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Nevaco Global
2 de julio de 2026

Petróleo en baja y luz de alerta para la Argentina: el precio que miran en Vaca Muerta

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El Brent retrocedió a la zona de u$s72 por barril tras la distensión en Medio Oriente. Los especialistas advierten que los proyectos más eficientes de Vaca Muerta siguen con margen, pero la zona de turbulencia comenzaría si el crudo perfora los u$s55.

La respuesta no es única. Depende de la productividad del bloque, el nivel de infraestructura disponible, los costos de perforación y completamiento, el acceso a transporte, el régimen fiscal y la posibilidad de ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

La caída del petróleo volvió a poner en discusión una pregunta central para la economía argentina: hasta qué precio puede bajar el Brent sin afectar la rentabilidad de Vaca Muerta. Luego del salto que provocó la guerra en Medio Oriente, la distensión geopolítica y la normalización parcial del tránsito por el estrecho de Ormuz llevaron al crudo nuevamente a la zona de u$s72 por barril.

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Ese nivel todavía está lejos de comprometer los principales desarrollos no convencionales de la Argentina. Sin embargo, el debate empezó a girar menos en torno al precio actual y más alrededor del umbral que puede encender señales de alerta para las inversiones petroleras.

La respuesta no es única. Depende de la productividad del bloque, el nivel de infraestructura disponible, los costos de perforación y completamiento, el acceso a transporte, el régimen fiscal y la posibilidad de ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Pero entre especialistas aparece una conclusión común: Vaca Muerta sigue siendo rentable con el Brent actual, aunque el margen se reduciría de manera sensible si el barril cae por debajo de u$s60 y, especialmente, si perfora los u$s55.

“En Argentina podríamos decir que la zona de turbulencia empieza cuando se perfora los u$s55 por barril. Ahí podrían comenzar a salir algunos pozos de producción”, señaló Julián Rojo, especialista energético, ante Ámbito/Energy Report.

El dato es relevante porque el shale argentino se convirtió en uno de los principales motores de generación de divisas. En mayo, la balanza energética alcanzó un superávit récord, impulsada por el salto de las exportaciones de petróleo. Con Vaca Muerta en expansión, una baja prolongada del Brent no sólo impactaría sobre las petroleras, sino también sobre el ingreso de dólares y las proyecciones de exportación del país.

Un informe técnico de Aleph Energy estimó los puntos de equilibrio de un pozo tipo de petróleo en Vaca Muerta bajo distintos escenarios. El trabajo tomó como referencia una tasa interna de retorno del 15% anual en dólares, una rama horizontal de 3.000 metros, 50 fracturas y una producción acumulada de 1,05 millones de barriles.

En el escenario más eficiente, el de un pozo considerado de forma aislada y con los beneficios del RIGI, el breakeven se ubica en u$s48 por barril de Brent. Sin RIGI, el punto de equilibrio sube a u$s51.

Cuando se considera un proyecto completo, que además del pozo incluye ductos intracuenca, plantas de tratamiento y reparaciones, el umbral es más exigente. En ese caso, el breakeven se ubica en u$s57 por barril con RIGI y en u$s61 sin RIGI.

La diferencia muestra por qué la discusión no puede reducirse a un único número. Los bloques más maduros, con mayor productividad e infraestructura ya disponible, pueden resistir precios más bajos. En cambio, los desarrollos nuevos, más alejados de los ductos o con mayores necesidades de capital, son más sensibles a una baja prolongada del Brent.

Con el crudo en torno a u$s72, la mayor parte de los proyectos de Vaca Muerta todavía opera con una distancia cómoda respecto de esos umbrales. Pero si el barril cae hacia la zona de u$s60, la rentabilidad empezaría a comprimirse en los proyectos más intensivos en infraestructura. Si baja por debajo de u$s55, la alerta pasaría a ser más generalizada.

Rojo marcó otro punto clave: el impacto de una baja internacional no necesariamente se traslada de manera automática al negocio local. “En lo que sigue podría haber un cierto aire, en una parte del negocio, debido a que los precios internos suelen ser inflexibles a la baja”, explicó.

En la Argentina, los precios internos de los combustibles no siempre se mueven en espejo con el Brent. Esa dinámica puede amortiguar una parte del impacto cuando el crudo internacional cae, aunque también puede generar tensiones cuando sube. Para las petroleras con integración entre producción, refinación y comercialización, esa estructura funciona como un colchón parcial frente a la volatilidad externa.

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