El organismo agrava en 940.000 barriles diarios su previsión para 2026 ante el bloqueo de las negociaciones entre EEUU e Irán.
La demanda mundial de petróleo caerá en 2026 en 2,5 millones de barriles diarios, según la nueva previsión de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que ha empeorado sustancialmente sus cálculos ante la prolongación de las tensiones entre EEUU e Irán.
La AIE ha vuelto a revisar a la baja sus perspectivas para el mercado petrolero mundial después de que el estancamiento de las negociaciones entre Washington y Teherán haya alejado la posibilidad de una normalización rápida de los flujos de crudo. El organismo considera ahora que esa recuperación no llegará plenamente hasta el próximo año.
El ajuste supone reducir en otros 940.000 barriles diarios la estimación realizada apenas un mes atrás. La demanda global se situaría así alrededor de los 102,4 millones de barriles diarios en 2026, de acuerdo con las cifras asociadas al informe de septiembre.
La AIE empeora en casi un millón de barriles diarios su previsión de demanda para 2026
La revisión supone un cambio considerable respecto al informe de agosto. Entonces, la AIE calculaba que el consumo mundial descendería en torno a 1,6 millones de barriles diarios durante 2026 y esperaba un crecimiento de 2,4 millones en 2027.
Las nuevas estimaciones elevan la caída hasta 2,5 millones de barriles diarios, mientras que mejoran ligeramente la recuperación esperada para el próximo ejercicio, cuando la demanda aumentaría en 2,6 millones.
Fuente: AIE y datos publicados sobre el Oil Market Report de septiembre.
El deterioro tampoco se limita al consumo. La oferta mundial de petróleo habría caído en agosto en otros 1,6 millones de barriles diarios, hasta unos 100,1 millones, mientras que para el conjunto de 2026 la AIE prevé ahora un descenso de 5,7 millones de barriles diarios.
La normalización de los flujos de petróleo de Oriente Próximo se retrasa ahora hasta 2027
Según la AIE, las mayores pérdidas de consumo estarán concentradas en los destilados medios y en los productos utilizados como materia prima petroquímica, con un impacto especialmente significativo en Asia.
Las dificultades para garantizar el suministro, las alteraciones de las rutas comerciales y el fuerte encarecimiento de los combustibles están presionando el consumo. Ya en agosto, el organismo advertía de que el cierre y las restricciones en torno al estrecho de Ormuz estaban afectando a las cadenas internacionales de suministro y reduciendo la disponibilidad de productos derivados.
El encarecimiento del crudo añade presión. Este viernes, el Brent se mantenía alrededor de los 106 $/barril después de haber llegado a aproximarse a los 110 $/barril durante las últimas sesiones, en un mercado pendiente de la escalada bélica y de nuevas interrupciones en las exportaciones de Oriente Próximo.
Los elevados precios de los combustibles y las restricciones de suministro están frenando el consumo mundial
El escenario de la AIE cambia de signo en 2027, cuando espera que la demanda mundial de petróleo aumente en 2,6 millones de barriles diarios. Ese crecimiento apenas permitirá compensar la caída prevista para este ejercicio, dejando prácticamente estancado el consumo acumulado durante los dos años.