La cámara empresaria analizó el nuevo escenario tras las legislativas y pidió consolidar la relación bilateral para que no dependa de afinidades políticas.
La afinidad entre Javier Milei y Donald Trump dio impulso a la agenda bilateral, según el análisis de AmCham.
Un eventual cambio de signo político en la Casa Blanca podría reducir la cercanía entre la Argentina y Estados Unidos y desplazar al país del lugar de prioridad geopolítica que ocupa actualmente. Así lo planteó AmCham en un informe sobre el impacto de las elecciones legislativas estadounidenses en la agenda económica bilateral, en el que llamó a institucionalizar la relación para que no dependa de los ciclos políticos de ambos países.
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El documento distingue entre las consecuencias inmediatas del triunfo demócrata en el Congreso y un posible recambio futuro en la Presidencia estadounidense. Mientras Donald Trump conservará la conducción de la política exterior y comercial, la nueva mayoría opositora tendrá más herramientas para controlar acuerdos, revisar programas de asistencia y condicionar iniciativas que requieran financiamiento o aprobación legislativa.
Sobre el escenario de un cambio en la Casa Blanca, la entidad señaló que podría llevar el vínculo “de un trato bilateral de prioridad geopolítica a una relación institucional de menor preferencia”. Sin embargo, consideró que el interés estadounidense por asegurar el suministro de litio y cobre frente a competidores globales tiende a mantenerse como una política de Estado.
Según el análisis, el nuevo equilibrio político que comenzará a regir en enero de 2027 podría alcanzar a cuatro componentes de la relación: el comercio preferencial, las inversiones en minerales críticos, la cooperación en seguridad marítima en el Atlántico Sur y el respaldo financiero estadounidense. Este último incluye el apoyo ante el FMI y el antecedente del swap de 2025.
La cámara explicó que el Ejecutivo estadounidense conserva facultades para administrar cuotas, aranceles y acuerdos bilaterales por vía ejecutiva. No obstante, advirtió que las iniciativas adicionales que requieran partidas presupuestarias específicas o que califiquen como tratados integrales podrían estancarse en el Congreso.
El nuevo Congreso de EEUU tendrá más herramientas para controlar acuerdos comerciales y programas de apoyo financiero a la Argentina, según AmCham.
También identificó posibles cambios en las exigencias que acompañan a los acuerdos comerciales. La mayoría demócrata podría revisar cláusulas ambientales, compromisos de sustentabilidad en actividades como la minería y la explotación de litio, y disposiciones vinculadas con la protección de los derechos laborales.
En el sector agropecuario, el informe señaló que sectores proteccionistas del Congreso podrían cuestionar la ampliación de cuotas de importación, como la de carne argentina, para resguardar a los productores ganaderos estadounidenses.
Estos escenarios no implican, en el análisis de la entidad, una interrupción automática de los compromisos bilaterales. Sí anticipan mayores condicionamientos para ampliar o consolidar beneficios que necesiten la intervención del Capitolio.
El informe ubicó al Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco (ARTI), firmado el 5 de febrero de 2026, como uno de los principales avances de la relación económica. Según detalló, el instrumento contempla compromisos que exceden los aranceles e incluyen simplificación de procedimientos, reconocimiento de estándares internacionales y modificaciones regulatorias.
En materia de acceso al mercado estadounidense, AmCham indicó que el acuerdo eliminó aranceles recíprocos para 1.675 posiciones argentinas, con un potencial exportador cercano a u$s1.013 millones, y amplió la cuota de carne vacuna de 20.000 a 100.000 toneladas, lo que podría sumar unos u$s800 millones.
La entidad añadió que una revisión realizada en julio por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos incorporó otras 537 posiciones con arancel cero. También señaló que el protocolo adicional firmado en octubre garantizó el trato de Nación Más Favorecida para los productos argentinos y habilitó el envío del acuerdo al Congreso argentino para su ratificación.