Entrevías: Columna de Irene Selser
La gobernanza global de la inteligencia artificial será la protagonista la próxima semana de dos eventos de relevancia mundial: el encuentro, en Washington, de los presidentes Donald Trump y Xi Jinping, programado para el 24 de septiembre, y la celebración de la 81.a Asamblea General de la ONU en Nueva York, los días 22 al 28, con la presencia de los jefes de Estado y de Gobierno de los 193 países miembros. En ambas citas, la regulación de la IA será uno de los temas centrales, en momentos en que el debate sobre los avances vertiginosos de esta tecnología y sus efectos ha alcanzado un punto de máxima tensión de cara a ambos encuentros y ante la velocidad de su desarrollo y el riesgo existencial que supone la ausencia de salvaguardas. En el caso de la ONU, cuyo lema para esta Asamblea es “Restaurar la confianza, gestionar la transformación: unas Naciones Unidas que beneficien a todos”, la agenda incluye el estado de los conflictos mundiales y las tensiones geopolíticas, así como la crisis climática y la seguridad alimentaria, en medio del proceso de consultas para la elección, a fin de año, del sucesor del portugués António Guterres al frente del organismo, el cual atraviesa uno de sus momentos de mayor debilidad e irrelevancia. En cuanto a la cumbre Trump-Xi Jinping, la segunda en lo que va del año, el viaje del líder chino es en respuesta a la invitación que el presidente estadounidense le hizo en mayo pasado, durante su visita oficial a Pekín. Será la segunda vez que Xi visite la Casa Blanca, luego de que lo hiciera en 2015, invitado por el entonces presidente Barack Obama y, antes, en 2012, en calidad de vicepresidente de China, durante el primer mandado del demócrata. Según la prensa estadounidense, la relevancia comercial del encuentro está dada por el tamaño de la comitiva empresarial y de altos funcionarios que acompañará a Xi, mientras que se espera que a la cena de Estado en la Casa Blanca asistan destacadas figuras de la tecnología local, cuando directores de empresas como Anthropic han pedido, en forma inédita, ralentizar el ritmo de la carrera tecnológica debido a temores sobre la seguridad y el uso indebido de esta tecnología. Al pedido del CEO de Anthropic, Dario Amodei, quien propuso reducir la velocidad con la que se actualizan las capacidades de las IA y pidió aplicar un plan que incluya evaluaciones externas e independientes antes de desplegar nuevos modelos, se sumaron Sam Altman (OpenAI), Elon Musk (xAi/Grok), Demis Hassabis (Google DeepMind) y Satya Nadella (Microsoft). Sin embargo, en las últimas horas no han faltado las advertencias de analistas, expertos y medios de prensa de que estos llamados para frenar o regular la IA, por parte de los gigantes tecnológicos, pueden responder no sólo a la gestión de riesgos sino a intereses de poder y control de recursos públicos; más allá de la urgencia real de fijar límites frente al escenario del desempleo masivo, la manipulación de la información, los ciberataques y el uso militar autónomo asociado a la IA. Trump rechazó categóricamente los pedidos de “pausa” de la IA y calificó las advertencias como un “engaño” y parte de una geopolítica “enfermiza” en contra de la tecnología estadounidense. “Quien gane la carrera de la IA, gana”, afirmó Trump, por lo que desacelerar el desarrollo en Estados Unidos sólo beneficiaría a China, dijo. Agregó en las redes sociales que la tecnología no necesita barreras regulatorias externas, y aseguró que “el único control o ‘salvaguarda’ que la IA necesita es un presidente fuerte e inteligente” como él. Coincidiendo indirectamente con Trump en que detrás de las propuestas de algunos de los líderes de Silicon Valley hay una intención geopolítica, el vocero de la Cancillería de Pekín, Guo Jiakun, rechazó cualquier intento de controlar el desarrollo de la IA, argumentando que el objetivo de ellos no es “proteger a la humanidad”, sino frenar el avance de China y fijar reglar exclusivas para congelar el mercado y perpetuar el domingo tecnológico de Estados Unidos. Citado por la BBC, Jiakun defendió un desarrollo de la IA “abierto, inclusivo y orientado al bien común”, y rechazó la “competencia maliciosa” so pretexto de la seguridad. La crisis con Taiwán, la revisión de la balanza comercial bilateral, la reducción de los aranceles mutuos, el conflicto con Irán, la seguridad del tránsito comercial en el estrecho de Ormuz y el rol mediador que China puede jugar, además de la discusión sobre quién sucederá a Guterres en la Secretaría General de las Naciones Unidas, completarán la agenda del encuentro con un Donald Trump necesitado de proyectarse ante los votantes como un negociador “fuerte y pragmático” de cara a las elecciones legislativas del 3 de noviembre, capaz de garantizar estabilidad económica sin ceder la soberanía estadounidense, como afirma Foreign Policy. Las encuestas de cara a las elecciones de medio término muestran un panorama complicado para Trump y el Partido Republicano, con una considerable caída en los índices de aprobación y una clara ventaja para el Partido Demócrata en la intención de voto a nivel nacional, destaca The New Times. Añade que el nivel de aprobación de la gestión de Donald Trump cayó en forma constante a lo largo de este año, alcanzando los puntos más bajos de su segundo mandato. De acuerdo con las encuestadoras YouGov/The Economist y The New York Times/Siena College, la aprobación oscila entre 33% y 40%, mientras que la desaprobación se ubica entre 56% y 59% a nivel nacional. El costo de vida, la inflación y las tensiones en la política exterior son las principales causas del descontento entre los votantes.
