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Nevaco Global
16 de julio de 2026

Sánchez se arroga el logro de cerrar la "herida" de la Verja tras el mazazo de su hermano

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"Estamos haciendo historia de la buena". Pedro Sánchez ha utilizado una frase de Fabian Picardo, ministro principal de Gibraltar después de participar en el derribo simbólico de la frontera que hasta la pasada medianoche separaba a Gibraltar y La Línea de la Concepción. El presidente del Gobierno se ha congratulado por la caída del "último muro de Europa continental", lo que abre una nueva era de "prosperidad compartida y convivencia" para los 34.000 llanitos y los más de 300.000 campogibraltareños.

El jefe del Ejecutivo ha afirmado en la explanada junto al edificio, ya inservible, de la aduana, que "hay que atreverse a transformar la separación" en esa "prosperidad compartida a la que todos aluden estos días". Y ha recordado el papel de su gobierno en la consecución de este acuerdo justo en un momento complejo para él. El líder socialista ha llegado a La Línea cuando no han pasado ni 24 horas después de la condena a su hermano, David Sánchez, por el delito de prevaricación y a una pena de 9 años de inhabilitación. La Audiencia Provincial de Badajoz castiga así la creación de un puesto a medida del hermano del jefe del Ejecutivo en el caso de corrupción que le toca más de cerca. No hace ni un mes fue José Luis Ábalos quien fue condenado a 24 años de cárcel por el Tribunal Supremo en la sentencia del caso mascarillas.

Son sólo dos de los casos de corrupción que circundan al PSOE y que, junto con la debilidad parlamentaria del Gobierno de coalición, empujan al jefe del Ejecutivo a poner el foco en la política internacional. Es cierto que la visita a la Verja, ya extinta, tuvo que retrasarse por el viaje de Sánchez a Los Gallardos para conocer la situación en la que había quedado el Levante almeriense tras el trágico incendio que provocó 13 muertes el pasado jueves. Pero esta dilación le ha permitido sacar pecho por lo que el Gobierno considera uno de sus logros en el ámbito internacional.

"Los límites no existen para ser superados, sino para ser resueltos", ha abundado Sánchez tras recordar que "los antiguos" situaron justo en Gibraltar una de las dos columnas de Hércules. Y paradójicamente, de aquí al lado salieron las naos que "abrieron caminos y océanos". "Ese ha sido siempre el destino del campo de Gibraltar, ser puerta de encuentro de mares, culturas y continentes", ha sentenciado el jefe del Ejecutivo, que ha puesto el foco especialmente en las ventajas que llegarán para los vecinos de un lado y otro de la ya extinta Verja: "Jamás vivieron de espaldas, pero ahora van a avanzar de cara".

Sánchez ha glosado las principales medidas del tratado firmado el martes, que viene a cerrar, ha dicho, "las cicatrices de la historia". Unas heridas que han sufrido, según el relato del presidente, sobre todo los trabajadores transfronterizos y las "familias separadas" que durante generaciones "pensaron que no había solución posible".

Antes del discurso de Sánchez, trabajadores de la empresa pública Tragsa utilizaron una enorme grúa para derrumbar un trozo simbólico de la Verja, que para entonces ya no estaba operativa. Ninguno de los asistentes al acto, entre periodistas, autoridades locales y agentes sociales, tuvo que enseñar el DNI a los agentes de frontera gibraltareños. Básicamente porque ya no había ninguno. Habían realizado su último servicio justo 12 horas antes, pocos minutos antes de la medianoche y después del acto simbólico organizado desde el lado llanito.

Justo después empezó la euforia, alimentada por la victoria de España ante Francia en Dallas y el pase a la final del Mundial de la selección. Miles de linenses invadieron pacífica y animosamente la frontera cargados con banderas rojigualdas y celebraron la gesta histórica con sus vecinos en una noche que también fue histórica. Es cierto que la avenida anexa a la frontera suele ser el lugar donde se celebran los éxitos deportivos, pero el final de la frontera propició su traslado a la zona de nadie que hay en el istmo que une el Peñón a la península.

Allí estaba Juan Franco, alcalde de La Línea y uno de los primeros en cruzar cuando dio la medianoche. El regidor linense ha sido una de las figuras que más ha empujado a favor del acuerdo firmado en Bruselas este martes. Reino Unido, España y la UE dieron así la bienvenida a Schengen al Peñón diez años después del Brexit, un camino que Franco ha recorrido de la mano del ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo. El primero tiene el bastón de mando desde 2015 y el segundo desde 2011, antes incluso de que a David Cameron se le ocurriera plantear un referéndum para la salida de Londres del club comunitario.

Pedro Sánchez se sumó a la travesía poco después, tras ganar la moción de censura en la primavera de 2018 y ha hecho del intento por acabar con la Verja uno de los ejes de su política exterior. El principal ejecutor de esa labor ha sido el titular de Exteriores, José Manuel Albares y para ambos ha tenido buenas palabras Juan Franco en estos últimos días. Poco antes de la caída de la frontera, el regidor esperaba para dar el primer paso hacia el lado llanito y admitía que este miércoles, cuando viera a Sánchez, le agradecería su labor.

"Estamos haciendo historia de la buena". Pedro Sánchez ha utilizado una frase de Fabian Picardo, ministro principal de Gibraltar después de participar en el derribo simbólico de la frontera que hasta la pasada medianoche separaba a Gibraltar y La Línea de la Concepción. El presidente del Gobierno se ha congratulado por la caída del "último muro de Europa continental", lo que abre una nueva era de "prosperidad compartida y convivencia" para los 34.000 llanitos y los más de 300.000 campogibraltareños.

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