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Nevaco Global
6 de septiembre de 2026

España y Marruecos: la energía como palanca geopolítica

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España no controla el sistema energético marroquí, pero hoy ocupa una posición estratégica en dos puntos sensibles: la importación de electricidad y la infraestructura utilizada para introducir gas. Esa palanca es real, aunque no absoluta, y Marruecos ya está invirtiendo para reducirla.

En los últimos años hemos visto que todos los conflictos, bélicos o comerciales, tienen derivadas importantes en materia energética. Podríamos recordar la guerra de Irak pero más cerca tenemos el conflicto Ucrania-Rusia, el de España-Argelia derivado de la postura del país europeo frente al Sahara y por supuesto el conflicto de Irán con EE.UU. y el posterior cierre del estrecho de Ormuz por el que circula el 20% de petróleo y gas mundial.

España no tiene ningún conflicto bélico ni comercial con Marruecos, al menos de momento. Las tensiones migratorias y las ultimas noticias de la posible participación del gobierno Marroquí en la entrada masiva de inmigrantes, calificada por el presidente del gobierno como “un ataque a la integridad española» parecen el preludio de un conflicto que podría tener consecuencias en muchos frentes. Vamos a centrar este artículo en hablar de qué papel juega la energía en las relaciones entre ambos países y hasta qué punto puede ser una herramienta de fuerza del estado español.

La pregunta —¿hasta qué punto depende Marruecos energéticamente de España?— parece sencilla, pero obliga a mirar dos sistemas a la vez. Si se analiza únicamente la electricidad que cruza el Estrecho, la exposición marroquí es importante, aunque probablemente gestionable en condiciones normales. Sin embargo, España también presta hoy la infraestructura que permite regasificar GNL comprado por Marruecos y enviarlo por el Gasoducto Magreb-Europa (GME) en sentido inverso. Ese gas alimenta industria y centrales eléctricas. Por eso, electricidad y gas no deberían estudiarse como vulnerabilidades independientes.

La conclusión prudente no es que España pueda “apagar Marruecos”. Esa formulación sería sensacionalista y técnicamente incorrecta. La conclusión relevante es otra: en una crisis bilateral severa y simultánea, la pérdida de la importación eléctrica y la interrupción prolongada de la ruta gasista vía España podrían tensionar a la vez la cobertura de demanda y una parte de la generación gestionable marroquí.

Según el informe anual 2024 de la Autorité Nationale de Régulation de l’Électricité (ANRE), con datos de ONEE, Marruecos disponía de 12.017 MW de potencia instalada. ONEE sitúa la demanda anual en 45.713 GWh y la punta máxima en 7.580 MW. La diferencia entre potencia instalada y punta no equivale a un margen firme: una parte relevante del parque es eólico, solar, hidráulico o de bombeo, y su disponibilidad depende del recurso, del agua almacenada, del estado de carga y de las condiciones de operación.

Fuente: ANRE, Rapport Annuel 2024, con datos de ONEE. Los porcentajes son cálculo propio sobre 12.017 MW.

La potencia térmica gestionable —carbón, fuel/gasoil y gas— suma 6.578 MW, alrededor del 54,7% del parque instalado. Conviene llamarla “gestionable” y no automáticamente “firme”: las indisponibilidades técnicas, mantenimientos, restricciones de combustible y limitaciones ambientales impiden asumir que toda esa capacidad estará disponible a la vez.

Dentro de esa potencia térmica, el gas representa 834 MW: el 6,9% de la capacidad total y el 12,7% de la capacidad térmica gestionable. En 2024 esas centrales produjeron 4.333 GWh, aproximadamente una décima parte de la generación nacional. Su peso en potencia no es enorme, pero su flexibilidad las hace particularmente valiosas para cubrir puntas y acompañar la variabilidad renovable.

Electricidad: un 8,5% energía anual y hasta casi un 12% de potencia máxima Red Eléctrica contabilizó en 2025 exportaciones desde España hacia Marruecos de 3.880 GWh e importaciones en sentido contrario de 132 GWh. Si se comparan los 3.880 GWh exportados con una demanda marroquí anual de 45.713 GWh, la magnitud bruta equivale aproximadamente al 8,5%. No es exactamente una cuota de consumo del mismo año —se están relacionando datos españoles de 2025 con la última demanda marroquí anual oficial disponible de 2024—, pero sí ofrece un orden demagnitud transparente y útil.

Para seguridad de suministro interesa tanto la energía anual como la potencia instantánea. La capacidad comercial España→Marruecos se sitúa alrededor de 900 MW. Frente a una punta de 7.580 MW, representa aproximadamente el 11,9%. Este porcentaje es del máximo que se alcanza en determinados momentos con lo que a lo largo del año este porcentaje es muy superior. Esto tampoco significa que Marruecos utilice siempre los 900 MW o que perderlos genere automáticamente un déficit: el resultado dependerá de la demanda del momento, el viento, la hidráulica, losmantenimientos y la capacidad de elevar la producción térmica nacional.

Dos métricas distintas. Los 3.880GWh miden energía exportada durante un año; los aproximadamente 900 MW miden la capacidad que puede estar disponible en una hora. El 8,5% anual y el 11,9% de la punta no deben sumarse.

Explicación para no ingenieros: haciendo un símil con una instalación de agua la energía sería el caudal total de agua suministrado. La potencia será la presión de la tubería que te permite, en cualquier momento, abrir el grifo y tener ese suministro de agua. Uno te da servicio de lo que necesitas consumir y el otro te permite tener la seguridad de tener ese suministro en cualquier momento. Ambas imprescindibles para garantizar suministro.

España cuenta con cerca del 30% de la capacidad regasificadora del viejo continente. Esta infraestructura privilegiada supuso una garantía de suministro en el inicio de la guerra de Ucrania. Además permite tener diferentes proveedores. También cuenta con una capacidad de almacenamiento superior al 25% del continente europeo con lo que su presencia en el mercado del gas es importante. Pero el gas no es español. Es importado, y cualquiera puede comprarlo en estado líquido, al contrario del que llega por tubo que solo puede comprarlo el que tiene el tubo en su territorio. Pero el gas liquido hay que regasificarlo y para eso también hace falta infraestructura, que España tiene y marruecos no, de momento.

Desde 2022, Marruecos adquiere el GNL en el mercado internacional, lo descarga y regasifica en terminales españolas, y se transporta hacia el sur por el GME en flujo inverso. No se trata de gas de origen español; se trata del uso de la infraestructura gasista española como puerta de entrada.

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