Una importante firma de la industria maderera, reconocida como una pieza clave en la cadena logística regional, cerró definitivamente su planta ubicada en Azara, Misiones, tras más de 20 años de actividad.
Se trata del aserradero Linor SRL, uno de los mayores fabricantes de pallets del noreste argentino. La decisión implicó el despido de 130 trabajadores en un contexto financiero crítico para la firma.
La compañía, fundada por Juan Carlos Lorenzo y Norberto Arhndt, enfrentaba desde 2024 una deuda fiscal de $ 500 millones con la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Debido a esto, el organismo dispuso el embargo preventivo de todas sus cuentas bancarias, medida que impidió el pago de salarios y la compra de insumos básicos.
La crisis se agudizó por la contracción del mercado interno y la caída sostenida en la demanda de pallets. En 2025, el aumento de los costos energéticos y operativos terminaron de complicar la continuidad de la histórica firma misionera.
Linor SRL era proveedora de grandes empresas del país: entre sus clientes principales figuraban Loma Negra, Arcor, Ledesma, Quilmes y Papel Misionero. Además de fabricar pallets, la firma ofrecía servicios logísticos y realizaba exportaciones.
Agustín Báez, secretario del Sindicato de Obreros de la Industria Maderera, detalló que la empresa arrastraba problemas desde hace dos años. Según el dirigente, el dueño incluso negoció con los trabajadores “una quita salarial del 20%, sin reconocimiento de vacaciones ni certificados médicos, a cambio de mantener una plantilla reducida”.
El conflicto escaló cuando los operarios detectaron movimientos de maquinaria dentro del predio durante el periodo de vacaciones. Según Báez, tres máquinas fueron retiradas y otras dos estaban listas para ser cargadas en un camión de transporte.
Ante la sospecha de vaciamiento, los trabajadores iniciaron un bloqueo en los accesos de la planta. Según denunciaron, la firma adeuda al menos dos meses de sueldo, vacaciones y aportes a la obra social.
En paralelo al cese de actividades, trascendió que la empresa avanzaría hacia una presentación formal de quiebra. La deuda fiscal ya se encuentra en ejecución judicial y el sindicato puso a disposición abogados para resguardar los créditos laborales de los empleados despedidos.
Desde el sector gremial señalaron que no habría posibilidad de un acuerdo de pago inmediato debido a la mora acumulada. La situación judicial complica el panorama para los 130 operarios, quienes hoy no tienen certezas sobre el cobro de sus haberes pendientes.
La incertidumbre afecta a familias enteras de Misiones que dependían directamente de la actividad del aserradero. El gremio remarcó que el conflicto no cesará hasta que se garantice formalmente el pago por parte de los propietarios de la firma.