Meta, Intel y AMD lideran el rally tecnológico mientras la caída del petróleo devuelve el apetito por el riesgo.
Wall Street ha comenzado la semana con fuertes avances, impulsado por la caída del petróleo y por un renovado entusiasmo en torno a la inteligencia artificial, que ha llevado al Nasdaq a un nuevo máximo histórico y ha dejado al S&P 500 a las puertas de su récord.
La Bolsa de Nueva York cerró este lunes con ganancias generalizadas después de varias jornadas marcadas por la presión de los precios energéticos y las rentabilidades de la deuda. El Dow Jones avanzó un 0,71%, mientras que el S&P 500 ganó un 1,49% y el Nasdaq Composite se disparó un 2,26%. Este último cerró en un récord de 27.122,09 puntos, mientras que el S&P 500 quedó aproximadamente un 0,4% por debajo de su máximo histórico.
La caída del petróleo y el nuevo impulso de los valores ligados a la inteligencia artificial devolvieron el apetito por el riesgo a Wall Street
Uno de los principales catalizadores de la sesión fue el fuerte retroceso del petróleo. El Brent para entrega en noviembre cayó un 3,4%, hasta 100,34 USD/barril, mientras que el WTI de octubre retrocedió un 4,5%, hasta 95,78 USD/barril. Ambos contratos marcaron sus precios de cierre más bajos desde comienzos de septiembre.
La corrección responde a una combinación de factores. Los flujos de crudo por el estrecho de Ormuz han mostrado mayor resistencia de la esperada y Arabia Saudí trabaja en recuperar parte de la capacidad de su oleoducto Este-Oeste. A ello se suma la expectativa de que la Asamblea General de Naciones Unidas pueda abrir nuevas vías diplomáticas alrededor del conflicto con Irán.
El presidente estadounidense, Donald Trump, se ha mostrado dispuesto a mantener contactos con el presidente iraní, Masud Pezeshkian, aunque hasta ahora no existe una reunión bilateral confirmada y Teherán ha descartado públicamente un encuentro directo en las condiciones actuales.
Kathleen Brooks, directora de análisis de XTB, señala que los mercados llegan a las últimas semanas del tercer trimestre en una situación singular, con una elevada incertidumbre geopolítica pero con el precio del petróleo retrocediendo y las Bolsas recuperando terreno.
El movimiento del crudo es especialmente relevante después de que el encarecimiento de los productos refinados y del diésel haya vuelto a colocar la inflación energética entre las principales preocupaciones de los inversores.
El Brent acumula cuatro sesiones consecutivas de descensos, aunque continúa muy por encima de los niveles registrados antes de la nueva escalada en Oriente Medio
El otro gran motor de la sesión ha sido la inteligencia artificial. Meta se disparó un 11,43%, hasta 741,24 dólares, después de que su asistente de inteligencia artificial Muse alcanzase el primer puesto entre las aplicaciones gratuitas para iPhone en EEUU.
El impulso recibió además el respaldo de Wells Fargo, que elevó su precio objetivo para Meta desde 640 hasta 796 dólares y mantuvo su recomendación de ‘overweight’. Los datos citados por la entidad mostraron también una fuerte aceleración inicial de descargas y usuarios activos de Muse antes de la conferencia Meta Connect.
Intel avanzó un 12,14%, hasta 121,78 dólares. Además de beneficiarse del entusiasmo por la demanda de procesadores asociada a los nuevos agentes de IA, el fabricante recibió el respaldo de informaciones sobre una colaboración con la taiwanesa AU Optronics para desarrollar tecnologías avanzadas de empaquetado con Micro LED destinadas a computación de alta densidad y óptica coempaquetada.
AMD ganó un 9,95%, hasta 615,52 dólares, y llegó a superar durante la sesión por primera vez el billón de dólares de capitalización bursátil, mientras Arm Holdings se disparó alrededor de un 17%. El índice de semiconductores de Filadelfia avanzó un 4,3%.
La mejora del sentimiento se trasladó al mercado de deuda estadounidense. La rentabilidad del Treasury a diez años retrocedió hasta aproximadamente el 4,96%, frente al entorno del 5,01% registrado al cierre de la pasada semana.