Las expectativas de contratación en sectores no fabriles mejoran hacia fin de año, aunque la actividad de las fábricas sufre la caída de ventas y tiene dificultades para sostener el empleo. Cómo impacta el uso de la inteligencia artificial.
El empleo industrial es el que más sufre por la crisis económica.
El mercado laboral argentino llega al tramo final de 2026 con señales contrapuestas. Mientras los servicios corporativos, las finanzas, la tecnología y las actividades vinculadas a los recursos naturales muestran una mejora en sus expectativas de contratación, la industria manufacturera enfrenta un escenario de mayor tensión como consecuencia de la debilidad de la demanda interna, el aumento de los costos y la presión de las importaciones.
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Los últimos relevamientos de ManpowerGroup, Vistage Argentina y la Unión Industrial Argentina (UIA) muestran un mercado de trabajo que funciona a dos velocidades.
En un sector aparecen señales de estabilización y una mayor disposición a sostener las dotaciones, aunque todavía bajo un criterio de cautela. En el otro, las empresas industriales atraviesan una contracción de ventas y producción que comienza a trasladarse con mayor claridad a sus decisiones sobre el empleo.
La mejora de la confianza empresaria constituye uno de los primeros indicadores de este escenario desdoblado.
El Índice de Confianza Empresaria de Vistage Argentina correspondiente al segundo trimestre de 2026 alcanzó los 94 puntos, cinco unidades por encima de los 89 registrados en el trimestre anterior. El relevamiento fue realizado entre 355 CEOs, gerentes generales y dueños de compañías.
El dato, sin embargo, está lejos de representar un cambio de ciclo contundente. La percepción sobre la situación actual continúa dividida: 24% de los ejecutivos considera que la economía nacional mejoró respecto del año pasado, mientras que 38% la ve estable y otro 38% entiende que empeoró.
La expectativa hacia los próximos doce meses es más favorable: 57% espera una mejora de la economía argentina y apenas 10% proyecta un deterioro.
Esa diferencia entre presente y futuro también se refleja en las perspectivas comerciales. 53% de los empresarios consultados espera aumentar el volumen físico de sus ventas durante los próximos doce meses y 52% prevé una mejora de su facturación.
El problema aparece cuando esas expectativas se trasladan a la rentabilidad: solamente 20% anticipa una mejora de sus márgenes, mientras que 36% calcula una caída.
Por eso, las decisiones sobre empleo todavía están dominadas por la prudencia. El 51% de los ejecutivos prevé mantener estable su plantilla durante el próximo año, frente a un 26% que planea aumentarla y un 23% que contempla reducciones de personal.
La prioridad, en buena parte de las compañías, continúa siendo sostener la estructura existente antes que acelerar la incorporación de trabajadores.
La misma cautela aparece en las inversiones. El 49% de las empresas consultadas por Vistage planea mantener sin cambios sus inversiones en activos fijos.