La acusación estadounidense contra Jacobo Bucaram Pulley y los Estrada describe una supuesta operación que habría utilizado exportaciones de productos del mar para enviar cocaína al exterior. El expediente, cuyo contenido la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York divulgó este 5 de noviembre de 2026, detalla intermediarios, pagos y negociaciones para transportar cargamentos.
En el caso S1 26 Cr. 14, la Fiscalía acusa a Jaime Estrada Bonilla, Jaime Estrada Medranda, Jacobo Bucaram Pulley, Geovanny Fernández Menéndez y William José Briones López. Los señalamientos forman parte de una acusación formal y no constituyen una sentencia.
El expediente presenta primero el contexto regional. Señala a Colombia y Perú como los principales países de producción de cocaína y describe a Ecuador como un territorio de tránsito hacia los mercados internacionales.
Para la supuesta operación de los acusados, el documento afirma que muchos cargamentos provenían de grupos paramilitares de las selvas colombianas. Entre ellos menciona a Comandos de la Frontera, organización que opera en la frontera entre Colombia y Ecuador, principalmente en la región del Putumayo.
El escrito no identifica los pasos fronterizos ni las carreteras de cada traslado. Su descripción se concentra en el origen de los cargamentos, la coordinación entre los implicados y el supuesto uso de exportaciones comerciales para sacar la droga del país.
La Fiscalía sostiene que Jaime Estrada Bonilla y Jaime Estrada Medranda habrían utilizado una empresa exportadora cercana a Manta para ocultar cocaína entre cargamentos de productos del mar. El documento identifica a la compañía como “Company-1”, sin revelar su nombre comercial.
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Según la acusación, Estrada Bonilla era propietario de la empresa y su hijo ejercía funciones directivas desde, al menos, alrededor de 2019. El escrito atribuye a ambos acuerdos con narcotraficantes para aprovechar sus contenedores y canales de exportación.
El mecanismo habría comenzado con pedidos de productos del mar a través de los canales comerciales de la compañía. Después, los participantes habrían ocultado la cocaína dentro del contenedor correspondiente a esa compra y trasladado la carga a un puerto para embarcarla.
La acusación afirma que los Estrada cobraban por permitir el uso de los contenedores. Las tarifas habrían dependido de cada acuerdo, con valores por kilogramo o pagos globales de varios cientos de miles de dólares por envío.
Según el documento, los pagos se efectuaban en efectivo en viviendas de los Estrada o en habitaciones de hoteles.
La Fiscalía también atribuye a los Estrada supuestas alianzas con dirigentes de Los Choneros y Los Lobos. Señala que organizaciones como Los Choneros habrían proporcionado protección armada para las operaciones de exportación de droga en Manta y otros lugares.
El expediente atribuye a Bucaram el supuesto uso de varias empresas exportadoras, incluida “Company-1”, para transportar cargamentos de cocaína con destino a Estados Unidos y Europa.
Además, lo identifica junto con Fernández Menéndez y Briones López como presuntos intermediarios de confianza de los Estrada. Según la acusación, habrían mantenido reuniones con narcotraficantes, recibido pagos y coordinado la recepción y el embalaje de la droga.
El documento señala que Fernández Menéndez y Briones López trabajaban en la industria pesquera de Manta o sus alrededores. Les atribuye la negociación y coordinación de acuerdos para utilizar la compañía y otros negocios pesqueros en supuestos envíos de cocaína.