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Nevaco Global
26 de agosto de 2026

Tensiones geopolíticas elevan el petróleo y reavivan el temor por el suministro mundial

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El precio internacional del petróleo registró una importante tendencia al alza durante los últimos días, impulsado por el aumento de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y la incertidumbre sobre la seguridad del transporte de crudo a través del estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta.

Los mercados reaccionaron especialmente a la persistencia del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, así como a las dificultades para normalizar la navegación en el golfo Pérsico. La situación ha incrementado el temor de los inversionistas a que la oferta mundial de petróleo pueda verse aún más afectada, lo que ha añadido una prima de riesgo a las cotizaciones internacionales.

El movimiento de los precios ha sido marcado por una elevada volatilidad. El pasado 20 de agosto, el barril de Brent —referencia internacional— cerró en 93,78 dólares, con un incremento del 2,4 %, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, terminó en 87,83 dólares, tras subir un 2,3 %. Ambos indicadores alcanzaron entonces sus niveles más altos desde el 24 de julio.

Uno de los principales factores detrás del incremento del petróleo es la situación en el estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán. Esta estrecha vía marítima conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye un punto estratégico para el comercio mundial de energía.

Según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), durante la primera mitad de 2025 transitaban por el estrecho alrededor de 20,9 millones de barriles diarios, una cantidad equivalente a aproximadamente el 20 % del consumo mundial de líquidos petroleros y a una cuarta parte del petróleo transportado por vía marítima en el mundo. Aunque existen oleoductos alternativos en países como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, estos no tienen la capacidad suficiente para reemplazar completamente el volumen que normalmente circula por esta ruta.

La reducción del tránsito marítimo ha sido significativa. Datos recientes de seguimiento de embarcaciones mostraron que el 21 de agosto solo siete buques de mercancías atravesaron el estrecho, una cifra muy inferior a los niveles habituales previos a la crisis. Además, entre los barcos registrados ese día no había grandes petroleros de crudo ni buques de gas natural licuado.

Esta situación preocupa a los mercados porque cualquier interrupción prolongada en el flujo de petróleo puede reducir la disponibilidad de crudo y combustibles en diferentes regiones del mundo, especialmente en países altamente dependientes de las importaciones energéticas.

El repunte del petróleo también estuvo relacionado con el endurecimiento de la presión política y económica de Estados Unidos sobre Irán. Durante la semana pasada, nuevas amenazas de medidas económicas contra los países que mantengan vínculos comerciales con Teherán aumentaron la preocupación de los mercados sobre una posible escalada del conflicto.

La incertidumbre se intensificó además por las dificultades para avanzar en negociaciones que permitan reducir las tensiones y normalizar el tránsito marítimo. Emiratos Árabes Unidos suspendió sus relaciones económicas y financieras con Irán en medio de la crisis, mientras que la actividad de los buques en el estrecho de Ormuz continuó por debajo de los niveles habituales.

Los mercados energéticos suelen reaccionar rápidamente ante este tipo de acontecimientos. Incluso cuando no se produce una reducción inmediata de la producción mundial, la posibilidad de que un conflicto afecte oleoductos, refinerías, puertos o rutas marítimas puede provocar compras anticipadas de petróleo y elevar las cotizaciones.

El contexto actual es especialmente sensible debido a que la crisis en Oriente Medio ya ha tenido consecuencias directas sobre la producción, el transporte y las reservas de petróleo.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) informó en su reporte de agosto que la oferta mundial de petróleo alcanzó 101,5 millones de barriles diarios en julio, pero permaneció 6,3 millones de barriles diarios por debajo del nivel registrado un año antes. El organismo señaló además que una parte importante de la producción del golfo continuaba afectada y que las nuevas hostilidades y las interrupciones marítimas habían reducido sus previsiones de suministro para el tercer trimestre del año.

La AIE también reportó una fuerte caída en los inventarios mundiales observados de petróleo. Solo en julio, estos se redujeron en 69 millones de barriles, mientras que las reservas acumuladas desde el inicio del conflicto han disminuido considerablemente.

Este escenario reduce el margen de seguridad del mercado. Cuando las reservas son menores y existen problemas para transportar el crudo, cualquier nueva escalada geopolítica puede tener un impacto más rápido sobre los precios.

La reacción del mercado fue evidente durante la semana. El 19 de agosto, el Brent cerró en 91,62 dólares por barril, mientras que el WTI alcanzó los 85,83 dólares. Al día siguiente, ambos indicadores continuaron su escalada y el Brent llegó a cerrar en 93,78 dólares.

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