Los precios de los combustibles en Europa podrían mantenerse elevados durante el otoño, especialmente el diésel, debido a la limitada capacidad de las refinerías, la reducción de las reservas y las alteraciones del comercio internacional.
La evolución del petróleo Brent ya no explica por sí sola lo que pagan los consumidores europeos en las estaciones de servicio. Aunque una desescalada entre Irán y EEUU podría abaratar el crudo, Europa afronta un problema adicional: dispone de poco margen para producir más gasolina y, sobre todo, más gasóleo.
Las expectativas sobre un acuerdo político y las sucesivas escaladas militares han provocado una fuerte volatilidad desde finales de febrero. El Brent ha llegado a moverse entre aproximadamente 73 y 126 $/barril y rondaba los 95 $/barril al final de la semana.
Europa puede disponer de crudo y, al mismo tiempo, sufrir escasez de gasolina y diésel
Los precios en surtidor han seguido esa trayectoria, pero con una resistencia mayor a la baja. La razón es que el coste final incorpora, además del petróleo, los márgenes de refinación, el transporte, la distribución, los impuestos y la disponibilidad del producto terminado.
En la semana iniciada el 31 de agosto, el precio medio ponderado de la gasolina de 95 octanos alcanzó los 1,95 euros por litro en la UE, mientras que el diésel se situó en 2,04 euros por litro, según el Boletín Petrolero Semanal de la Comisión Europea.
Fuente: Comisión Europea. Precios con impuestos correspondientes a la semana del 31 de agosto de 2026.
La gasolina se encuentra así alrededor de un 4% por debajo del máximo de junio de 2022, mientras que el gasóleo está aproximadamente un 3% por debajo del récord registrado en abril de 2026. España conserva precios inferiores a la media comunitaria, aunque también acusa el encarecimiento de los productos refinados.
El diésel europeo continúa cerca de máximos pese a que el Brent está lejos de su récord
El principal problema ha pasado del suministro de crudo a la capacidad para transformarlo en los carburantes que demanda el mercado. Las refinerías europeas operan cerca de sus mayores niveles de actividad de los últimos años, pero los inventarios disponibles siguen siendo reducidos.
Sumit Ritolia, responsable de análisis de oferta y modelización de refino en Kpler, considera que el creciente desfase entre el petróleo y los combustibles responde cada vez más a un problema de refinación y suministro de productos terminados. Puede existir crudo disponible, pero no suficiente capacidad para convertirlo en el tipo de combustible requerido, especialmente gasóleo.
La situación se refleja en los márgenes de refino. La prima del diésel sobre el petróleo ha alcanzado niveles inéditos en algunos mercados físicos europeos, por encima de 100 $/barril en el sur de Europa, mientras que los márgenes de la gasolina también se mantienen cerca de máximos históricos. Las cifras varían según el producto, el contrato y la zona de entrega, pero todas muestran una tensión extraordinaria en el mercado.
A ello se suma la debilidad de los inventarios. Las existencias independientes de gasolina en el eje Ámsterdam-Róterdam-Amberes, una de las principales plataformas energéticas europeas, descendieron hasta 752.000 toneladas al cierre de agosto, su menor nivel desde septiembre de 2021, antes de registrar una recuperación parcial.
Europa reorganizó sus compras de diésel y queroseno después de la invasión rusa de Ucrania y las posteriores restricciones a los productos petrolíferos rusos. Una parte importante del abastecimiento pasó a depender de EEUU, India y Oriente Medio.
Las restricciones a las exportaciones rusas, los ataques contra sus refinerías y las dificultades para transportar combustibles desde Oriente Medio han intensificado la competencia internacional. Turquía y Brasil, compradores tradicionales de producto ruso, buscan ahora cargamentos en algunos de los mismos mercados que abastecen a Europa.