Daniel González aseguró que la demanda prioritaria está cubierta en plena ola de frío y que el sistema “está funcionando perfectamente bien”.
En medio de la ola de frío que atraviesa buena parte del país, el Gobierno aseguró que no habrá faltante de gas en los hogares, aunque reconoció que continuarán las restricciones de suministro para industrias y estaciones de GNC mientras se sostengan los picos de demanda residencial.
El secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, afirmó que el abastecimiento está garantizado para la demanda prioritaria, que incluye hogares, hospitales y escuelas. De todos modos, aclaró que esa situación se mantendrá “en la medida que no haya un imponderable”, como la salida de servicio de un yacimiento o fallas en los sistemas de transporte o distribución.
“La demanda prioritaria de todo el país está perfectamente satisfecha. El sistema de gasoductos tiene la presión correcta. Los yacimientos están produciendo como tienen que producir y no hay cortes en la demanda prioritaria”, sostuvo González en declaraciones a radio Mitre.
El funcionario del equipo económico insistió en que el sistema “está funcionando perfectamente bien” y remarcó que hay producción y transporte suficiente para abastecer a los usuarios prioritarios.
Según datos del Enargas citados por el sector, este 2 de julio la demanda total de gas se ubicaba en 165,8 millones de metros cúbicos, con un consumo de hogares cercano a los 92,1 millones de metros cúbicos. Ese salto del consumo residencial explica la necesidad de reasignar gas hacia los usuarios prioritarios durante los días de temperaturas extremas.
El mensaje oficial llegó en medio de los reclamos del sector industrial y de las estaciones de GNC por las restricciones de suministro. En las últimas semanas se aplicaron cortes a usuarios con contratos interrumpibles, es decir, aquellos que pueden ser desconectados temporalmente cuando el sistema necesita priorizar la demanda residencial.
También hubo restricciones sobre industrias y estaciones con contratos firmes bajo modalidad “ventana”, que permite interrumpir el servicio durante un plazo determinado.
González admitió que existen interrupciones de suministro para industrias y estaciones de GNC, y anticipó que continuarán mientras persistan los picos de consumo en hogares.
“Cuando hace mucho frío, ¿qué es lo que sucede? Todos los clientes residenciales demandan más gas, entonces como esa es la demanda prioritaria, tenemos menos gas para generar energía eléctrica y menos gas para las industrias”, explicó.
La lógica del sistema es priorizar el abastecimiento residencial y de servicios esenciales durante el invierno. En ese esquema, la industria, el GNC y parte de la generación eléctrica quedan más expuestos a restricciones cuando sube con fuerza la demanda domiciliaria.
El secretario coordinador de Energía también señaló que algunas industrias evitaron cortes porque compraron Gas Natural Licuado importado. Esa alternativa, sin embargo, implica un costo mayor, especialmente después de la tensión internacional que encareció el mercado energético global.
“El GNL es más caro, sobre todo después de la guerra, y cada industria hace su propia decisión económica, si tiene sentido comprar el GNL, si prefiere cortar unos días o pasarse en vez de GNL a gasoil”, planteó González.
La explicación refleja una tensión habitual del invierno argentino: aunque la producción local creció de la mano de Vaca Muerta, los picos de consumo obligan a complementar el abastecimiento con importaciones de GNL y combustibles líquidos, o a aplicar restricciones temporales sobre consumos no prioritarios.
En paralelo, el Gobierno aplicó en julio un aumento promedio del 3,01% en las tarifas de gas natural a nivel nacional. La actualización responde al esquema de ajustes mensuales, que toma en cuenta la evolución de la inflación y el costo real de la energía.