Agencias de turismo y guías de montaña presentaron un reclamo formal ante la Intendencia del Parque Nacional Lanín por la implementación de nuevas exigencias para realizar ascensos. Aseguran que durante el fin de semana largo solo 14 de las 180 personas previstas pudieron concretar la actividad. Cuestionan la falta de anticipación en la comunicación y solicitan conocer los informes técnicos que respaldan la medida.
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La exigencia de contar con equipos de detección de víctimas de avalanchas (ARVA o DVA) para ascender al volcán Lanín generó malestar entre prestadores turísticos de la región, que decidieron formalizar su reclamo ante las autoridades del Parque Nacional Lanín.
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La presentación, dirigida al intendente Alberto Marasco, pone el foco en la manera en que se adoptó y comunicó la decisión, así como en sus consecuencias para una actividad que moviliza a guías, agencias, alojamientos y distintos servicios turísticos de San Martín y Junín de los Andes.
Los prestadores aclaran que no se oponen a las medidas de prevención ni desconocen los riesgos propios de la alta montaña. Sin embargo, consideran que cualquier modificación en los requisitos para realizar ascensos debe estar respaldada por evaluaciones técnicas, criterios claros y una comunicación oportuna.
Uno de los datos más significativos del reclamo es la cantidad de ascensos que no pudieron concretarse durante el fin de semana largo.
Según las cifras aportadas por los prestadores, para el sábado había alrededor de 90 personas registradas, de las cuales solamente ocho pudieron ascender. El domingo, sobre una cantidad similar de inscriptos, apenas seis realizaron la actividad.
En total, de aproximadamente 180 personas previstas, solo 14 concretaron el ascenso. Esto representa una reducción superior al 92% respecto de lo programado.
Desde el sector aseguran que la exigencia se comunicó cuando los servicios ya estaban organizados y muchos visitantes habían contratado excursiones, traslados y alojamientos.
A esta situación se sumó otro inconveniente: la disponibilidad limitada de equipos ARVA en la región, que impidió que numerosos grupos pudieran adaptarse a la nueva condición en tan poco tiempo.
El impacto, advierten, no se limita a las agencias de montaña. También alcanza a otros sectores vinculados con el movimiento turístico que genera el volcán.
Otro de los cuestionamientos apunta a los tiempos de implementación. De acuerdo con la presentación, durante los días anteriores se habían desarrollado actividades y ascensos vinculados con el armado de campamentos sin que se hubiera informado la nueva exigencia.
Recién el viernes, alrededor de las 13, el área de Uso Público del Parque Nacional Lanín comunicó por correo electrónico a los guías la necesidad de contar con equipamiento para avalanchas.
Para los prestadores, el aviso llegó demasiado tarde, cuando el fin de semana largo estaba por comenzar y resultaba prácticamente imposible reorganizar la logística o conseguir los dispositivos necesarios.