Los gravámenes comenzarán a aplicarse el 3 de septiembre, con un trato específico para la UE, Reino Unido, Japón y otros socios comerciales.
El presidente de EEUU, Donald Trump, ha impuesto nuevos aranceles a la importación de drones y sus componentes que alcanzarán hasta el 100% para los equipos considerados especialmente sensibles para la seguridad nacional estadounidense.
Trump firmó el jueves 13 de agosto una proclamación basada en la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962 después de que el Departamento de Comercio concluyera que la elevada dependencia de drones y componentes extranjeros puede amenazar la seguridad nacional. Las primeras tarifas comenzarán a aplicarse a las mercancías que entren en EEUU desde las 00.01 horas de la costa este del próximo 3 de septiembre.
EEUU aplicará desde septiembre un gravamen del 100% a los drones considerados más sensibles para su seguridad nacional
La medida establece un arancel del 100% para los drones con un peso máximo de despegue superior a 25 kilogramos, los aparatos que incorporen cámaras térmicas, las estaciones de acoplamiento y determinados componentes críticos incluidos en los anexos de la proclamación.
Los drones con un peso máximo de despegue de 25 kilogramos o menos y que no entren dentro de las categorías consideradas más sensibles quedarán sujetos, con carácter general, a un arancel del 25%. La Administración estadounidense ha establecido además un periodo transitorio para determinados componentes, que pasarán a soportar un gravamen del 25% desde el 9 de febrero de 2027.
Washington justifica la decisión por la importancia creciente de los sistemas aéreos no tripulados tanto en operaciones militares como en ámbitos civiles. El Gobierno estadounidense destaca su utilización en agricultura, vigilancia, investigación científica, emergencias, infraestructuras críticas, telecomunicaciones, construcción y transporte.
La Unión Europea contará con un tratamiento diferenciado que limita al 15% el arancel si se cumplen las condiciones de origen
La proclamación contempla condiciones específicas para los productos procedentes de la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Suiza y Liechtenstein. En estos casos, el arancel total no podrá superar el 15%, incluyendo el gravamen ordinario aplicable en la clasificación arancelaria estadounidense. Para Reino Unido, el límite será del 10%.
Este tratamiento preferencial no será automático. Los importadores tendrán que acreditar que prácticamente todos los componentes críticos y la tecnología utilizados en los equipos proceden de EEUU o de alguno de los países incluidos dentro del régimen preferencial. El Departamento de Comercio deberá establecer el procedimiento para determinar qué productos cumplen estos requisitos.
La normativa también permite ampliar en el futuro el catálogo de componentes de drones sujetos a aranceles si el secretario de Comercio considera que un aumento de las importaciones puede perjudicar los objetivos de seguridad nacional fijados por la Administración Trump.
La Casa Blanca pretende reducir la dependencia de componentes extranjeros y atraer nuevas fábricas de drones al territorio estadounidense
La nueva política comercial no se limita a elevar los costes de las importaciones. Trump ha autorizado al Departamento de Comercio a crear un programa destinado a atraer inversiones en nuevas plantas de fabricación de drones y componentes en EEUU. Las compañías podrán presentar proyectos para construir, ampliar o modernizar fábricas estadounidenses, con el compromiso de iniciar las obras antes del 20 de enero de 2029.
Los proyectos aprobados podrán obtener ventajas arancelarias. Durante la construcción de las instalaciones, las empresas podrán importar determinados productos destinados a su cadena de suministro y equipos necesarios para la producción sin pagar los aranceles correspondientes de la Sección 232, dentro de los límites establecidos por la Administración.
La Casa Blanca sostiene que fabricantes estadounidenses siguen dependiendo del exterior para elementos como motores, controladores electrónicos de velocidad, baterías de ion-litio y estaciones de acoplamiento. También argumenta que determinados sistemas fabricados en otros países pueden generar riesgos de ciberseguridad por la transmisión de información a servidores o fabricantes situados en el extranjero.