El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estableció nuevos aranceles a la importación de drones y componentes fabricados en el extranjero, con una tasa máxima de 100 por ciento para determinados sistemas de aeronaves no tripuladas considerados estratégicos para la seguridad nacional.
La Casa Blanca justificó la decisión al explicar que el país mantiene una dependencia significativa de sistemas no tripulados y componentes provenientes de fabricantes extranjeros. El secretario de Comercio, Howard Lutnick, concluyó que la presencia de productos importados en este sector representa un nivel considerable.
Trump argumentó que los drones tienen una importancia estratégica tanto para la seguridad nacional como para la economía estadounidense.
Aunque el anuncio no menciona directamente a China, la nueva política podría ahondar las restricciones comerciales entre los dos países en una industria dominada por fabricantes chinos.
La decisión también llega después de otras medidas estadounidenses dirigidas contra productos tecnológicos fabricados en el extranjero. En diciembre, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) restringió la importación de determinados drones, incluidos nuevos modelos de DJI Technologies, empresa con sede en Shenzhen.
China respondió con controles adicionales sobre las exportaciones de drones, componentes y tecnologías relacionadas que puedan tener aplicaciones militares, sometiéndolas a revisiones individuales.
De acuerdo con datos de la Administración General de Aduanas de China, durante los primeros seis meses del año el país exportó a Estados Unidos cerca de 300 millones de dólares en componentes de drones y aeronaves.