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Nevaco Global
1 de junio de 2026

Bellido agradece a Page su «valentía» frente a Sánchez y apuesta por una Castilla-La Mancha con voz propia

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El presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Pablo Bellido, aprovechó este domingo el acto institucional del Día de la Región, celebrado en Cuenca, para reivindicar el papel de Castilla-La Mancha en el debate político nacional, defender una política basada en la honradez ... y el respeto y lamentar que la reforma del Estatuto de Autonomía continúe pendiente de aprobación en el Congreso de los Diputados.

Bellido pronunció un discurso marcado por la defensa de la autonomía regional como herramienta para proteger los intereses de Castilla-La Mancha y por la necesidad de que la comunidad mantenga una voz propia en los grandes debates nacionales.

«Es fundamental tener una voz, un Gobierno que sea capaz de enfrentarse a propios y extraños e incluso asumir un enorme coste», afirmó el presidente de las Cortes, antes de dirigirse directamente a Emiliano García-Page para agradecerle «su valentía en la participación del debate nacional para defender los derechos de Castilla-La Mancha y también la unidad nacional».

Bellido enmarcó esa reflexión en la contribución que, a su juicio, ha realizado Castilla-La Mancha a la cohesión territorial de España desde la Transición. Defendió una identidad regional «abierta» y compatible con la unidad nacional frente a quienes utilizan las identidades territoriales para reclamar privilegios o levantar barreras entre ciudadanos.

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«Castilla-La Mancha ha sido una de las verdaderas creyentes en la unidad y en la igualdad», afirmó, para reivindicar una comunidad que, según recordó, nunca ha aspirado a ser más que nadie, pero tampoco a ser menos que el resto.

Durante su intervención, el presidente del Parlamento autonómico dedicó una parte importante de su discurso a enfatizar el valor de la política y de las instituciones en un momento que calificó de especialmente complejo para la convivencia pública. Así, defendió la necesidad de recuperar el respeto entre adversarios y alertó sobre el deterioro del debate político.

«La primera militancia tiene que ser siempre la defensa de la política honrada», señaló Bellido, que reclamó también «la buena política» basada en las formas, el respeto y la comprensión de que quienes mantienen posiciones diferentes tienen derecho a defenderlas.

El dirigente socialista lamentó que la crispación esté ganando terreno en la vida pública española y apeló al espíritu de entendimiento que hizo posible la Transición democrática. Una etapa que reivindicó como ejemplo de acuerdo entre ideologías y territorios y que, a su juicio, permitió construir una democracia que ha traído «libertad, derechos y mejoras» para el conjunto de la ciudadanía.

Uno de los momentos más significativos de su intervención llegó al referirse a la reforma del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha. Bellido recordó que las Cortes regionales habían afrontado esta celebración con la expectativa de que el nuevo texto estuviera ya aprobado y expresó su decepción por la situación actual de la tramitación parlamentaria.

«Empezamos con la esperanza y con la ilusión de poder hablar hoy del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha, un Estatuto que a estas alturas debía estar aprobado», afirmó.

La referencia fue interpretada como una crítica al bloqueo que mantiene paralizada la reforma en el Congreso de los Diputados, después de que el texto fuera aprobado por unanimidad en el Parlamento autonómico.

Más allá de las cuestiones políticas, Bellido aprovechó el Día de la Región para destacar los avances de Castilla-La Mancha durante los últimos años. Destacó el liderazgo regional en la aplicación de la Ley de Dependencia, la evolución económica de la comunidad y el papel de las universidades públicas como motores de igualdad y desarrollo.

«Vivimos un momento especialmente dulce», aseguró, citando indicadores como la creación de empleo, el crecimiento de las exportaciones, la confianza empresarial o la capacidad de atracción de nuevas inversiones.

También subrayó la importancia de la Universidad de Castilla-La Mancha y de la Universidad de Alcalá como instrumentos para democratizar el acceso a la educación superior y favorecer la movilidad social en una región que, recordó, partía de importantes déficits educativos cuando nació la autonomía.

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