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Nevaco Global
19 de junio de 2026

El precio oculto del acuerdo con Irán: la industria advierte sobre peajes en Ormuz

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Los ejecutivos del sector naviero temen que el acuerdo de paz entre EE.UU. e Irán haya despejado el camino para que se introduzcan cobros en el estrecho de Ormuz pasados 60 días, instaurando un nuevo régimen para una vía marítima que hasta ahora era de libre acceso.

Según los términos del acuerdo firmado el miércoles, Irán negociará con Omán y otros Estados del Golfo sobre “la futura administración y los servicios marítimos en el estrecho de Ormuz”.

La industria naviera teme que ese lenguaje abra la puerta a que Irán cobre por el uso de la vía marítima o cree un fondo similar al que existe para el estrecho de Malaca, que atraviesa las aguas de Malasia, Indonesia y Singapur.

“El resultado final de estas negociaciones debe ser el refuerzo del principio fundamental de que el estrecho de Ormuz debe permanecer libre de cobros”, afirmó Philip Belcher, director marítimo de Intertanko, el organismo de la industria de los buques tanqueros.

John Stawpert, director marítimo de la Cámara Internacional de Comercio Marítimo, señaló que la referencia a los “servicios marítimos” sugiere “algo equivalente a Malaca. Es importante destacar que [Malaca] es un fondo voluntario al que aportan los Estados, no la industria”, indicó, y agregó que el fondo financia ayudas a la navegación y respuestas ante derrames de petróleo.

“Antes no existía [en Ormuz], por lo que cabe preguntarse por qué de repente surge la necesidad de algo así en esta región”, añadió.

El estrecho de Ormuz se ha convertido en una ficha clave de negociación para Irán durante su conflicto con EE.UU. e Israel. Tras los ataques estadounidenses e israelíes de marzo, la república islámica cerró de facto la vía marítima al tráfico, exigió un arancel de u$s 2 millones en bitcoin e insistió en que había minado las principales rutas de navegación de entrada y salida del Golfo.

Donald Trump mencionó la posibilidad de que EE.UU. administrara el estrecho mediante una empresa conjunta con Irán en etapas anteriores del conflicto, mientras que la Casa Blanca también evaluó intentar crear un carril “VIP” para embarcaciones que pagaran un arancel. En otras ocasiones, Trump y su gobierno sostuvieron que sería inaceptable que Irán cobrara peajes obligatorios por el paso.

JD Vance, vicepresidente de EE.UU., declaró el jueves que las vías marítimas internacionales “deben estar libres de peajes”. Agregó que el acuerdo prevé que los omaníes, los iraníes y el Golfo acuerden “un marco de seguridad adecuado para los estrechos en el futuro”. “No se trata de cobrar peajes, sino de garantizar que los estrechos nunca vuelvan a utilizarse como punto de estrangulamiento de la economía global”, afirmó.

En lugar de pagar un peaje, los países cuyos buques utilizan el estrecho de Malaca contribuyen voluntariamente a un fondo destinado a compensar los daños medioambientales y a financiar estudios sobre temas como las rutas de navegación. Japón es uno de los mayores aportantes al fondo.

El estrecho de Ormuz, considerablemente más ancho que el de Malaca, debía reabrirse al tráfico el viernes como parte del acuerdo de paz con Irán, que tiene prohibido cobrar aranceles por el tránsito durante al menos 60 días.

El jueves, EE.UU. anunció el levantamiento del bloqueo naval a los puertos iraníes. El Comando Central de EE.UU. informó que sus buques permanecerán en la zona, pero que “todos los esfuerzos de aplicación del bloqueo militar estadounidense han cesado”.

La agencia de noticias iraní ISNA informó el jueves que Irán determinará la futura administración del estrecho en consulta con Omán y que el término “servicios marítimos” incluye también la recaudación de aranceles. Irán no es parte de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que rige el derecho marítimo internacional.

Cualquier intento de instaurar cobros en Ormuz encontraría una fuerte oposición por parte de los Estados del Golfo, en particular Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, así como de los organismos de la industria naviera, que insisten en que debe respetarse el estatus del estrecho como vía marítima internacional.

Las negociaciones sobre el futuro régimen del estrecho probablemente sean arduas. Omán, cuyas aguas territoriales se encuentran en el lado occidental del estrecho, ya ha frustrado a algunos Estados del Golfo y a EE.UU. El mes pasado, Trump advirtió al país que debía “comportarse como todos los demás, o tendremos que bombardearlos”.

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