Volver a la edición
Nevaco Global
6 de julio de 2026

La caída de la economía de Cuba (III): La Cuba soviética y el ahogo de la hiperregulación (1970 - 1991)

Cargando análisis estratégico...

Regístrate para disfrutar de todas las ventajas y servicios que ofrece Mi Debate

Castro entrega el control económico a su hermano Raúl, al partido comunista cubano y a los burócratas soviéticos que provocan, en ese periodo, la segunda catástrofe económica de Cuba.

La economía pasa a estar regulada, sobrerregulada e hiperregulada al implantarse el modelo de la URSS, que estaba estrangulando ya a la economía soviética. Se hacen planes quinquenales por la Junta Central de Planificación. Se fijan los salarios, los precios y los beneficios de las empresas públicas que se integran en la gran «Empresa Estatal Cuba».

Por supuesto, todas las estadísticas eran erróneas o falsas. El trabajo de la JUCEPLAN era conseguir para cada año una cifra de crecimiento del PIB, manipulando los precios lo suficiente para que se igualaran ingresos y gastos. A pesar de lo cual, los países de economía de mercado creyeron que Cuba se había convertido en un país serio, al que se podía financiar.

Por increíble que nos parezca ahora, los planes quinquenales soviéticos y de los otros países comunistas convencieron a muchos economistas occidentales de que las cifras eran ciertas y de que se hacían los esfuerzos necesarios para cumplirlos con reformas rigurosas cuando eran imprescindibles.

Cuando Cuba se sovietiza, se da por supuesto que habrá control de los déficits de balanza de pagos, de los déficits públicos y de la inflación. Y que las cifras de crecimiento serán reales. Los países occidentales, además de Japón, compiten entre ellos por ver quién es capaz de vender más bienes de equipo y plantas completas con créditos a largo plazo a Cuba. Además de que los bancos privados y los vendedores de bienes de consumo lo hacen sin garantías adicionales. Entre 1972 y 1986, en 14 años, los créditos a largo plazo de los países de economía de mercado, enmarcados en el Club de París, suman alrededor de 5.000 millones de dólares, sin tener en cuenta los de otros países. Ese es el tamaño inicial de esa segunda suspensión de pagos de Cuba en moneda convertible.

Esa cifra, los 5.000 millones (sin tener en cuenta los 8.500 millones de intereses), junto con otros 6.000 millones de rublos convertibles concedidos por la URSS hasta 1989, constituyen, entre ambos, una cifra aproximada de las importaciones de bienes de equipo y de plantas completas que se instalaron en Cuba desde 1959 hasta 1991 para modernizar su sector industrial. A esa cifra habría que sumar la posibilidad de invertir 3500 millones de dólares que la Rusia de Putin concedió a Cuba en 2014. Una cifra ridícula, que explica la falta de productividad de la economía cubana hasta hoy mismo.

En 1958, Cuba exportaba mercancías por valor de 733 millones de dólares, de los cuales 490 millones se vendían a Estados Unidos. Y se importaban bienes por un total de 777 millones, de los cuales 542 millones procedían de Estados Unidos. En 1975, con el embargo estadounidense en vigor, Cuba importa 3.133 millones de pesos convertibles y exporta 2.946 millones de pesos supuestamente convertibles en dólares. La URSS se había convertido en el principal socio comercial de Cuba. Nada menos que exportaba 1.250 millones e importaba 1.661 millones, siendo el azúcar lo más importante. Las exportaciones cubanas de azúcar se hacían a precios hiperinflados, mientras las importaciones cubanas, empezando por el petróleo y sus derivados, se hacían a precios devaluados.

Quiero resaltar igualmente que las importaciones de Cuba con el resto del mundo no Comecon sumaban en ese año de 1975 un total de 1.000 millones de pesos y las exportaciones alcanzaban los 1.600 millones; cifras coherentes con la realidad de un comercio exterior libre con el mundo no Comecon. El embargo norteamericano había dejado de notarse. Y el comercio se realizaba con los mismos países con los que Cuba tenía relaciones comerciales antes de 1959.

Pero volvamos al mundo de la planificación. Los burócratas cubanos, felices en su aislamiento del resto del mundo no soviético, no paran de explicar cómo es el nuevo sistema económico y de las dificultades que para ellos supone.

El primer problema de los planificadores es cómo fijar los precios de todos y cada uno de los bienes que se producen, intercambian y se venden, a los cubanos y a los compradores en el exterior. La ley 1312 de 23 de agosto de 1976 dispuso que a partir del 1 de enero de 1977 regirían los precios vigentes a 31 de marzo de 1976. Se trataba de más de un millón de precios y tarifas oficiales.

Para que todos los gerentes de las empresas y los jefes de las administraciones supieran cuáles tenían que utilizarse, imprimieron 29 tomos de más de 300 páginas cada uno. Había muchos productos que tenían distintos precios. ¿Cómo conseguir que cada responsable los aplicara? Se hizo una edición de 200 ejemplares y se distribuyeron por los municipios, provincias, ministerios y otros órganos oficiales. No consta que nadie consultara esos precios ni que se resolvieran las dudas de que precios utilizar.

El régimen imprimió 29 tomos de más de 300 páginas cada uno con los precios intervenidos: cerca de un millón

Un ejemplo de cómo esos precios eran incompatibles con la realidad lo tenemos en relación con el producto más importante de Cuba en ese momento, el azúcar.

En una publicación oficial, sin tapujos ni temores, los responsables de la planificación explican sus dificultades: «Tenemos la situación de que, por ejemplo, los productos de importación del país, vendidos a la economía interna, tienen los precios del año 68. Es el caso, por ejemplo, del combustible, del petróleo, para empezar por uno». «Bien, se puede empezar a subir el precio a esos productos, porque ocurre ese fenómeno (…se refiere a la inflación). Pero al subir los precios a esos productos, a las empresas azucareras… si ahora les aumentamos los insumos de producción por ser de importación, y se los aumentamos a la agricultura – porque están el fertilizante, el pesticida y otra serie de productos en una situación similar – entonces, la agricultura y la industria azucarera, que ya en las condiciones actuales de precios son irrentables, les haríamos mucho más irrentables… Ahora, ¿Qué hacer con este problema de los precios? Se pueden dar algunos pasos antes de 1979 o 1980 o debemos esperar para dar los pasos en esos años (se refiere al Nuevo Plan Quincenal). Son cosas que están por decidirse…» En el mejor de los casos los precios de esos productos con el azúcar incluido estarían otros cuatro años congelados.

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte

La oportunidad del siglo para crear más empleos
hoy

La oportunidad del siglo para crear más empleos

Trillando el camino que antes recorrieron Corea del Sur y Taiwán para en tres y cuatro decenios basar positivamente su economía en infraestructuras industriales, República Dominicana ya es líder en América Latina en cantidad de empresas instaladas bajo regímenes impositivos especiales

6 jul 2026
La industria automovilística china
hoy

La industria automovilística china

Hace 30 años nadie pudo pensar ni prever la radical transformación que íbamos a ver en este siglo XXI en el sector automovilístico mundial.

6 jul 2026