En el caso de la banca, las medidas podrían alcanzar a 2,8 millones de usuarios y contemplan periodos de gracia de hasta 12 meses para los casos de mayor afectación.
El terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto de 2026 no solo dejó daños en viviendas, edificios y vías. Para miles de hogares y negocios también significó perder temporalmente ingresos, cerrar establecimientos, abandonar sus casas y enfrentar dificultades para pagar créditos, impuestos y facturas.
Frente a ese escenario, el Gobierno declaró una situación de desastre de carácter nacional y puso en marcha diferentes instrumentos para financiar la emergencia y la reconstrucción.
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Entre ellos están recursos del Fondo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, subsidios de arriendo, medidas tributarias y la solicitud de un crédito por US$450 millones al Banco Mundial. Además, fue creada la subcuenta Sismo 2026, que permitirá manejar de manera separada los recursos destinados a enfrentar la emergencia.
Para las familias, trabajadores y empresarios afectados, sin embargo, la pregunta práctica es mucho más sencilla: ¿Qué alivios hay y cómo se pueden pedir?
Uno de los anuncios que puede tener mayor alcance viene del sector financiero. Asobancaria informó que las entidades preparan un tratamiento especial para personas y empresas damnificadas, con un universo potencial de 2,8 millones de usuarios en las zonas impactadas.
Esto no significa que automáticamente 2,8 millones de personas dejarán de pagar sus créditos. Tampoco quiere decir que todas recibirán exactamente el mismo beneficio. El punto clave es que cada banco evaluará los casos de manera individual y definirá los alivios de acuerdo con sus políticas internas y el nivel de afectación del cliente.
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En palabras sencillas: si usted perdió su vivienda, su negocio dejó de operar, sus ingresos disminuyeron o el terremoto le impide atender normalmente sus obligaciones financieras, debe ponerse en contacto con su entidad y explicar su situación.
Una de las posibilidades anunciadas son periodos de gracia de hasta 12 meses para los casos de mayor afectación. Un periodo de gracia es, en términos sencillos, un tiempo durante el cual las condiciones normales de pago de una obligación pueden modificarse.
Pero hay una precisión importante: el anuncio de hasta 12 meses no significa que todos los damnificados recibirán automáticamente un año sin pagar ni que la deuda desaparezca. Cada entidad determinará qué tratamiento aplica.
El paquete anunciado por la banca puede incluir, además de esos periodos de gracia, una redefinición de los plazos y condiciones de las obligaciones y tratamientos especiales en materia de intereses.
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Por eso, antes de aceptar cualquier modificación, el cliente debería preguntar expresamente cuánto tiempo durará el alivio, qué ocurrirá con las cuotas aplazadas, cómo quedará el plazo total del crédito y qué tratamiento tendrán los intereses.