%-80% de reservas de gas para evitar que los países miembros tengan que comprar gas a elevados precios.

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