Asia gana espacio en el mapa comercial de Ecuador. El Gobierno de Daniel Noboa quiere llevar la relación con Japón hacia un TLC que abra nuevas oportunidades para el comercio y las exportaciones ecuatorianas, mientras explora en Singapur una plataforma para llegar a más consumidores del Sudeste Asiático. La estrategia fue detallada este viernes 4 de septiembre por el mandatario y el canciller Roberto Kury, durante una entrevista en un medio radial guayaquileño.
El anuncio, sin embargo, no implica que una negociación formal esté en marcha ni que los beneficios sean inmediatos. El primer desafío será convertir el interés político y empresarial en un proceso comercial concreto. Para Ecuador, conseguir mejores condiciones de entrada a una de las mayores economías asiáticas podría ampliar el mercado disponible para productores y exportadores, con efectos que pueden extenderse hacia actividades como transporte, logística, empaques y generación de empleo.
La oportunidad aparece en un momento en que Japón busca ampliar sus relaciones económicas frente al avance comercial de China y Corea del Sur. Noboa sostuvo que el propio sector privado japonés ha impulsado la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Ecuador.
“La empresa privada de Japón le solicita al Gobierno un TLC con Ecuador”, afirmó el Presidente durante una entrevista concedida en Guayaquil.
El acercamiento ya tenía señales previas. El 6 de agosto, Ecuador y Japón acordaron profundizar el diálogo sobre un eventual acuerdo de asociación económica, después de una reunión en Quito entre Noboa y el ministro japonés de Asuntos Exteriores, Toshimitsu Motegi.
La diferencia entre un acercamiento diplomático y un acuerdo efectivo será clave para los sectores productivos. Un TLC puede reducir o eliminar aranceles para determinados bienes, pero el acceso real depende también de requisitos sanitarios, normas técnicas, logística, costos de transporte y de qué productos finalmente queden incluidos en la negociación.
Para una economía que necesita colocar más producción fuera de sus fronteras, esa discusión termina teniendo efectos mucho más cercanos al bolsillo de lo que sugiere la distancia con Japón. Si una empresa vende más al exterior, la cadena puede involucrar desde agricultores y trabajadores de plantas procesadoras hasta conductores, operadores logísticos y pequeños proveedores.
La estrategia asiática del Gobierno no descansa únicamente en Japón. Singapur aparece como otro punto clave, aunque con una función diferente: servir como plataforma para conectar la producción ecuatoriana con otros mercados del Sudeste Asiático.
Kury destacó que ese país importa alrededor del 95% de los productos que consume, mientras Ecuador dispone de una capacidad de producción alimentaria superior a sus necesidades internas. Para el Gobierno, esa combinación abre una oportunidad para colocar alimentos nacionales y utilizar el mercado singapurense como puente regional.
Ese camino ya registra avances. EL COMERCIO publicó el 24 de agosto de 2026 que Ecuador y Singapur suscribieron un memorando de entendimiento para impulsar la cooperación en áreas como economía, digitalización, sostenibilidad y comercio. En esa agenda también se identificaron posibilidades para productos ecuatorianos como cacao, café y mariscos.
El reto será pasar de las oportunidades identificadas a ventas sostenidas. Abrir un mercado no garantiza automáticamente que los productos lleguen a las perchas: las empresas deben competir en precio, calidad, volumen, tiempos de entrega y estándares exigidos por cada destino.
La relación con Asia tiene otro componente: atraer visitantes. Noboa aseguró que el turismo en Ecuador creció 18% durante agosto y que el último feriado registró un incremento de 34,9% frente al mismo período del año anterior.
El mandatario puso atención sobre provincias como Santa Elena, donde hoteles, restaurantes, transporte, comercio y otros pequeños negocios dependen en buena medida del movimiento turístico. Bajo esa perspectiva, aumentar la llegada de viajeros no solo significa más visitantes, sino mayor circulación de dinero en economías locales y posibilidades de empleo para jóvenes.
Mientras Asia concentra la búsqueda de nuevos mercados, la relación con Panamá apunta hacia necesidades distintas. Noboa planteó fortalecer la cooperación energética y el intercambio de información para combatir las operaciones financieras relacionadas con estructuras criminales.
La agenda contempla conexiones entre instituciones como la Unidad de Análisis Financiero y Económico (UAFE) y la Superintendencia de Bancos, además de la posibilidad de profundizar la cooperación energética con el país centroamericano.