Volver a la edición
Nevaco Global
21 de junio de 2026

Canarias crece pese a los cuellos de botella

Cargando análisis estratégico...

Contenedores de mercancías en el puerto de Santa Cruz. / E.D.

Hay mesas vacías en los restaurantes de Tenerife con lista de espera en la puerta. Hay ingenieros formados en Las Palmas diseñando inteligencia artificial en Ámsterdam. Hay dinero público disponible para digitalizar empresas que nadie solicita. Y hay jóvenes que se marchan no porque no quieran quedarse, sino porque quedarse tiene un coste que muchos no pueden asumir.

El PIB creció un 3% interanual en el primer trimestre de 2026, tres décimas por encima de la media nacional. El empleo está en máximos históricos. El turismo no para. Los números son buenos y nadie debería ignorarlos. Pero los números cuentan lo que ocurre. No explican por qué, con todo eso, algo no termina de cuadrar.

Lo que no cuadra tiene un nombre: estamos creciendo en volumen sin crecer en valor. Más actividad económica, sí. Pero la riqueza real por persona sigue estancada respecto a la media europea. Trabajamos más. No necesariamente mejor. Y esa distinción, que casi nunca aparece en los titulares, lo explica casi todo.

La raíz del problema no es cíclica. Es estructural. Una economía construida sobre sectores intensivos en mano de obra y con márgenes ajustados crece hasta donde puede y no más allá. Cuando a eso se añade un mercado de vivienda que expulsa trabajadores antes de que lleguen a la entrevista, una fuga de talento que se acelera año tras año y una burocracia que agota a quien quiere invertir, el resultado es predecible: crecimiento real pero frágil. Suficiente para sobrevivir. Insuficiente para prosperar.

Lo paradójico es que Canarias tiene instrumentos excepcionales para cambiar exactamente eso. Un régimen fiscal propio que ninguna otra región española tiene, con herramientas diseñadas para que el capital privado se quede en las Islas y genere más valor aquí en lugar de tributar fuera. Una posición atlántica única entre tres continentes que convierte al Archipiélago en el nodo natural entre Europa, África y América, con todo lo que eso significa en términos logísticos, turísticos y de inversión. Un océano con recursos marinos prácticamente inexplorados en términos económicos y un marco estratégico para aprovecharlos que ya está en marcha con proyectos concretos y financiación europea disponible. Un ecosistema de ayudas a la digitalización con fondos reales, accesibles ahora mismo, sin fecha de cierre.

El problema no es la falta de herramientas. Nunca lo fue. Es que demasiados empresarios no las usan porque nadie les ha explicado con claridad por dónde empezar. Es que las Administraciones públicas acumulan instrumentos sin tomarse el tiempo de simplificarlos para quien los necesita. Es que demasiados jóvenes con talento hacen el cálculo de quedarse y el resultado no les sale.

Y es que demasiados análisis describen la situación con precisión admirable sin atreverse a proponer nada concreto que hacer al respecto.

Hay una fecha que no debería pasar inadvertida. En 2026 se agotan los fondos europeos inyectados tras la pandemia. Cuando ese estímulo externo desaparezca, lo que quede será la estructura productiva tal como es. Si no se ha transformado durante estos años de bonanza, la próxima etapa será más difícil. Las oportunidades no esperan y los ciclos económicos no avisan con suficiente antelación.

En 1852, la Ley de Puertos Francos cambió para siempre la posición de Canarias en el mundo al abrirla al comercio atlántico libre de aranceles. Fue la decisión más valiente de la historia económica del Archipiélago. Hoy, 174 años después, las Islas siguen viviendo en buena medida de esa misma lógica: la ventaja de la posición, el privilegio del tránsito, la renta de una ubicación que ningún competidor puede replicar. Eso debería bastar para sobrevivir. La pregunta es si basta para prosperar de verdad. Para que los jóvenes encuentren razones suficientes para quedarse. Para que el empresario sepa exactamente qué hacer con las herramientas que tiene encima de la mesa. Para que el crecimiento que miden los datos se convierta en bienestar que sienten las personas.

Canarias tiene todo lo necesario. Lo que falta no es un recurso. Es una decisión colectiva de usarlo bien.

EDITORIAL LEONCIO RODRÍGUEZ, S.A.Todos los derechos reservados

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte